¿Cuáles son las zonas difíciles de ejercitar en la mujer?

Conoce las zonas más difíciles de ejercitar y ponte en marcha para trabajarlas con regularidad y disciplina. ¡Manos a la obra!
¿Cuáles son las zonas difíciles de ejercitar en la mujer?
Andrés Felipe Cardona Lenis

Escrito y verificado por especialista en ciencias de la actividad física y del deporte Andrés Felipe Cardona Lenis el 29 enero, 2021.

Última actualización: 29 enero, 2021

Tanto en los hombres como en las mujeres, existen zonas difíciles de ejercitar y que suelen ser una piedra en el zapato a la hora de conseguir los resultados esperados. Por esa razón es que las rutinas de entrenamiento deben ser variadas y dirigidas de manera específica a cada persona.

Con respecto a las mujeres, la acumulación de grasa se centra en la zona inferior del organismo, lo cual es reconocido como cuerpo tipo «pera» o tipo ginoide. Esta es una generalidad del sexo femenino, marcada como algo común que, si bien no ocurre en todas las mujeres por igual, sí pasa en la gran mayoría.

Por ello, a continuación trataremos de identificar las zonas difíciles de ejercitar en la mujer, cuáles pueden ser los argumentos para considerarlas de esta manera y por qué se hace necesario trabajarlas de forma regular.

Zonas difíciles de ejercitar en la mujer

El ejercicio físico y la mujer han sido un tema de amor y odio durante mucho tiempo, pero que ha conseguido vencer muchos mitos a lo largo de la historia. Uno de los más importantes, y que aún sigue en controversia, es el de la hipertrofia muscular, sobre el que existen diversas investigaciones al respecto.

En esta ocasión, nos centraremos en describir las zonas difíciles de ejercitar y por qué son consideradas de esta manera. Para denominar cuáles son las más difíciles de entrenar, se hace necesario tener en cuenta diferentes factores, como la disposición genética y la alimentación.

Disposición genética

A la hora de tocar un tema como la disposición genética, debemos regresar a lo mencionado con anterioridad acerca del tipo de cuerpo, ya que es este el que nos indica la distribución de la grasa en el organismo. Como comentamos previamente, el tipo «pera» o ginoide es reconocido por predominar en las mujeres.

El tipo ginoide hace referencia a la acumulación de grasa en el área del abdomen, las caderas, los glúteos, los muslos y las piernas. En ese orden de ideas, si tú cuentas con este tipo de distribución de grasa, estas zonas son las más difíciles a la hora de ejercitarte.

La grasa abdominal puede afectar seriamente la salud del corazón.

Por otra parte, también existen otros tipos de distribución de grasa que son menos comunes en mujeres. No obstante, esos tipos dependen de la herencia genética que posee cada persona.

Alimentación

La disposición genética sumada a una mala alimentación hacen que las zonas difíciles de ejercitar en una mujer aumenten de manera considerable. Si tu dieta se centra en un consumo calórico mayor al que necesitas para la vida diaria, la grasa continuará acumulándose en regiones sensibles.

Además, el tejido adiposo comenzará a albergarse en lugares diferentes, como la región de los tríceps braquiales, es decir, la zona posterior de los brazos.

¿Si hay zonas más difíciles de ejercitarse?

El tipo de cuerpo ginoide y la alimentación son aspectos que debes tomar como ejemplo a la hora de determinar cuáles pueden ser las zonas más difíciles a la hora de ejercitarte. A pesar de ello, determinarlo de forma exacta es un proceso complejo que requiere de exámenes, estudios y asistencia profesional.

Ya te hablamos acerca de la generalidad, pero si deseas descubrir las zonas difíciles de ejercitar en ti misma, te recomendamos ponerte en marcha antes de desarrollar cualquier tipo de rutina para entrenar.

¿Cómo conocer las zonas difíciles?

En términos generales, solo debes tener en cuenta qué zonas del organismo te dan menos trabajo a la hora de ejercitarlas. Con base en ello, podrás conocer cuáles son más complejas y tener una idea, aunque esto no bastará para conocer a fondo las zonas difíciles de ejercitar.

Perfil antropométrico

Dirígete hacia tu médico de cabecera, habla con él y solicita un proceso de revisión con el nutricionista. Este puede hacerte una evaluación más completa y realizar un perfil antropométrico con el fin de determinar cuál es tu composición corporal.

El perfil antropométrico permitirá reconocer las zonas más difíciles de ejercitar en la mujer.

Con base en estos resultados, el siguiente paso será acudir a un profesional en entrenamiento deportivo para desarrollar una rutina adecuada a tus necesidades. En esta, obviamente, habrá ejercicios aptos para las zonas más difíciles de trabajar, según tu composición corporal.

Zonas difíciles de ejercitar, no imposibles

El hecho de que las piernas, el abdomen, la cadera y otras zonas en común sean difíciles de ejercitar no quiere decir que las debas dejar a un lado. Todo lo contrario: estas deben entrenarse con disciplina y cuidado para lograr resultados positivos.

Por ello es que te recomendamos acudir a un entrenador profesional, acatar sus consejos y seguir al pie de la letra la rutina que diseñe para ti. ¡Tanto la apariencia como la salud mejoran gracias al ejercicio!

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