¿Qué es el gasto energético?

10 Febrero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por el nutricionista Sául Sánchez Arias
Cuando la meta es incrementar el gasto energético, es buena idea realizar ejercicio de fuerza para modificar la composición corporal. Una mayor cantidad de masa muscular se traduce en más gasto diario.

El gasto energético puede ser determinante a la hora de perder peso. Se trata de un parámetro metabólico modificable, que varía de forma natural con el paso del tiempo. También es posible tomar ciertos hábitos de vida para ejercer una influencia sobre este.

Muchas personas se obsesionan con este parámetro cuando inician una rutina de pérdida de peso. Sin embargo, aunque es importante, no se trata del único elemento que hay que vigilar. A la hora de garantizar una mejora de la composición corporal, es preciso modular otras variables.

¿Qué es el gasto energético?

Se denomina gasto energético a la energía consumida por el organismo durante un intervalo de un día para la realización de todas las actividades. Aquí se comprenden las calorías que requiere el organismo para mantener el funcionamiento orgánico en estado de reposo y todas las necesarias para hacer frente a las actividades desarrolladas.

Cuando el objetivo es perder peso, se recomienda que el gasto calórico sea superior a la ingesta calórica, de modo que se genere un déficit. Esto se consigue mediante el establecimiento de una dieta hipocalórica respecto a las necesidades, lo cual ha demostrado ser eficaz en un estudio reciente publicado por la revista Nutrition.

De todos modos, no es la alimentación la única manera de incidir sobre este parámetro. Se puede mantener la dieta invariable y actuar sobre la cantidad de actividad física. De esta manera, incrementará el gasto energético diario y se producirá la situación de déficit, lo que llevará a una pérdida de peso progresiva.

Mujer aplicando el método kaizen para la superación personal en el entrenamiento.

Alternativas para incrementar el gasto energético

Existen métodos para incrementar el gasto energético total a lo largo del día. Uno de ellos es aumentar la actividad, como hemos comentado. Si se realizan esfuerzos físicos, aumenta la energía consumida.

Sin embargo, actuar sobre la composición corporal también puede ser muy eficaz. Hay que tener en cuenta que la grasa es un tejido metabólicamente mucho menos activo que el músculo. Por lo tanto, incrementando la cantidad de masa magra del organismo se consigue aumentar el gasto energético en reposo de manera relevante.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Obesity, la situación contraria, es decir, un incremento de la masa grasa, suele conllevar una reducción de la tasa metabólica basal. Esta es incluso mayor cuando se produce de forma paralela un catabolismo del tejido magro. Revertir este escenario puede resultar costoso.

No te obsesiones con el déficit

A pesar de que establecer un déficit calórico es importante para promocionar la pérdida de peso, no es el único factor que interviene. Es importante también cuidar la biodiversidad de la microbiota intestinal, ya que esta incide sobre la absorción de los nutrientes y sobre su utilización.

Del mismo modo, los órganos implicados en el metabolismo pueden experimentar ciertas ineficiencias si no se cuidan correctamente. Por ejemplo, ingerir azúcares simples de forma regular puede afectar al funcionamiento del páncreas; con ello, se genera resistencia a la insulina y se dificulta la pérdida de peso posterior, así como también el uso de los nutrientes.

Saber cuánta fruta consumir al día ayuda a optimizar sus beneficios.

Por este motivo, no solo hay que centrarse en las calorías; es necesario ir un paso más allá e incluir en la dieta alimentos frescos, con una densidad y calidad nutricional elevada. En la medida de lo posible, hay que evitar la ingesta de aditivos cuya seguridad no está garantizada a medio plazo. Algunos de ellos, como los edulcorantes, podrían incidir negativamente en la composición de la microbiota.

Gasto energético, una variable modificable

Como has podido comprobar, el gasto energético es una de las variables implicadas en la pérdida de peso, pero no la única. Sin embargo, este cuenta con la ventaja de que se puede modificar ejerciendo una influencia sobre la dieta y sobre los hábitos de vida. Por ello, resulta aconsejable incrementar la actividad física y cuidar la alimentación.

En este sentido, no olvides la importancia de priorizar el consumo de alimentos frescos frente al de productos ultraprocesados. Estos suelen contener en su interior aditivos de baja calidad o elementos nocivos para la salud a medio plazo; un ejemplo de ellos serían los azúcares simples y los lípidos de tipo trans.

En última instancia, asegura además un descanso nocturno correcto y evita todo lo que puedas la ingesta de alcohol, ya que esta sustancia resulta tóxica para el organismo.

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