¿Qué sucede si hago mucho deporte y no como bien?

Francisco María García·
16 Marzo, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el fisioterapeuta Abel Verdejo al
16 Marzo, 2019
La combinación entre una alimentación saludable y el ejercicio físico adecuado para cada persona es lo ideal. La pérdida progresiva de peso no puede venir derivada, sin más, de comer menos y hacer mucho más deporte.

Hay quienes apuestan a disminuir las raciones diarias de alimentos y aumentar la carga de actividad física para conseguir un objetivo, como bajar de peso. Se trata de un camino que puede generar beneficios a corto plazo. Sin embargo, la respuesta a la pregunta “¿Hago mucho deporte y no como bien?” no suele ser precisamente positiva.

Matemática simple

El cuerpo humano requiere de proteínas, vitaminas, minerales y otra serie de elementos para poder cumplir con todas sus tareas. Desde las funciones más elementales, como respirar o que el corazón funcione y bombee sangre a todo el organismo. Los alimentos fungen como la fuente casi exclusiva de todos estos ingredientes.

Las calorías son el principal combustible que permite poner en movimiento toda la masa corporal. Es imposible siquiera caminar o abrir los ojos sin ellas. No obstante, son también el nombre más temido, y hasta odiado, por muchos de los que deciden ejercitarse con mayor frecuencia y sin control.

Por todo lo anterior, el hecho de comer mal solo traerá como resultado que el organismo no cuente con todo lo necesario para funcionar adecuadamente. Si además se disminuye de forma dramática el número de calorías, hacer más ejercicios no solo será una mala idea: llegará el punto en el que resultará imposible.

Hago mucho deporte y no como bien: ¿la salida fácil?

No es lo mismo comer poco que comer mal. De hecho, al ingerir alimentos en exceso, es más probable que se esté muy cerca de caer en la segunda categoría. La calidad de los regímenes de comida no está necesariamente relacionada con la cantidad.

En la práctica, puede ser saludable disminuir el número y el tamaño de las porciones diarias de alimentos al mismo tiempo que se aumentan los minutos que se dedican a la actividad física. Esto se ha convertido en una especie de salida fácil en búsqueda de resultados rápidos, principalmente para bajar de peso.

Errores que no te permiten bajar de peso.

Los riesgos del déficit calórico

Además de aportar la energía que requiere el cuerpo humano para llevar a cabo el trabajo físico, las calorías cumplen otra serie de funciones básicas. De ellas depende el metabolismo basal, por lo que su presencia es necesaria para el buen funcionamiento del corazón, el cerebro, los riñones, los pulmones, el sistema digestivo, etc.

Cuando el organismo entra en déficit calórico, el metabolismo se hace más lento. Adicionalmente, disminuir dramáticamente este elemento de la dieta diaria es prácticamente imposible sin que se vean afectados de la misma forma proteínas, vitaminas y minerales.

La suma de todas estas deficiencias da como resultado cuadros de desnutrición de gravedad de moderada a alta. También afecta negativamente a la capacidad de respuesta del sistema inmunológico; por ende, padecer enfermedades será más sencillo.

Además de esto último, ante la falta de una alimentación balanceada, los riesgos de que cuadros “comunes” como refriados deriven en complicaciones más serias son igualmente elevados.

Calorías en exceso

Esta es la cara opuesta de la misma moneda. Abusar de las comidas, lo que se traduce en un superávit de calorías y también de algunos minerales y vitaminas, es otro factor de riesgo resultante de no comer bien.

En el caso concreto de las calorías, cuando se consumen en cantidades superiores a las que el cuerpo necesita, terminan acumulándose. La consecuencia directa es el aumento de peso.

Demasiado ejercicio

El abuso del trabajo físico es tan contraproducente como vivir anclado en el sedentarismo. Si hago mucho deporte y no como bien, los resultados serán catastróficos.

Al mismo tiempo, la adicción al ejercicio, también conocida como dependencia de ejercicio o ejercicio compulsivo, es una condición común en muchas personas con trastornos alimenticios.

Ensalada caribeña.

Equilibrio, la palabra clave

Un régimen de ejercicios exitoso debe ir de la mano con una dieta balanceada. De la misma forma, no existe buena alimentación en combinación con sedentarismo. El éxito de uno depende de la presencia del otro.

¿Qué sucede si hago mucho deporte y no como bien? La única respuesta posible a esta pregunta es: un gran desequilibrio. Si la calidad está condicionada a la cantidad, mucho o poco implican prácticamente lo mismo. Lo ideal es la combinación entre el ejercicio y una alimentación balanceada y completa.

Comer mal también está relacionado con hacerlo en horas inadecuadas. Saltarse las comidas es uno de los errores más comunes y punitivos para la salud. Asimismo, estar siempre con hambre es casi siempre sinónimo inequívoco de que algo no se está haciendo bien. Para hacer las correcciones indicadas, lo más aconsejable es consultar siempre con un profesional.