Esofagectomía abierta: ¿qué es y cuándo se realiza?

30 Enero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto
La esofagectomía abierta es una técnica que permite extirpar parte del esófago y reconstruirlo. Es de gran importancia en patologías como el cáncer o la acalasia. Te explicamos por qué.

La esofagectomía abierta es un tipo de cirugía que, como su propio nombre lo indica, afecta al esófago. Consiste en resecar o extirpar parte de este órgano. El esófago es una especie de tubo hueco que permite que la comida pase desde la boca al estómago.

En total, el órgano mide entre 22 y 25 centímetros. Como ocurre con otras partes del cuerpo, puede verse afectado por diferentes patologías. Una de ellas es el cáncer, que es la principal indicación de la esofagectomía abierta. En este artículo te explicamos todo lo que debes saber el procedimiento.

¿Qué es la esofagectomía abierta?

La esofagectomía abierta es un procedimiento quirúrgico. Tal y como explican los especialistas de la Clínica Mayo, la técnica consiste en retirar una parte del esófago. En algunos casos, se puede incluso extirpar la totalidad.

Durante una esofagectomía abierta, si es posible, también se reconstruye el órgano para que siga siendo un tubo continuo. Es decir, si se extirpa un fragmento, se utilizan partes de otras zonas para volver a empalmar los extremos.

Para poder hacerlo se suele realizar una incisión en el cuello, el pecho o el abdomen. Esto depende de la ubicación de la lesión que se desea resolver. Los órganos que más se emplean para reconstruir el esófago son el estómago o parte de los intestinos.

Hay muchas patologías que pueden ser indicación de la técnica. La principal es el cáncer de esófago. Según afirma la Sociedad Española de Oncología Médica, es el sexto tumor en frecuencia del aparato digestivo. Además, su incidencia está aumentando. Esto se debe a que se relaciona, entre otras cosas, con el reflujo gastroesofágico.

Enfermedad por reflujo gastroesofágico en una mujer.
La enfermedad por reflujo gastroesofágico puede ser una de las explicaciones al aumento de la incidencia de cáncer de esófago.

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Tipos de esofagectomía abierta

La esofagectomía abierta puede realizarse con diferentes técnicas. La principal disimilitud entre ellas es el lugar en el que se realizan las incisiones. Es importante destacar que, cuando se trata de cáncer de esófago, es posible que, además del fragmento de esófago, sea necesario extirpar los ganglios linfáticos y parte del estómago.

Una de las técnicas que se emplea es la esofagectomía transhiatal. En este caso, las incisiones se realizan en el cuello y en la parte superior del abdomen. A partir de esta última se libera el estómago y la parte inferior del esófago de los tejidos de alrededor.

Después, se elimina el fragmento dañado de esófago. A partir de los extremos sanos se realiza la reconstrucción que, como hemos mencionado, suele hacerse con parte del estómago. Una vez finalizado el proceso se coloca una sonda para que el paciente pueda ser alimentado durante la recuperación.

Otra técnica de esofagectomía abierta es la transtorácica. Es similar a la transhiatal, solo que la incisión se realiza en el pecho, en lugar del cuello.

Por último, se puede realizar una esofagectomía en bloque. Es la más agresiva de las tres. Los cortes se ubican en el cuello, en el pecho y el abdomen. Se utiliza para poder extirpar todo el esófago.

Cuando se recurre a esta última suele ser porque se trata de un cáncer muy avanzado. Es posible la reconstrucción en parte, uniendo el estómago a una porción conservada de esófago superior.

Esofagectomía mínimamente invasiva

En algunos casos, la esofagectomía abierta se puede sustituir por otra menos invasiva. La técnica consiste en extirpar parte del esófago por laparoscopia o toracoscopia. Es decir, a través de pequeñas incisiones con un dispositivo que tiene una cámara en la punta.

De esta manera, se pueden reducir las complicaciones asociadas a la cirugía, como las infecciones o las hemorragias. Sin embargo, un estudio publicado en Cirugía Española explica que aún no hay muchas investigaciones que confirmen que esta técnica es más efectiva contra el cáncer de esófago.

