Acné

24 Agosto, 2020
El acné es un trastorno de la piel que se caracteriza por la aparición de espinillas, comedones y granos. Puede ser inflamatorio o no inflamatorio, según su nivel de gravedad. 
Acné

El acné es una afección cutánea que se produce cuando los folículos pilosos se obstruyen con residuos de sebo, células muertas y suciedad.  Suele manifestarse a través de comedones, puntos negros o granos, los cuales suelen aparecer en el rostro, el pecho, la parte superior de la espalda, entre otras zonas.

De acuerdo con la Academia Americana de Dermatología, el acné es el trastorno de la piel más común en los Estados Unidos. Si bien afecta principalmente a los adolescentes, también se puede dar en la edad adulta. De hecho, se estima que un 85% de las personas lo padecerán en algún momento de sus vidas.

Aunque la mayoría de los casos son leves y desaparecen en poco tiempo,  algunos lo desarrollan de forma crónica, experimentando granos dolorosos, llenos de pus, que pueden dejar cicatrices físicas permanentes. Por lo anterior, quienes lo sufren pueden tener angustia emocional y problemas de autoestima.

¿Qué es el acné?

El acné es un trastorno de la piel que se caracteriza por la aparición de granos o comedones color blanco o negro, los cuales están compuestos por residuos de sebo, células muertas y otras impurezas que suelen retenerse en la superficie cutánea.

A menudo se desarrolla en la llamada zona “T” del rostro (frente, nariz y mentón), pero también puede darse en las mejillas, la espalda, los brazos y otras partes donde abundan las glándulas sebáceas. La mayor parte de las veces es leve y desaparece con algunos cuidados básicos; sin embargo, en ocasiones llega a ser tan grave que debe ser tratado directamente por un dermatólogo.

Acné
El acné es una de las enfermedades cutáneas más comunes en toda la población. Aunque puede tener diversas causas, en general son el resultado de la obstrucción de los poros por los residuos de sebo, células muertas e impurezas.

Tipos de acné

El acné no se manifiesta de una sola forma. Aunque en general los síntomas son similares, hay algunos tipos de acné que no se extienden por la piel. De hecho, según su forma de desarrollarse, podemos clasificarlo como inflamatorio y no inflamatorio. Estos, a su vez, están divididos en otros subtipos de acné.

Acné inflamatorio

En el acné inflamatorio las bacterias desempeñan un papel principal en la obstrucción de los poros. Si bien también se produce por la acumulación de células muertas y sebo, casi todos los casos presentan una infección bacteriana por debajo de la superficie cutánea.

Por lo anterior, los granos y espinillas tienen un aspecto rojo e inflamado. Además, puede causar otros síntomas como pus, sensibilidad al tacto y cicatrices difíciles de eliminar. Algunos de los subtipos de acné inflamatorio son:

  • Pápulas: poros duros y obstruidos que son sensibles al tacto.
  • Pústulas: protuberancias de color rojizo que suelen estar llenas de pus.
  • Nódulos: son más profundos debajo de la piel y no se pueden tratar en casa.
  • Quistes: están más debajo de la superficie que los nódulos y suelen desarrollarse por una combinación de bacterias, sebo y restos de células muertas de la piel. Son protuberancias grandes de color rojizo o blanco, que resultan dolorosas al tacto.

Acné no inflamatorio

El acné no inflamatorio es la forma más leve de acné. Por lo general no cursa con hinchazón y responde bien a los tratamientos de venta libre, como los que contienen ácido salicílico. Sus subtipos son:

  • Espinillas: se producen cuando un poro se obstruye por la acumulación de sebo y células muertas. La parte superior del poro permanece abierta y suele adquirir un color oscuro.
  • Comedones cerrados: también se forman por la acumulación de células muertas y sebo; sin embargo, a diferencia de las espinillas, la parte superior del poro se cierra y se nota como una pequeña protuberancia que sobresale de la piel. Es más difícil de tratar, aunque no es grave.

Causas del acné

El acné se desarrolla cuando los poros de la piel se obstruyen con los residuos de aceites, células muertas e impurezas. Cada uno de estos poros está conectado a una glándula sebácea, cuya función es producir aceites naturales que contribuyen a mantener la piel suave e hidratada.

Cuando las funciones de las glándulas sebáceas se alteran, el exceso de sebo obstruye los poros y crea un ambiente propicio para el crecimiento de bacterias como la Propionibacterium acnes o P. acnes. En estos casos, se produce acné inflamatorio, ya que el organismo responde atacando la bacteria, lo que produce granos inflamados y enrojecidos.

Otras formas de acné están relacionadas con fluctuaciones hormonales, genética, estrés, entre otros. Cabe mencionar que otros poros de la piel, como lo son las aberturas de las glándulas sudoríparas, no tienen nada que ver con el acné.

Factores de riesgo

Hay muchos mitos sobre los factores que inciden en la aparición del acné. Por ejemplo, algunas personas creen que consumir determinados alimentos, como el chocolate o las patatas fritas, produce acné. Sin embargo, no hay suficientes evidencias para hacer estas afirmaciones. Lo que sí se ha determinado es que algunos factores dietarios pueden empeorar sus síntomas.

