¿Qué aspectos negativos tiene el convertir a tu hijo en un astro del fútbol?

Algunos padres utilizan el deporte como una manera de satisfacer sus deseos personales y ambiciones frustradas. Forzar a un hijo a ser deportista puede tener consecuencias muy negativas para su rendimiento y felicidad.
¿Qué aspectos negativos tiene el convertir a tu hijo en un astro del fútbol?
Gloria Redondo Rincon

Escrito y verificado por la psicóloga deportiva Gloria Redondo Rincon el 11 agosto, 2021.

Última actualización: 11 agosto, 2021

Muchos padres pretenden que su hijo se convierta en un astro del fútbol. Esa es una de las razones por las que deciden apuntarlo a este deporte, pero también puede convertirse en el motivo principal de su abandono.

El proceso de convertirse en un jugador de primera división es largo, y tan solo una mínima parte de los chicos que juegan al fútbol llegan a lo más alto. Ser un deportista profesional demanda una mezcla de talento innato para el deporte, trabajo duro y una pizca de suerte en la vida. Por eso, no es algo que esté al alcance de todos.

Consecuencias de pretender que un hijo sea un astro del fútbol

Además de lo mencionado con anterioridad, los padres obsesionados con que sus hijos destaquen en el equipo suelen tener más problemas con los entrenadores, ya que ponen en duda todas las decisiones que tomen respecto a los niños.

Todo lo anterior tiene consecuencias muy negativas para el disfrute y rendimiento del menor. A continuación, veremos los aspectos negativos de convertir a tu hijo en un astro del fútbol.

Mayores sentimientos de frustración y ansiedad

Los padres que meten mucha presión a sus hijos con el tema del deporte son una potente fuente de emociones negativas. En último término, pueden ser los responsables directos de que los niños o adolescentes abandonen el deporte.

Esto puede darse porque en medio de todo el proceso se ha creado un cúmulo de frustración, ansiedad y estrés. Desde muy pequeños, los niños muestran diferencias a la hora de gestionar y transformar las emociones negativas. Algunos son capaces de regularlas eficazmente, pero otros no lo logran y sienten especialmente sus efectos.

Querer que un hijo sea un astro del fútbol puede hacerle mal.

Todo esto no solo perjudica su rendimiento deportivo, sino que también afecta a la salud. Puede que después de esta experiencia el niño coja aversión al deporte en general y se niegue a practicar cualquier otro. De este modo, acabaría convirtiéndose en una persona sedentaria.

Valores equivocados

El deporte no solo es salud y bienestar; también es una manera de transmitir valores positivos a los más pequeños. Sin embargo, el deporte es educativo siempre y cuando las personas que lo enseñen se comporten como modelos educativos.

El papel de los padres como modelos educativos dentro del deporte ha sido muy estudiado. Según este enfoque, el comportamiento que tienen los padres respecto a la practica deportiva de sus hijos influye en cómo estos últimos perciben el deporte.

A este respecto, y según un estudio realizado por profesionales de la Universidad de Sevilla, los padres deberían ser espectadores neutrales, apoyar a sus hijos e interesarse por su desempeño, pero sin presionar o querer destacar.

Conflictos constantes con los entrenadores

Para un niño que hace deporte, existen 2 figuras de autoridad innegables: sus padres y su entrenador. Cuando ambas opinan de la misma manera, no hay ningún problema, pero si discrepan, se origina lo que se conoce como un conflicto de intereses. En este caso, los niños tienen dificultades para decidir a quién seguir: ¿a su entrenador, a quien ven como un referente deportivo, o a sus padres, con los que conviven y celebran los éxitos?

En ocasiones, el conflicto padres-entrenadores llega a ser explícito. De ahí las lamentables imágenes que a veces se ven en medios de comunicación en las que padres y entrenadores llegan la violencia física en medio de un partido.

Se pierde el componente de diversión

Cuando los padres se obsesionan con que su hijo se convierta en un astro del fútbol, normalmente están muy encima de él y solo se preocupan por saber qué hace en los partidos.

Entrenamiento de fútbol infantil.

El deporte infantil tiene 2 componentes esenciales: el competitivo y el lúdico. El primero no es necesario, pero puede enseñar y motivar mucho; el segundo sí es fundamental y, si no existe, se pierde el sentido de la práctica.

Los niños deben practicar deporte porque les gusta, no para alcanzar un objetivo concreto, y menos si este proviene de sus padres. En el momento que en el fútbol solo importan los resultados de los partidos, se convierte en un deporte vacío para los infantes.

Los padres tienen que ser figuras educativas en el deporte

Los padres tienen un rol muy importante en el desarrollo deportivo de sus hijos. Contrario a lo que se pueda pensar, sus actitudes, comportamientos y pensamientos tienen influencia sobre cómo experimentan los pequeños el deporte.

Por esa razón, en una investigación publicada en la Revista Motricidade se sugiere la creación de 4 perfiles de padres en función de 2 variables: los apoyos emocionales y la presión hacia sus hijos. Como era de esperar, la alternativa más sana y mejor valorada es la de aquellos padres que proporcionan un gran apoyo, pero sin transmitir presión.

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