2 beneficios de caminar después de un infarto

Te vamos a mostrar por qué es imprescindible retomar la actividad física después de sufrir un infarto para mejorar la recuperación y la calidad de vida.
2 beneficios de caminar después de un infarto
Sául Sánchez Arias

Escrito y verificado por el nutricionista Sául Sánchez Arias.

Última actualización: 06 enero, 2022

Caminar después de un infarto se postula como uno de los mejores mecanismos para recuperar la correcta función cardiovascular. Está claro que la actividad física es protectora sobre este tipo de eventos, siendo importante también la dieta a la hora de controlar los riesgos. Más allá de las cuestiones genéticas inherentes a cada individuo, se trata de de patologías muy determinadas por las condiciones ambientales.

Ahora bien, volver a la normalidad tras sufrir un infarto no siempre es fácil, aunque se haya detectado el problema a tiempo. Es importante hacer caso a los médicos y retomar la actividad de manera progresiva consiguiendo así que el organismo se adapte y las secuelas sean mínimas.

Caminar después de un infarto mejora la capacidad aeróbica

Mantener un buen nivel de capacidad aeróbica es fundamental para evitar fatigas tempranas. De lo contrario, se podría poner en riesgo la funcionalidad de la persona lo que incrementaría las situaciones de sedentarismo y, con ello, el riesgo sobre la salud a mediano plazo. Para conseguir recuperar un buen estado en el medio interno conviene retomar el ejercicio, comenzando por actividades de poca intensidad como los paseos.

De todos modos, con el paso del tiempo puede incrementarse la carga de trabajo. De hecho, algunos artículos científicos afirman que el planteamiento de un entranamiento intervalado de resistencia es eficaz de cara a mejorar la funcionalidad cardíaca después de un infarto. Eso sí, es importante modular correctamente las cargas y evitar el sobreesfuerzo.

Caminar es una actividad recomendada para quienes padecen osteoporosis.

Consigue mejorar la supervivencia

Según un estudio publicado en la revista Medicine and Science in Sports and Exercise, realizar actividad física, como caminar, tras un infarto reduce significativamente la mortalidad.  Conviene también que la persona entrenase de forma previa, pero tras sufrir el accidente coronario es crucial implementar hábitos saludables. De hecho, el tiempo de caminata tras un infarto es inversamente proporcional respecto a la mortalidad posterior. En efecto, a mayor tiempo de este ejercicio de baja intensidad, menor será la probabilidad de morir luego del infarto.

Ahora bien, cabe destacar que será fundamental combinar la actividad con otros buenos hábitos de vida. En concreto, hay que abandonar los hábitos tóxicos como el alcoholismo o el tabaco. Además, será clave ajustar la dieta, planteando una pauta dominada por los alimentos frescos de calidad, con ácidos grasos de la serie omega 3.

Resultará esencial reducir la presencia de ultraprocesados en la dieta. Estos concentran en su interior grandes cantidades de azúcares simples, grasas trans y aditivos que pueden incrementar los estados inflamatorios en el medio interno, generando así un mayor riesgo de enfermar.

¿Cómo es adecuado caminar después de un infarto?

A pesar de que están evidenciados los beneficios de la actividad física después de un infarto, es preciso tomar ciertas precauciones a la hora de comenzar con este tipo de rutinas. Lo primero que hay que tener en cuenta es que se debe promover la movilidad, pero sin llegar a un nivel de fatiga o sin experimentar dolor torácico. Lo recomendable es que se siga siempre un principio de progresión marcado por la prudencia.

En algunos casos podría resultar beneficioso realizar una prueba de esfuerzo para conocer las capacidades del paciente. No obstante, esto debe estar supervisado siempre por un profesional. A partir de aquí, el ejercicio nunca debiera superar el 75 % de la frecuencia máxima teórica, utilizando los resultados obtenidos en la prueba para optimizar las cargas.

Si la intensidad fuese demasiado alta en este tipo de pacientes podría incrementarse el riesgo de sufrir una recidiva u otro problema de tipo cardiovascular. Por este motivo, siempre debe imperar el principio de la precaución para conseguir una recuperación efectiva libre de riesgos.

Caminar es una buena manera de mantenerse activo durante la cuarentena.

Caminar después de un infarto resulta positivo para la salud

Como has podido comprobar, son varios los motivos por los cuales se debería caminar después de un infarto. Si bien es cierto que la actividad física reducirá la incidencia de este tipo de accidentes, no debe abandonarse durante el periodo de recuperación. Así se conseguirá reducir el riesgo de experimentar una recaída o de sufrir alteraciones fisiológicas que puedan aumentar la mortalidad.

Recuerda que también será preciso ajustar la dieta para controlar los estados inflamatorios en el medio interno. En ocasiones será preciso adaptar la pauta a la medicación, puesto que algunos fármacos pueden interaccionar con nutrientes, reduciendo o incrementando sus efectos. Por ello, siempre es una buena opción consultar con un especialista en dietética.

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