8 errores que cometes al limpiar el inodoro

La higiene del baño es clave en la rutina de limpieza. Moho, hongos, bacterias y sarro es lo que se multiplica al no limpiar el inodoro. Aprende a hacerlo bien con estos consejos.

La higiene de toda la casa es fundamental para el bienestar de la familia. Sin embargo, hay áreas que debes asear con mayor atención, como es el caso del baño. Y allí, una de las tareas primordiales es limpiar el inodoro.

Hacerlo correctamente es indispensable. Suele ser una de las tareas más desagradables, pero es necesaria porque allí está el foco principal de suciedad.

A esto se suma que la humedad de la sala sanitaria se convierte en una condición ideal para la proliferación de muchos tipos de bacterias y hongos que, tarde o temprano, pueden afectar la salud. ¿Te gustaría saber en qué estás fallando? Continúa leyendo este artículo y descubre los errores más comunes en la desinfección del inodoro.

1. Que el retrete sea lo primero en limpiar

Esta equivocación es una de las más frecuentes. Te preguntarás por qué importa el orden.

Lo cierto es que, como dijimos antes, el inodoro es el centro de las bacterias y, por esto, lo más recomendable es desinfectarlo al final. Empieza por lo que menos se ensucia y termina en este punto.

2. Usar el mismo limpiador que en el resto del baño

No es lo mismo asear el grifo de la ducha o el espejo, por ejemplo, que el interior del retrete. Este último requiere productos más potentes para las bacterias y las manchas que no salen con tanta facilidad.

Lo mejor es utilizar un limpiador especial, sin olvidar los guantes de goma para proteger tus manos (úsalos solo para el baño) y un delantal plástico, de ser posible. Asimismo, el jabón y el agua (tal vez agregando un toque de lejía) son una buena solución.

Otra técnica que no falla es echar agua hirviendo por dentro de la taza para desprender la placa que tenga pegada. Hazlo con sumo cuidado. Más adelante te compartiremos algunos productos naturales que dan excelentes resultados en este quehacer.

3. Creer que el producto de limpieza hará todo el trabajo

Puedes tener el mejor limpiador del mundo, pero si no cepillas con fuerza al limpiar el inodoro no te servirá de nada. Haz tu cuota de trabajo: frota la parte interna en todos los rincones, comenzando desde arriba y culminando en el fondo. Sin embargo, esto no quiere decir que debes tardar una hora. 10 minutos son suficientes.

Limpiar el inodoro.
La limpieza del inodoro requiere de utensilios que solo se empleen allí y no se compartan con el resto del aseo.

4. No emplear las herramientas correctas

En la mayor parte de las ocasiones, las escobillas de baño no bastan, pues siempre hay rincones que no se alcanzan a limpiar, como el fondo o el interior de los bordes superiores. Para esto, conviene incluir un trapo, una esponja abrasiva o incluso un cepillo dental pequeño. ¡Verás cómo sale todo la suciedad!

5. Olvidar el exterior

Los microbios no solo están dentro, aunque es típico omitir el aseo de la parte exterior. Cuando tiras la cadena, seguro que el agua salpica.

Por esta razón, es necesario limpiar por fuera, tanto la taza como las tapas, el tanque de agua y el botón con un trapo o un estropajo. Usa desinfectante genérico o limpiador multiusos en un envase de aerosol para mayor comodidad.

En este sentido, realizar una higiene aún más profunda de manera periódica consiste en desarmar las tapas para que no quede nada excluido. En todo caso, comienza desde arriba para que el agua caiga sobre lo que no has limpiado.

6. Usar para todo el baño una sola bayeta

¡No querrás contaminar todo con los microbios del excusado! Otro error recurrente es limpiar el inodoro y el resto del baño con el mismo trapo.

Para evitarlo, usa tres bayetas; dos de ellas para el excusado. Con una te ocuparás de las áreas que tienen contacto directo con el cuerpo y con la otra de las demás. Lo más aconsejable es que sean de colores distintos, así podrás diferenciarlas.

7. No asear ni reemplazar la escobilla de baño

Tal como sucede con los cepillos dentales, debes cambiar las escobillas después de 6 meses, debido a que dejan de funcionar para su cometido.

En cuanto a su limpieza, cada vez que las uses vierte un poco de cloro en la poceta e introdúcela por un rato. Otra buena alternativa es añadir bicarbonato con vinagre.

8. Combinar productos que no se deben juntar

¡Cuidado! Existen mezclas que pueden generar gases tóxicos peligrosos. Juntar el cloro o la lejía, por ejemplo, con algunos limpiapocetas, el vinagre, el alcohol o el amoníaco causan reacciones químicas que pueden quemar los ojos o el aparato respiratorio.

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Consejos para limpiar el inodoro correctamente

Ya sabes lo que no hay que hacer. Ahora veamos algunos consejos que te serán útiles para perfeccionar la técnica de limpieza del inodoro.

