Beneficios del deporte para la presión arterial

Los beneficios del deporte para la presión arterial son más de lo que creemos. Por ejemplo, hacer ejercicio ayuda a regular la tensión y fortalecer el corazón.
Beneficios del deporte para la presión arterial
Yamila Papa Pintor

Escrito y verificado por la periodista deportiva Yamila Papa Pintor el 25 enero, 2021.

Última actualización: 25 enero, 2021

¿Sabías que no realizar ejercicio y tener la presión arterial elevada son dos cosas completamente relacionadas? Con pequeños cambios en tu rutina diaria, podrías hacer una gran diferencia y evitar problemas cardiovasculares.

Son muchos los beneficios del deporte para la presión arterial. Aunque actualmente no tengas hipertensión, con el ejercicio puedes fortalecer el corazón y evitar problemas en el futuro.

Hipertensión arterial, esa asesina silenciosa

La hipertensión arterial o presión elevada no tiene síntomas, pero es la principal causa del infarto. Se trata de una patología crónica que puede acarrear muchos problemas graves si no se controla ni trata a tiempo.

Las causas específicas de la hipertensión esencial o primaria no se conocen en la actualidad, pero sí se puede hablar de ciertos factores de riesgo. Entre aquellos «inmodificables» se encuentran la herencia genética, la edad —cuanto mayor la persona, más alto el riesgo—, el sexo —es más común en hombres— y la raza —las personas de raza negra tienen el doble de posibilidades de desarrollarla—.

Asimismo, podemos referirnos a las condiciones «modificables», que básicamente tienen que ver con los hábitos del individuo: consumo de sal, ingesta de alcohol, obesidad, sedentarismo, entre otros.

Deporte y presión arterial

Algunas dudas que giran en torno a la presión arterial en los deportistas tienen que ver con el hecho de si se puede seguir entrenando una vez diagnosticada la hipertensión o bien cómo empezar a hacer ejercicio sabiendo que se tiene este tipo de trastorno.

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En primer lugar, un deportista al que se le ha detectado presión arterial elevada debe seguir las indicaciones de su médico. Se aconseja que hasta que no se sepa el control óptimo de las cifras tensionales no se entrene de forma exigente, pero tampoco es bueno dejar el ejercicio de un día para el otro, ya que eso sería contraproducente.

Por otro lado, alguien sedentario a quien se le detecta presión arterial elevada seguramente deberá comenzar a realizar ejercicio, uno de los principales consejos que dan los médicos. Ahora bien, ¿qué actividad física estaría permitida en ese caso?

Podríamos nombrar varias modalidades, todas ellas de exigencia baja o moderada: bailar, caminar, trotar lento, nadar, andar en bicicleta, subir escaleras, hacer caminata nórdica o trekking por terrenos poco elevados. Incluso se puede considerar a las actividades domésticas como ejercicio: cortar el césped, lavar los pisos, limpiar los vidrios son algunos ejemplos de ello.

Se recomienda entre 30 y 60 minutos por día y de 3 a 5 veces por semana. Siempre es fundamental consultar con el médico para que indique qué ejercicio sí o cuál no, así como también la intensidad de la práctica.

El deporte para la presión arterial, ¿es bueno?

Como mencionamos con anterioridad, el riesgo de padecer hipertensión va aumentando con el paso del tiempo. Sin embargo, hacer ejercicio puede o bien ralentizar la aparición de este problema o incluso evitarlo.

En el caso de las personas que ya tengan presión arterial elevada, el ejercicio puede ayudar a controlarla. ¡Sin necesidad de pasarse horas en el gimnasio ni correr una maratón!

La relación entre deporte y presión arterial es más que estrecha. La actividad física fortalece el músculo del corazón y, si este es más fuerte, bombea la sangre con menor esfuerzo. Como consecuencia de ello, la presión sobre las arterias baja.

Cuando se hace ejercicio, la presión arterial sistólica baja entre 4 y 9 mm Hg. Esto también lo consiguen los medicamentos, pero con la actividad física la mejora es natural. Si tenemos una presión arterial «normal», el deporte previene que esta se eleve con la edad; además, sirve para mantenernos en el peso ideal o saludable.

Para que la presión siga siendo baja, es fundamental hacer del ejercicio un hábito, es decir, practicarlo con asiduidad varias veces por semana. Al principio es mejor elegir actividades de bajo impacto y poco esfuerzo, pero con el paso del tiempo, si se desea y si el médico lo permite, es posible aumentar la exigencia.

El trabajo de fuerza también es una alternativa

Por último, debemos hablar de los ejercicios con pesas y su relación con la presión arterial elevada. En este sentido, se ha de tener en cuenta que mientras se está entrenando es normal que la tensión aumente.

Para la mayoría de las personas, levantar pesas tiene beneficios para el corazón en el largo plazo. Por ejemplo, se sabe que reduce el riesgo cardiovascular general, según una publicación del sitio Mayo Clinic.

Para aprovechar al máximo estos beneficios del deporte para la presión arterial, se recomienda aprender a realizar los ejercicios de manera correcta. Esto implica no contener la respiración, hacer pausas cuando el cuerpo lo pida y empezar de a poco. Te aconsejamos pedir la guía y supervisión de un profesional para tus entrenos.

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