Insomnio

24 Agosto, 2020
El insomnio es un trastorno del sueño que puede afectar considerablemente la calidad de vida. Inclusive, su falta de control está relacionado con la aparición de otras enfermedades físicas y mentales.
Insomnio

El insomnio es uno de los trastornos de sueño más frecuentes en la población. Según la Asociación Americana de Psiquiatría, cerca de un 10% de los adultos tienen síntomas lo suficientemente severos como para ser diagnosticados con este problema.

Las personas que lo padecen no alcanzan un sueño reparador, ya sea porque tienen dificultades para quemarse dormidas, para mantener el sueño o ambas. Esto, a su vez, impide que se sientan renovadas al día siguiente, lo que conlleva a una fuerte sensación de fatiga.

El trastorno se ha catalogado como uno de los “males modernos”, dado que muchos factores del estilo de vida actual inciden en su aparición. Además, su falta de control está relacionada con otros problemas de salud física y mental.

¿Qué es el insomnio?

El insomnio es una enfermedad que se produce por la incapacidad para conciliar el sueño en el horario habitual o por interrupciones que impiden alcanzar un buen descanso. Dormir es una necesidad fisiológica y las horas de sueño pueden variar en cada persona.

Sin embargo, a nivel general se estima que una persona adulta debe dormir entre 7 y 8 horas diarias sin interrupciones. Cuando este tiempo disminuye de manera recurrente y prolongada, el diagnóstico clínico puede indicarse como insomnio.

Si su origen es el estrés o hechos traumáticos, el insomnio se produce a corto plazo, con una duración de días o semanas. En cambio, algunas personas lo padecen de forma crónica, experimentando sus síntomas al menos tres noches de la semana, por varios meses.

Más allá de minimizar la energía y el estado de ánimo, este trastorno puede comprometer otros aspectos del bienestar físico y mental. De hecho, disminuye el desempeño laboral y la calidad de vida en general. Sin embargo, actualmente hay varias terapias y estrategias que ayudan a controlarlo.

Las personas con insomnio tienen dificultades para quedarse dormidas en el horario habitual o presentan interrupciones durante el sueño. Debido a esto, es común que permanezcan en un estado constante de fatiga.

Causas del insomnio

Las causas del insomnio varían en función del tipo de insomnio (agudo o severo). Este trastorno se puede dar como el problema principal, pero también puede ser un síntoma secundario de otras afecciones. Los desencadenantes del insomnio agudo comprenden lo siguiente:

  • Exposición constante al estrés o situaciones que generan preocupación.
  • Eventos traumáticos como la muerte o enfermedad de un ser querido, un divorcio o la pérdida de un trabajo.
  • Cambios en los hábitos de sueño (alteración de los ritmos circadianos) por viajes u horarios de trabajo.
  • Tener horarios de sueño irregulares, tomar siestas demasiado largas durante el día o hacer actividades estimulantes antes de ir a la cama.
  • Comer en exceso antes de ir a la cama, especialmente si hay antecedentes de reflujo ácido.

El insomnio crónico se prolonga por lo menos tres meses y suele ser secundario a otras enfermedades o al consumo de ciertas sustancias. Esto puede incluir:

  • Trastornos de salud mental como la depresión y ansiedad.
  • Fármacos antidepresivos, para el asma o para la presión arterial. También algunos medicamentos y suplementos de venta libre que contienen cafeína.
  • Patologías que dificultan el sueño, tales como la artritis, fibromialgia, diabetes, cáncer, enfermedades cardíacas, reflujo gastroesofágico, entre otras.
  • Consumo de sustancias estimulantes como las drogas ilícitas, nicotina, alcohol y fuentes de cafeína.

Factores de riesgo

Este trastorno del sueño se puede desarrollar a cualquier edad, aunque es más frecuente a partir de los 60 años. Las mujeres tienden a ser más propensas a padecerlo que los hombres. A su vez, hay otros factores de riesgo que pueden desencadenarlo o empeorarlo. Estos incluyen:

  • Estar expuestos a niveles altos de estrés
  • Tener continuas fluctuaciones hormonales
  • Atravesar trastornos emocionales
  • Viajar a lugares de diferentes zonas horarias
  • Mantener un estilo de vida sedentario
  • Tener turnos nocturnos en el trabajo
  • Padecer enfermedades cardiovasculares
  • Tener sobrepeso u obesidad
  • Estar en la etapa de la menopausia

Síntomas del insomnio

Los pacientes con insomnio pueden experimentar varios síntomas, en diferentes grados de intensidad. En general, todos tienen dificultades para quedarse dormidos o lograr un sueño reparador sin interrupciones. Otros síntomas pueden incluir:

  • Despertarse muy temprano en la mañana
  • Tener una o varias interrupciones de sueño durante el periodo de descanso
  • Sentir sensación de cansancio después del sueño nocturno
  • Mantener en constante estado de fatiga o somnolencia
  • Presentar problemas de concentración, memoria o habilidades cognitivas
  • Aumento de errores y accidentes
  • Cambios bruscos de humor como irritabilidad, ansiedad y depresión
  • Preocupación por los hábitos del sueño
Los pacientes con insomnio no logran tener un periodo de descanso de 7 u 8 horas diarias. Al no dormir bien, sienten más fatiga, somnolencia y dificultades para hacer tareas cotidianas.

