¿Cómo funciona la dieta baja en oxalato?

La dieta baja en oxalatos cuenta con una serie de ventajas para personas con patologías renales, pero también con inconvenientes que es preciso tener en cuenta a la hora de confeccionarla.
¿Cómo funciona la dieta baja en oxalato?
Sául Sánchez Arias

Escrito y verificado por el nutricionista Sául Sánchez Arias el 26 noviembre, 2020.

Última actualización: 26 noviembre, 2020

El oxalato es un compuesto de desecho que se origina en el cuerpo humano, pero también puede estar presente en los alimentos que se ingieren de forma habitual. Un consumo elevado de este puede generar un mayor riesgo de desarrollar cálculos en los riñones. Por este motivo, te vamos a comentar cuáles son las consecuencias y cómo funciona una dieta baja en oxalato.

Hay que tener en cuenta que muchas de las patologías renales están condicionadas por ineficiencias en la nutrición. Una baja ingesta de agua, e incluso factores genéticos, pueden desencadenar su aparición. Hasta hace poco tiempo se afirmaba —equivocadamente— que el incremento del aporte proteico podría dañar también a estos órganos.

¿Cómo es la dieta baja en oxalato?

La dieta baja en oxalato se caracteriza por minimizar el consumo de los alimentos que contienen esta sustancia. Básicamente, son los siguientes:

  • Arándanos.
  • Café.
  • Cerveza.
  • Chocolate.
  • Espinacas.
  • Frutos secos.
  • Naranjas.
  • Remolacha.
  • Soja.
  • Tofu.
  • Té.
  • Verduras de color verde.

Como puedes comprobar, la mayor parte de los productos que conforman esta lista son alimentos de origen vegetal. Muchos de ellos destacan por su contenido en nutrientes con carácter antioxidante, por lo que es necesario ajustar la alimentación para garantizar el aporte continuo y eficiente de flavonoides.

Los arándanos son reconocidos por sus altos niveles de antioxidantes.

Consecuencias de un alto consumo de oxalato

En personas genéticamente predispuestas, la ingesta de elevadas cantidades de oxalato por medio de la dieta podría incrementar el riesgo de desarrollar piedras en el riñón. Así lo afirma una investigación publicada en la revista American Journal of Physiology. En este sentido, una reducción del aporte de la sustancia puede ser beneficiosa para proteger la salud renal.

Al mismo tiempo, el oxalato puede ser capaz de interferir a nivel intestinal con la absorción de algunos minerales. En estos casos, ejerce un efecto parecido a los fitatos, tal y como evidencia un estudio publicado en Nutrición Hospitalaria.

Este elemento se puede combinar con el calcio dentro del tubo digestivo, de modo que reduce así la biodisponibilidad del mineral. Por este motivo, se conoce también como un antinutriente.

Para evitar que el oxalato reduzca la absorción del calcio, es preciso incrementar el aporte dietético de vitamina D, así como evitar consumir alimentos con alto contenido en este compuesto junto con aquellos que presentan calcio en su composición.

Incorporar antioxidantes en la dieta baja en oxalato

Como hemos comentado, la dieta baja en oxalato restringe varios alimentos vegetales con elevado contenido de fitonutrientes. Estas sustancias cuentan con la capacidad de modular la inflamación y de reducir la oxidación del organismo, lo que favorece la prevención de patologías complejas.

Por este motivo, es preciso incrementar el consumo de los flavonoides por medio de otras vías. Una solución puede ser aumentar la presencia del tomate en la dieta. Este alimento contiene licopeno, un pigmento que ha demostrado ser muy eficaz para prevenir patologías cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Otra alternativa es la inclusión de suplementos con capacidad antioxidante; los complementos de antocianinas y de curcumina son la mejor opción. Ambos flavonoides consiguen neutralizar la formación de radicales libres, lo que impacta positivamente en la salud del individuo.

La curcumina es buena para una dieta antiinflamatoria.

También aumentar el uso de especias culinarias resulta una alternativa beneficiosa. Muchos de estos ingredientes cuentan en su composición con fitonutrientes con capacidades antiinflamatorias. Otros, como la pimienta, son capaces de promocionar la pérdida de peso a partir del aporte de capsaicina.

La dieta baja en oxalato, un método de prevención

A pesar de que la formación de cálculos renales se vincula con un componente genético y con una ingesta pobre de líquido, una dieta baja en oxalato podría ser beneficiosa para evitar este problema.

Por ello, puedes limitar en la alimentación los productos mencionados si tienes tendencia a desarrollar piedras en el riñón. Además, deberás consumir más líquido de forma diaria, para favorecer la excreción de orina y de minerales por medio de la misma.

Ten en cuenta que todo lo que implique una restricción a nivel dietético puede ser contraproducente, a menos que se tomen las medidas apropiadas. En el caso de la dieta baja en oxalato, es necesario incrementar el aporte de antioxidantes por otros medios.

Con esta finalidad, una posibilidad es consumir más cantidad de los vegetales permitidos. En tanto, otra opción es valorar la inclusión de un suplemento en la dieta que corrija la carencia.

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