Hambre fisiológica vs hambre emocional

¿Alguna vez te has sentido triste y has comido una gran cantidad de alimentos dulces para compensarlo? Puede que hayas tenido hambre emocional. Te enseñamos en qué se diferencia de la fisiológica.
Hambre fisiológica vs hambre emocional
Sául Sánchez Arias

Escrito y verificado por el nutricionista Sául Sánchez Arias el 24 agosto, 2021.

Última actualización: 24 agosto, 2021

Existe una diferencia sustancial entre el hambre fisiológica y el hambre emocional. La primera solamente se produce por mecanismos que indican que es necesario un aporte de energía o de nutrientes. Sin embargo, en el segundo caso estamos ante una manifestación de desórdenes psicológicos a través de los alimentos.

Mientras que el hambre fisiológica es un indicador que suele ser importante respetar, el hambre emocional hay que evitarlo para no alterar negativamente la calidad de la pauta dietética. De lo contrario, se podría generar una situación de sobrepeso o de obesidad negativa para la salud a medio plazo.

¿Por qué se produce el hambre fisiológica?

Como norma general, puede producirse hambre fisiológica cuando el estómago se queda vacío durante bastante tiempo. También cuando los niveles de azúcar en sangre bajan o cuando se reducen los depósitos de nutrientes.

Este tipo de hambre es un modo que tiene el organismo de avisar de que se está quedando sin los elementos necesarios para realizar sus funciones fisiológicas de forma óptima. En estos casos, resulta importante respetar las señales y consumir algún alimento de calidad.

No conviene decantarse por aquellos productos con alto contenido en azúcares simples y en grasas trans, aunque pueden ser los que más apetezcan en un primer momento. Siempre es mejor opción comer algún fresco con elevada densidad nutricional.

Eso sí, hay que destacar que el hambre fisiológica está marcada en gran medida por la producción de las hormonas ghrelina y leptina, tal y como evidencia una investigación publicada en la revista In Vivo. Alteraciones en la síntesis de ambas sustancias podría desembocar en un cambio nocivo de la composición corporal.

¿Por qué se produce el hambre emocional?

A su vez, el hambre emocional puede estar influida por los estados sentimentales o por la sensación de felicidad y de tristeza. Algunas personas vuelcan sus emociones en la dieta, lo que realmente resulta perjudicial para su confección. Así, cuando se sienten alegres estos individuos tienden a comer en exceso, mientras que si están tristes ponen en marcha conductas restrictivas.

En algunos casos, también se puede dar el caso de que la persona que se encuentra atravesando un bache emocional descontrola su dieta y aumenta significativamente la cantidad de alimentos consumidos. Además, estos no suelen ser de buena calidad en la mayor parte de los casos, por lo que la salud se acaba resintiendo.

Es importante destacar que el hambre emocional puede relacionarse de forma muy estrecha con los trastornos de la conducta alimentaria, como son la anorexia y la bulimia. Ambos cuentan con una fisiopatología compleja y son difíciles de tratar, ya que requieren la acción de un equipo multidisciplinar.

De todos modos, y de acuerdo con una investigación publicada en la revista Journal of Child Health Care, el hambre emocional es un proceso mucho más frecuente en las mujeres que en los hombres. Sin embargo, el hambre fisiológica se da por igual en ambos sexos, ya que tiene que ver con una demanda de nutrientes por parte del organismo.

¿Cómo saber cuándo es hambre fisiológica o emocional?

Es importante saber distinguir cuándo el hambre es fisiológica y cuando es emocional. Por norma general, cuando esta sensación aparece tras la práctica de ejercicio o después de un tiempo largo sin comer, suele responder a una cuestión de tipo fisiológico.

No obstante, si se experimenta una situación de alteración emocional con ansiedad y estrés y el hambre no desaparece aunque se consuman alimentos, es probable que hablemos de un problema de tipo psicológico. En este caso, conviene acudir a un especialista para tratar de ponerle solución.

Elegir los cereales integrales adecuados es fundamental para una buena dieta.

El hambre fisiológica y el hambre emocional generan resultados muy diversos

Hacer caso al cuerpo cuando manifiesta una sensación de hambre fisiológica puede evitar problemas relacionados con el déficit de nutrientes. Sin embargo, comer por estrés o en situación de depresión podría agravar el problema. En este caso, se suele producir una alteración de la composición corporal, lo que no ayuda a superar el bache psicológico.

Es importante ser capaz de identificar el hambre emocional y ponerle solución de lo antes posible. De lo contrario, podrían desarrollarse problemas de salud graves a medio y a largo plazo. No conviene descargar las frustraciones por medio de la dieta, ya que esto genera hábitos muy malos.

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