Ahora bien, existen otros factores endógenos y exógenos que también se han relacionado con la tendencia a sufrir esta enfermedad. Los más frecuentes son:

  • Cambios hormonales causados por la pubertad o el embarazo.
  • Consumo de medicamentos como las píldoras anticonceptivas y los corticosteroides.
  • Antecedentes familiares de acné.
  • Episodios recurrentes de estrés.
  • Dieta alta en azúcares y carbohidratos refinados (puede agravar los síntomas).
  • Limpieza inadecuada de la piel.
  • Uso constante de sustancias grasosas o aceitosas, especialmente sobre la piel grasa.
  • Edad (es más frecuente en la adolescencia).

Síntomas

Los signos y síntomas del acné pueden variar en función del tipo de acné y su nivel de gravedad. La afección puede afectar casi cualquier parte del cuerpo; sin embargo, con frecuencia se origina en la cara, espalda, hombros y pecho. La forma de acné más común se manifiesta con granos blanquecinos, puntos negros y espinillas. Sin embargo, si es un caso de acné inflamatorio se puede presentar:

  • Protuberancias sensibles rojas y pequeñas (pápulas).
  • Pústulas que son espinillas o granos enrojecidos con pus en la punta.
  • Protuberancias grandes, sólidas y dolorosas que están debajo de la superficie de la piel (nódulos).
  • Bultos dolorosos, llenos de pus que están debajo de la superficie de la piel (quistes).
  • Enrojecimiento alrededor de las erupciones.
  • Cicatrización de la piel.
Rostro de una mujer con acné.
Los síntomas del acné pueden ser leves o severos, según la forma en que se presente. Si el acné es tipo inflamatorio, los granos tienen un aspecto rojizo e hinchado y pueden estar rellenos de pus.

Diagnóstico

Los médicos o dermatólogos pueden dar un diagnóstico de acné con tan solo examinar la piel. En la mayoría de los casos no es necesario hacer otros tipos de pruebas. Sin embargo, si el profesional observa signos de infección o patrones de acné graves, podría sugerir un cultivo bacteriano.

Tratamiento

Los casos más leves de acné se pueden combatir con algunos tratamientos de venta libre y cuidados en casa. Sin embargo, si esto no funciona, o si se trata de un caso de acné severo, el dermatólogo puede sugerir ciertos medicamentos y productos más fuertes.

El objetivo del tratamiento será disminuir los granos de acné y evitar que queden cicatrices u otros daños visibles. También se buscará regular la producción de grasa, combatir la infección bacteriana (si la hay) y reducir la inflamación. Aunque a veces los resultados se empiezan a notar a las cuatro u ocho semanas después de iniciar el tratamiento, algunos casos tardan mucho más.

El tipo de tratamiento puede variar de acuerdo a la edad, tipo de piel, tipo de acné y gravedad. Ciertas personas deben aplicarse los medicamentos dos veces al día, mientras que otros les basta una aplicación. Como en el caso de acné leve, también es necesario tener ciertos cuidados en la rutina diaria.

Medicamentos tópicos

Los medicamentos tópicos para combatir el acné pueden ser de venta libre o recetados. Sus componentes ayudan a limpiar los poros y, de paso, evita que se obstruyan nuevamente. Asimismo, detienen el crecimiento excesivo de bacterias y secan el exceso de aceites. Pueden incluir:

  • Retinoides y medicamentos similares a los retinoides: como la tretinoína (Avita, Retin-A y otros), adapaleno (Differin) y tazaroteno (Tazorac, Avage). Están disponibles en geles, cremas y lociones.
  • Ácido salicílico y ácido azelaico: disponible de forma natural en cereales integrales y productos de origen animal. También se adquieren en cremas tópicas con un 20% de ácido azelaico (Azelex, Finacea), venta con receta.
  • Antibióticos: suelen combinarse con peróxido de benzoílo para reducir el riesgo de resistencia al antibiótico. Pueden ser clindamicina con peróxido de benzoílo (Benzaclin, Duac, Acanya) y eritromicina con peróxido de benzoílo (Benzamycin).
  • Dapsona: indicado para el acné inflamatorio. Se encuentra disponible en gel (Aczone) al 5% y se usa dos veces al día.
Los tratamientos para el acné pueden incluir medicamentos de uso tópico u orales. También puede estar basado en una combinación de ambos. Sin embargo, en general, se deben complementar con algunos cuidados básicos.

