¿Es bueno consumir leche? Beneficios y riesgos

La leche es una de las principales fuentes de calcio de la naturaleza y la única en el bebé. El calcio es imprescindible, entre otras funciones, para la formación y el mantenimiento de los huesos y los dientes.
¿Es bueno consumir leche? Beneficios y riesgos
María Vijande

Escrito y verificado por la farmacéutica María Vijande el 26 febrero, 2021.

Última actualización: 26 febrero, 2021

Siempre nos han dicho que consumir leche es imprescindible para crecer y mantener en forma los huesos y los dientes, así como todas las estructuras con calcio. No obstante, el consumo de leche y sus derivados está relacionado con graves problemas para la salud.

Sin embargo, no todo son malas noticias, ya que consumir leche también aporta una serie de beneficios que veremos a lo largo del artículo. La leche forma parte de la alimentación humana en la inmensa mayoría de las civilizaciones y desde hace miles de años. De hecho, su consumo por parte de los humanos comenzó hace unos 11.000 años, con la domesticación del ganado.

Para el consumo humano, se utilizan principalmente la leche de vaca, de oveja, de cabra y de búfala. También hay personas que prefieren consumir leche de la burra y camella. En estas leches animales de consumo humano se suelen realizar tratamiento térmicas caseros o industriales. Estos procesos originan también pequeñas variaciones en la composición de la leche.

¿Qué beneficios aporta consumir leche?

Niña bebiendo un vaso de leche

La leche es una de las principales fuentes de calcio de la naturaleza y la única en el bebé. El calcio es imprescindible, entre otras funciones, para la formación y el mantenimiento de los huesos y los dientes.

Pero, además, este alimento nos aporta otros elementos muy valiosos y, debido a ello, la leche es uno de los alimentos más completos que hay.

La leche es materia prima para la elaboración de numerosos productos lácteos como la mantequilla, el queso el yogur, la nata o la cuajada. Como la leche más consumida a nivel mundial es la de la vaca, será en esta en la que nos centraremos para estudiar su composición:

  • Agua: es el componente mayoritario. Representa el 80-87%.
  • Hidratos de carbono: la lactosa constituye prácticamente todo el azúcar de la leche y será este componente uno de los principales causantes del riesgo que tiene consumir leche.
  • Proteínas: son consideradas de alto valor biológico y tienen gran cantidad de aminoácidos esenciales. Constituyen el 3-4% de la leche.
  • Grasas: constituyen el 3 y el 6% de la leche, aunque este porcentaje varía mucho de la alimentación de la vaca y de la raza. El 90% de las grasas se encuentran en forma de triglicéridos.
  • Vitaminas: entre todas, destacan la vitamina A y la D, así como la riboflavina (B2), cianocobalamina y tiamina. Hay que destacar que la vitamina D ha demostrado estar muy relacionada con el metabolismo del calcio y con la salud ósea.
  • Minerales: el contenido de minerales en la leche es muy rico. Estos minerales se suelen encontrar en forma de sales. Contiene calcio, potasio, fósforo, yodo, sodio, cloro, magnesio y zinc.

Riesgos de consumir leche

Como hemos mencionado al principio del artículo, consumir leche acarrea también una serie de riesgos que es importante tener en cuenta. Entre ellos podemos mencionar:

1. Intolerancia a la lactosa

Alimentos sin lactosa.

1 de cada 2 personas es intolerante a la lactosa, que como ya sabemos es el azúcar principal de la leche. Sin embargo, la mayoría de las personas no saben que son intolerantes a esta sustancia y siguen consumiendo este alimento.

Se ha estimado que el 70% de la población mundial es intolerante a la lactosa. De esta forma, la intolerancia no es entonces una enfermedad, sino un estado normal.

Esto ocurre porque entre los dos y los cuatro años de edad, el  cuerpo empieza a dejar de sintetizar la enzima lactasa, que es la responsable de digerir la lactosa.

Al seguir consumiendo leche, la lactosa que no se digiere, permanece en el intestino, donde es fermentada por las bacterias de colon, lo que causa gases, dolor y, a veces, diarrea.

De todos modos, en muchos casos la administración de probióticos resulta eficaz para paliar los síntomas clínicos de la intolerancia, según un estudio publicado en Critical Reviews in Food Science and Nutrition.

2. Malabsorción de calcio

Al consumir proteínas animales, el pH de la sangre se vuelve ácido y el organismo, como reacción, saca parte del calcio que tenemos en los huesos para neutralizar esa acidez. Se ha demostrado que el consumo de lácteos o de alimentos con calcio no es un factor protector contra riesgo de fracturas.

La leche sí tiene nutrientes indispensables, pero para obtenerlos no necesitamos tomar leche. De hecho, son los vegetales los mejores alimentos para ingerir calcio, por ejemplo.

3. Aumenta el riesgo de alergias y asma

La leche de vaca tiene tres veces más proteínas que la leche humana y alguna de ellas son muy difíciles de digerir por el organismo.

En algunas personas, estas proteínas espesas (como la caseína) se adhieren a los vasos linfáticos del intestino impidiendo la absorción de nutrientes. De esta forma, pueden provocar problemas inmunológicos, alergias y asma.

De todos modos, las evidencias más actuales ponen en duda que realmente exista este riesgo, considerando los lácteos como seguros y saludables.

Consumir leche con regularidad es bueno para la salud

Es importante saber si somos intolerantes a lactosa o no para evitar complicaciones a la hora de consumir leche. Tomar este alimento sin excesos y sin tener ninguna intolerancia a su composición es beneficioso para el organismo. No obstante, no se debe abusar de ella.

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