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¿Por qué se realiza?

Como hemos señalado, la principal indicación para la esofagectomía abierta es el cáncer de esófago. En algunos casos no se realiza para curar la neoplasia como tal, sino más bien para reducir los síntomas. Es decir, a modo paliativo.

No obstante, el cáncer no es la única indicación. Puede servir para tratar patologías no cancerosas, como la acalasia. Este es un trastorno en el que los nervios del esófago están dañados. Por eso no hay impulsos musculares y no se puede empujar la comida hacia el estómago.

Según explica Enciclopedia Médica, la esofagectomía transhiatal se suele utilizar para corregir ciertos problemas nerviosos. También para reducir la luz del esófago y conseguir que sea más fácil tragar. Además, es un tratamiento del reflujo gastroesofágico resistente.

La modalidad transtorácica, por su parte, está indicada cuando el cáncer afecta la parte más superior del esófago. Del mismo modo, puede ser útil para lesiones que se han producido por la ingestión de un líquido cáustico, como la lejía.

Riesgos de la esofagectomía abierta

La esofagectomía abierta es una cirugía compleja que, al igual que otros procedimientos quirúrgicos, conlleva riesgos. La infección, las hemorragias, las nauseas y los vómitos son algunos de los más relevantes.

Por otra parte, es posible que aparezcan cambios en la voz y dificultad para tragar. La zona de reconstrucción a veces se daña, por lo que es posible que aparezcan fugas en las regiones en que se conectan los fragmentos. Por último, en un número muy pequeño de casos puede producir la muerte.

Aspectos a tener en cuenta

Antes de someterse a una esofagectomía abierta es muy importante que el paciente y los familiares estén informados sobre la técnica y lo que conlleva. Hay una serie de aspectos que conviene resaltar sobre el antes y el después del procedimiento.

Endoscopia para tratar lesiones del esófago.
Las alternativas menos invasivas mediante endoscopia y laparoscopia están en estudio para conocer cuál de ellas tiene menor riesgo a futuro.

Antes del procedimiento

Antes de la operación se suelen realizar numerosas pruebas complementarias. Las más usadas son la tomografía computarizada y la resonancia magnética. Sobre todo en casos de cáncer, para establecer la extensión del tumor.

Además, es muy probable que sea necesario añadir tratamiento radio o quimioterápico. Los días previos a la operación hay que dejar de fumar y suspender algunos medicamentos, como los anticoagulantes.

La esofagectomía abierta tiene una recuperación lenta y progresiva. En sí, la operación suele durar entre 3 y 6 horas. No obstante, los pacientes deben permanecer ingresados en el hospital un tiempo más. Por eso, lo ideal es acudir con ropa cómoda y objetos personales.

Después de la técnica

Los días siguientes a la esofagectomía abierta pueden ser complicados. Como el esófago debe recuperarse, la alimentación se hace a través de una sonda. De hecho, la sonda se suele mantener entre 4 y 6 semanas. La alimentación normal se retomará de forma lenta.

Se recomienda que, justo el mismo día del procedimiento, el paciente camine y se siente. Es normal es que se empleen numerosos medicamentos para prevenir el dolor y las infecciones. Incluso, puede recomendarse la fisioterapia respiratoria.

Resultados de la esofagectomía abierta

La esofagectomía abierta es una técnica cada vez más segura, con menos mortalidad. La mayoría de pacientes pueden hacer vida normal al cabo de unas semanas o un mes. Excepto por la alimentación, que sí que requiere más tiempo.

Es importante destacar que, aunque sea una cirugía con riesgos y complicaciones, es una buena opción de tratamiento para numerosas patologías. De hecho, es la que mejores resultados suele obtener en el cáncer de esófago.

No obstante, es fundamental que cualquier persona que se enfrente a esta situación cuente con suficiente información y apoyo. Sobre todo en los casos neoplásicos y oncológicos.

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