Ten a mano lo necesario

La organización es clave en las labores domésticas. En el baño se hace aún más necesaria porque evita que toques cualquier cosa con las manos contaminadas.

Reúne todos los químicos, herramientas y equipos de protección personal antes de empezar, por tu salud y para ganar tiempo. Agua, limpiador, jabón, desinfectante, escobilla de baño, esponja abrasiva, cepillo dental viejo, trapo o papel absorbente, guantes de goma y delantal plástico.

Mueve de lugar lo que esté sobre o alrededor del inodoro

Papel higiénico, toallitas desechables, toallas, jabón, ambientadores, adornos… quita todo lo que se encuentre encima o cerca del inodoro para que el proceso sea más completo. También para evitar caídas accidentales que son más usuales de lo que piensas.

Prueba con productos naturales para limpiar el inodoro

No siempre tienes a mano un limpiador para inodoros, pero de seguro sí tienes limón, dos cucharadas pequeñas de bicarbonato y media taza de vinagre blanco. Mezcla estos tres componentes naturales que funcionan como desinfectantes potentes.

Otra opción muy práctica es hacer un preparado de vinagre, agua y sal. También hay quienes eligen gaseosas oscuras que tienen un afecto súper rápido. El procedimiento a seguir es el mismo en todos los casos.

Sigue leyendo: 6 formas de limpiar tu baño con vinagre blanco

Deja reposar el limpiador

Uno de los secretos más valiosos para la adecuada limpieza del baño es dejar reposar el limpiador, cualquiera que uses. Si tienes tiempo, una o dos horas antes deja remojando la poceta. Así la suciedad saldrá con menos esfuerzo y todo lucirá reluciente.

Dale paso a la ventilación al limpiar el inodoro

Si tienes ventanas en la sala sanitaria, ábrelas para ventilar naturalmente durante la limpieza y permitir el paso directo de los rayos de sol. Con esto liberas los gases o vapores que pudieran originarse con los químicos.

Si, por el contrario, no tienes ventana, enciende el extractor de aire o mantén la puerta abierta.

Asea todos los accesorios del baño

La limpieza de todos los accesorios y muebles de la sala no puede faltar. Al igual que los pisos y paredes. Pon especial atención en los puntos que estén cerca de la taza, ya que son ellos los más propensos a recibir gotas de agua al tirar la manilla o botón.

Lo mismo sucede con las toallas, que suelen estar muy cerca. Recuerda que las salpicaduras pueden alcanzar los dos metros de distancia. ¡Pendiente con la ubicación de los cepillos dentales!

Descarga el agua del inodoro

Toda la suciedad acumulada en la taza debe irse enseguida. Descarga el agua del inodoro para que los gérmenes no vuelvan a adherirse.

Un truco del que muchos se valen es aplicar un poco de desinfectante con una fragancia agradable para reforzar el aroma del baño.

Bol con zumo de limón
Hay ingredientes naturales que tienen poder de limpieza. El bicarbonato, el vinagre y el limón son útiles.

Lava muy bien las herramientas al terminar de limpiar el inodoro

La higiene de la escobilla, los trapos, las esponjas y todo lo que uses en tu rutina de limpieza es primordial. Usa cloro o jabón con desinfectante para remover los gérmenes que tienen. Si es posible, deja remojar por un rato largo y échales agua caliente. En lo que refiere a las bayetas, sácalas al sol.

Seca todo

Después de haber hecho muy bien el trabajo, debes secar cada espacio con un papel tipo absorbente o bayeta seca. De esta forma, notarás más brillo y no te arriesgas a que queden marcas de agua que harán parecer que no has limpiado.

No pierdas la frecuencia

Muchas dudas surgen en torno a cada cuánto limpiar el inodoro. El hecho es que todo depende del uso que se le dé.

Lo ideal es asearlo una vez a la semana. Pero si se trata de un baño de uso común, la suciedad aparece más rápido y la frecuencia debe ser mayor. ¡Haz un lavado adicional!

El baño necesita atención

Aunque uno de los inodoros de tu vivienda se encuentre sin uso, es importante limpiarlo. Por lo menos cada dos semanas, pues el agua estancada y la humedad harán de las suyas. ¿Te ha pasado que llegas a un baño que no se utiliza y ves manchas negras? Es moho.

Por otra parte, al terminar de limpiar el inodoro asegúrate de lavarte muy bien las manos, aunque hayas usado guantes. Siempre es mejor prevenir para garantizar la higiene. ¡Estarás listo para disfrutar de un baño desinfectado y libre de malos olores!

  • Santos N. Limpieza del mobiliario interior. Edición 2019. Logroño: Editorial Formación Tutor; 2019.
  • Abregu J, Matta G, Ríos D, Toribio J. Desinfectante, limpiador y aromatizante Eco Limpia. Lima: Universidad San Ignacio de Loyola; 2020.
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