Complicaciones

Tener una buena calidad de sueño es tan importante como cuidar la alimentación y hacer ejercicio. Independientemente de su causa, el insomnio puede comprometer la salud física y mental. No recibir un tratamiento oportuno y eficaz puede afectar de manera considerable la calidad de vida.

Las complicaciones pueden incluir:

  • Menos desempeño físico y mental en actividades laborales, escolares o deportivas
  • Mayor riesgo de accidentes automovilísticos
  • Menos capacidad para reaccionar en situaciones de peligro
  • Aumento de los problemas de salud mental como depresión, ansiedad y abuso de sustancias
  • Mayor riesgo de enfermedades cardíacas y del sistema inmunitario

Diagnóstico

Algunas personas tienen dificultades para dormir, pero no tienen insomnio. Para dar un diagnóstico clínico de insomnio, los médicos tienen en cuenta dos criterios principales:

  • En primer lugar, que las dificultades para dormir se hayan presentado durante al menos tres meses, repetidas veces a la semana
  • Por otro lado, que los problemas de sueño hayan ocasionado una disminución en la calidad de vida y la capacidad para hacer algunas tareas cotidianas.

Asimismo, los profesionales intentarán establecer cuál es el origen del insomnio para elegir el tratamiento más adecuado. Por eso, el diagnóstico puede incluir:

  • Un examen físico: su objetivo es establecer si hay señales de otros problemas médicos asociados con el insomnio.
  • Análisis de sangre: para detectar si hay problemas de tiroides u otras enfermedades que afectan la calidad del sueño.
  • Evaluación de los hábitos de sueño: incluye un interrogatorio para saber los patrones de sueño del paciente.

Tratamiento

El tratamiento para el insomnio puede ser farmacéutico o no farmacéutico. La elección del mismo depende de los criterios analizados por el médico, así como de la severidad del trastorno. Algunas personas deben probar varias alternativas antes de encontrar una eficaz para su caso particular.

Las primeras medidas para intentar controlar esta condición incluyen cambios en los hábitos de sueño y manejo adecuado de los trastornos asociados con las dificultades para dormir (como estrés, ansiedad, enfermedades cardíacas, etc.). Si esto no funciona, el profesional sugiere, primeramente, la terapia cognitiva conductual (TCC).

Terapia cognitiva conductual (TCC)

El objetivo de la terapia cognitiva conductual es ayudar a controlar o eliminar los pensamientos y acciones negativas que inciden en las dificultades para dormir. Por lo general se aconseja como tratamiento de primera línea para las personas con insomnio antes de recurrir a medicamentos.

De hecho, en muchos casos es igual o más efectiva que los somníferos usados tradicionalmente para esta condición. En la parte cognitiva de la terapia se busca que el paciente reconozca y modifique aquello que interfiere en su capacidad para dormir.

La parte conductual incluye una serie de estrategias para desarrollar buenos hábitos de sueño y corregir aquellas conductas que impiden dormir lo adecuado. Estas medidas pueden incluir:

  • Establecer un horario fijo para acostarse y levantarse.
  • Evitar siestas largas.
  • Usar la cama solamente para dormir y tener intimidad.
  • Salir de la habitación al no poder conciliar el sueño antes de 20 minutos y regresar a la cama al estar somnoliento.
  • Acceder a técnicas de relajación física y mental, como los ejercicios de respiración y estiramiento, la meditación, la biorregulación, entre otros.
  • Evitar el uso de elementos distractores como televisores, computadoras o teléfonos.

El profesional encargado de cada caso particular también puede sugerir otras medidas en función de los hábitos de vida y del entorno. La finalidad será desarrollar rutinas que promuevan un descanso reparador y una mejor calidad de vida.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico para el insomnio puede ser con o sin receta. Hay medicamentos de venta libre que contienen antihistamínicos que producen somnolencia (como la difenhidramina). No obstante, estos no están destinados para su consumo habitual.

Es fundamental consultar al médico antes de tomarlos, ya que, a largo plazo, pueden causar efectos secundarios como somnolencia diurna, mareos, confusión, problemas cognitivos y alteraciones en los hábitos de micción.

Los somníferos con receta pueden favorecer el sueño, ayudando a dormir en horarios regulares y sin interrupciones. Por lo general, los médicos desaconsejan depender de estos fármacos por tiempo prolongado. Sin embargo, hay algunos aprobados para su uso a largo plazo. Estos incluyen:

  • Eszopiclona (Lunesta)
  • Ramelteon (Rozerem)
  • Zaleplon (Sonata)
  • Zolpidem (Ambien, Edluar, Intermezzo, Zolpimist)

Al igual que los fármacos de venta libre, esta variedad de somníferos puede producir serios efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Es primordial evaluar con el médico estas posibles reacciones y las opciones más apropiadas.

