Expectativas vs realidad: ¿cómo entrenar tu mente en el deporte?

Entrenar la mente del deportista pasa por saber manejar algo tan natural como son las expectativas. Si se aprende a regularlas se logra potenciar el rendimiento deportivo.
Expectativas vs realidad: ¿cómo entrenar tu mente en el deporte?
Gloria Redondo Rincon

Escrito y verificado por la psicóloga deportiva Gloria Redondo Rincon.

Última actualización: 03 septiembre, 2022

Saber manejar la dicotomía de expectativas vs realidad es algo que debe formar parte del entrenamiento con la mente en el deporte. Todos los deportistas se forman expectativas sobre los posibles resultados de la temporada. Y para que estas no se conviertan en un dolor de cabeza hay que tratar que sean ajustadas a la realidad.

Las expectativas son una poderosa arma de doble filo. Por un lado, nutren la motivación y el impulso por alcanzar los retos que la persona se proponga. Pero por otro lado, también pueden ser una fuente de frustración y continuas comparaciones con los compañeros. El que se convierta en algo positivo o negativo depende del ajuste de estas a la realidad; y de los planes que se pongan en marcha para alcanzarlas.

Ajustar las expectativas a la realidad es una tarea para entrenar la mente en el deporte. Debido a su relación con la motivación, a continuación veremos cómo se puede conseguir esta tarea.

La única referencia debe ser contigo mismo

Hombre con sombra de superhéroe producto de la autoconfianza
Puedes mejorar los entrenamientos aumentando tu confianza.

Es un proceso normal que cuando una persona empieza a practicar un deporte busque el compararse con otros para saber qué puede esperar. Sin embargo, la continua comparación con los demás no es saludable, incluso se puede convertir en un freno para los avances.

La mejor fuente de comparación es siempre con uno mismo. Cada persona es única y tiene un ritmo de progreso distinto, algunos más rápido y otros más lento, y esto no es bueno o malo per se. Por eso la comparación con los demás aporta realmente poca información.

Por el contrario, el compararse con la versión pasada de uno mismo es un enfoque más ajustado. De esta manera se puede valorar no solo la dirección de los avances, sino también la velocidad de estos. Además, resulta extremadamente gratificante comprobar por uno mismo el cambio.

Las emociones influyen sobre las expectativas

Las expectativas se han desarrollado en la psicología como un concepto muy ligado a lo cognitivo. No obstante, no solo representan la parte más racional de la mente. De hecho, se ven muy influidas por las emociones, ya que estas son capaces de potenciarlas o aminorarlas.

Las emociones positivas suelen hacer las expectativas más arriesgadas u optimistas. Por su parte, las emociones negativas hacen que las expectativas sean más conservadoras y menos ambiciosas. Por tanto, habrá que tener en cuenta el estado emocional a la hora de establecerse las metas.

La relación no solo es de emociones a expectativas, sino que es bidireccional. Es decir, la consecución o no de las expectativas repercute sobre los estados emocionales. En un artículo de la Universidad de Valencia se afirma que existe una estrecha relación bidireccional entre variables motivacionales y emocionales.

Entrenar el control de las emociones es clave para una mejor calidad de vida.
Las emociones repercuten directamente sobre las expectativas deportivas.

Procura que las metas sean ajustadas a tus capacidades

Uno de los aspectos que mas hay que cuidar a la hora de pensar objetivos a corto o largo plazo es tener en cuenta el punto de partida inicial. El cuerpo humano tiene mucho potencial para mejorar, pero la realidad impone un límite, en este caso las capacidades desde las que se parte.

Unas metas ajustadas a la realidad son la clave del éxito, aunque al principio sean poco ambiciosas. Es mejor ser realista e ir progresando poco a poco que agobiarse tratando de alcanzar unos resultados que están muy lejos de las posibilidades en el presente.

Hay que pensar en el proceso de mejora como una escalera. Si esta se compone de pequeños peldaños es más fácil de recorrer, aunque sea un número mayor, que si la escalera se compone de menos escalones pero siendo estos demasiado altos.

Entrena la mente en el deporte manejando las expectativas

El éxito deportivo es una combinación de muchos factores entre los que se encuentra el entrenamiento mental. Antiguamente se creía que lo único que importaba para ser mejor deportista era trabajar el físico. En la actualidad esta visión ha cambiado y se le otorga la misma importancia a cuidar la salud mental en los deportistas.

Parte de ese trabajo mental pasa por cuidar las expectativas. Las expectativas pueden ser a corto, medio o largo plazo; orientadas a los resultados o al proceso de mejora; enfocadas en uno mismo o en los otros… sea como fuese es un concepto complejo en el que hay que tener en cuenta una serie de requisitos.

Lo más importante es que sean ajustadas y centradas en uno mismo. A partir de ahí se abre la posibilidad de manejarlas y convertirlas en la mejor aliada para aumentar el rendimiento. Con todo esto, pon los pies en la tierra, revisa aquello que pretendes conseguir esta temporada y verás como la motivación se ve positivamente afectada.

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  • Cantón Chirivella, E., y Checa Esquiva, I. (2012). Los estados emocionales y su relación con las atribuciones y las expectativas de autoeficacia en el deporte. Revista de psicología del deporte, 21(1), 0171-176.