Medicamentos orales

Los medicamentos orales suelen utilizarse en los casos de acné moderado o severo que no mejoran con otros tipos de tratamientos. Asimismo, son necesarios cuando la afección está relacionada con descontroles hormonales. Pueden incluir:

  • Antibióticos: como las tetraciclinas (minociclina o la doxiciclina) o los macrólidos. Deben emplearse bajo supervisión médica, el menor tiempo posible.
  • Anticonceptivos orales combinados: combinan estrógenos y progestina (Ortho Tri-Cyclen, Yaz u otros). Ideal para las mujeres que también desean usarlos como métodos anticonceptivos.
  • Agentes antiandrógenos: como el medicamento espironolactona (Aldactone) que bloquea el efecto de las hormonas androgénicas de las glándulas sebáceas.
  • Isotretinoína (Amnesteem, Claravis, Sotret): indicada solo en los casos más graves de acné. Produce efectos secundarios y solo se puede adquirir con receta médica.

Nota:

Tanto los tratamientos de uso tópico como los medicamentos orales pueden acarrear ciertos efectos secundarios. Debido a esto, es importante hablar con el médico y conocer en detalle todas las opciones disponibles para tratar esta enfermedad.

Procedimientos adicionales

El dermatólogo puede recomendar algunos procedimientos adicionales para hacerle frente al acné severo o prevenir la aparición de cicatrices. Se pueden emplear de manera independiente, o bien, combinados con otros tipos de tratamientos. Su función es minimizar los daños en la piel, el exceso de aceites y la obstrucción de los poros. Incluyen:

  • Láseres y terapia fotodinámica: para reducir la producción de sebo y mejorar el proceso de cicatrización.
  • Dermoabrasión: es un tratamiento suave para abrir los poros y eliminar las células muertas de la piel.
  • Exfoliación química: emplea una solución química para eliminar las capas superiores de la piel.
  • Inyección de esteroides: indicadas para casos de acné quístico o lesiones nodulares. Puede reducir la inflamación y acelerar el proceso de recuperación.

Cuidados en casa

Independientemente del tipo de acné, es importante aplicar algunos cuidados en casa para promover su curación. Son medidas básicas que, además de acelerar la curación, evitan que se presenten otras complicaciones.

  • Limpiar la piel todos los días con un jabón neutro.
  • Evitar los productos cosméticos grasosos e irritantes.
  • No friccionar o presionar los granos del acné.
  • Evitar tocar las zonas problemáticas.
  • Desmaquillar la piel todos los días antes de dormir.
  • Tomar una ducha después de sudar demasiado.

Remedios naturales

Aunque la mayoría de los remedios naturales contra el acné carecen de evidencias científicas, hay datos anecdóticos que sugieren que pueden ser efectivos. Suelen ser seguros de utilizar y no producen efectos secundarios. Pese a esto, es conveniente consultar al médico antes de probarlos, sobre todo si ya se están empleando otros tratamientos. Algunas opciones útiles son:

  • Vinagre de manzana diluido en agua.
  • Miel con canela.
  • Aceite esencial de árbol de té diluido en agua o un aceite portador.
  • Té verde.
  • Harina de avena.
  • Aloe vera.

Pronóstico

En la mayoría de los casos, el acné desaparece después de atravesar las años de la adolescencia; no obstante, en ocasiones persiste hasta una edad mediana. El tratamiento suele ser exitoso cuando se aplica constantemente, siguiendo todas las recomendaciones del profesional. A menudo se puede notar una mejoría después de 6 u 8 semanas.

Sin embargo, los brotes de esta afección son comunes y pueden requerir un tratamiento a largo plazo. Por otro lado, la falta de un tratamiento oportuno y eficaz puede producir cicatrices y angustia emocional. Muchas personas llegan a deprimirse cuando no notan una mejoría tras varias semanas de tratamiento.

Prevención

Dado que puede estar causado por cuestiones genéticas y hormonales, es difícil prevenir el acné. No obstante, aplicar algunos cuidados básicos puede reducir el riesgo de nuevos brotes. Si la piel es propensa a desarrollar acné, o si simplemente se quiere evitar la afección, hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • Limpiar el rostro dos veces al día, con agua y jabón neutro o limpiadores faciales suaves.
  • Utilizar una crema de venta libre para combatir el acné y el exceso de producción de sebo.
  • Evitar el maquillaje y los cosméticos a base de aceites. En su lugar es conveniente probar productos a base de agua o no comedogénicos.
  • Retirar el maquillaje y limpiar el rostro antes de ir a la cama.
  • Utilizar protección solar todos los días.
  • Lavar bien las manos antes de tocar el rostro o las áreas problemáticas.
  • Tomar una ducha después de hacer ejercicio o cualquier actividad que implique sudar.
  • Evitar el uso de ropa ajustada.
  • Consumir abundante agua y bebidas saludables.
  • Mantener una alimentación saludable, baja en azúcares refinados.
  • Dar un buen manejo al estrés.
  • Dormir bien.
  • Peinarse el cabello hacia atrás para evitar su contacto con la piel del rostro.

En definitiva, el acné es una enfermedad cutánea frecuente que puede controlarse cuando se le brinda un tratamiento oportuno. Si bien algunos casos son más severos que otros, en general hay un buen pronóstico cuando se emplean los cuidados y medicamentos apropiados para cada caso. Es importante consultar al profesional si la afección es notoriamente grave o si causa sufrimiento emocional.