Los somníferos de venta libre y recetados pueden ayudar a controlar el insomnio de manera efectiva. Sin embargo, es primordial evaluar sus posibles efectos secundarios, ya que a largo plazo pueden ser perjudiciales.

Remedios complementarios

Los remedios complementarios contra el insomnio han dado resultados positivos en muchos pacientes. Incluso, algunos eliminan la necesidad de utilizar somníferos convencionales. Es probable que algunas de estas opciones hagan parte de las estrategias recomendadas por el médico.

Meditación

La Fundación Nacional del Sueño ha reconocido la meditación como un método natural, seguro y sin drogas para el tratamiento del insomnio. Esta entidad sugiere que meditar ayuda a conciliar y mantener el sueño en el periodo adecuado.

Por otro lado, este tipo de hábitos puede paliar los síntomas de otras enfermedades vinculadas estrechamente con el insomnio. Algunos ejemplos comunes incluyen: estrés, ansiedad, depresión, problemas digestivos, dolor, entre otros.

Melatonina

La melatonina es una hormona que se produce de forma natural en el organismo durante el ciclo del sueño. Los suplementos de melatonina se han popularizado como una alternativa para mejorar el sueño. Sin embargo, las investigaciones realizadas al respecto no son del todo concluyentes.

Existe cierta evidencia que muestra que este tipo de suplementos puede disminuir, en cierta medida, las dificultades para quedarse dormido. No obstante, se deben hacer más estudios para determinar sus efectos secundarios a largo plazo.

Aceites esenciales

La aromaterapia emplea aceites esenciales de plantas, flores y árboles para inducir a las personas a un estado de relajación. Su inhalación o aplicación a través de masajes puede promover el alivio de muchos síntomas asociados con el insomnio.

Algunos aceites que contribuyen a tener un sueño reparador son.

  • Manzanilla romana
  • Madera de cedro
  • Lavanda
  • Sándalo
  • Naranja amarga

Pronóstico

La mayoría de pacientes con insomnio logran recuperarse siguiendo el tratamiento recetado por el médico. Hay más probabilidades de éxito cuando se combina la terapia cognitiva conductual (TCC) con medicamentos y cambios en el estilo de vida. Sin embargo, esto puede variar en cada caso.

Es fundamental tener en cuenta que el sueño, como toda necesidad fisiológica, interviene en muchos procesos importantes del organismo. Por eso, cuando se le resta importancia al insomnio, hay altas probabilidades de desarrollar trastornos de mayor cuidado.

Cómo prevenir el insomnio

Tener rutinas saludables es la mejor forma de prevenir y combatir el insomnio. Si bien hay muchos factores implicados en el desarrollo de este problema de sueño, la práctica de algunos hábitos saludables puede promover un sueño profundo y reparador. Esto incluye:

Mantener un horario fijo

Tener un horario fijo para dormir es uno de los hábitos que pueden prevenir el insomnio. Esto ayuda a acostumbrar al cuerpo a mantener su ritmo circadiano y, por ende, el deseo de dormir se dará casi siempre a la misma hora.

Consumir una cena ligera

El consumo diario de una cena ligera, una o dos horas antes de ir a la cama, es fundamental para evitar interrupciones durante el periodo de descanso. Lo ideal es incorporar alimentos suaves para la digestión como:

  • Vegetales frescos
  • Carnes magras y pescados
  • Semillas
  • Cereales integrales en porciones moderadas

Evitar el consumo de cafeína o estimulantes

Las bebidas estimulantes, como los energizantes o el café, contienen cafeína y otros compuestos químicos que pueden causar dificultades para conciliar el sueño en el horario adecuado.  Estas sustancias mantienen activo el cerebro e inhiben la acción de los neurotransmisores que indicen al descanso.

Hacer ejercicio

La práctica regular de ejercicio físico contribuye a mantener una producción óptima de serotonina, neurotransmisor que influye en la calidad de sueño. Esto, además de su capacidad para aliviar el estrés y la depresión, hacen que sea ideal para tener un buen descanso.

Crear un buen entorno para dormir

El entorno de descanso tiene mucho que ver con la calidad de sueño. Aunque muchos acostumbran a hacer diversas actividades en su habitación, lo ideal es dejar este espacio exclusivamente para el descanso. Asimismo, hay que asegurar que la cama sea confortable y la temperatura adecuada.

Meditar

La meditación antes de dormir es una práctica reflexiva que, además de controlar la ansiedad y el estrés, contribuye a lograr una mejor calidad de sueño. Esta terapia está recomendada para evitar el insomnio ligado a descontroles emocionales como el estrés, la depresión o los nervios.

El insomnio es un trastorno del sueño real, que no se debe subestimar. Aunque inicialmente parece no producir mayores consecuencias, a mediano y largo plazo puede ser el detonante de problemas más graves. Por eso, es fundamental atenderlo oportunamente con ayuda profesional.