¿Cuáles son las causas de la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa cursa con una imposibilidad de digerir el azúcar debido a la deficiencia de la enzima lactasa. ¿Cuáles son los factores que pueden generar esta condición?
¿Cuáles son las causas de la intolerancia a la lactosa?
Sául Sánchez Arias

Escrito y verificado por el nutricionista Sául Sánchez Arias.

Última actualización: 02 octubre, 2020

La intolerancia a la lactosa es un problema que afecta a un número creciente de personas, ya que no solo influyen factores genéticos, sino también ambientales. Afortunadamente, en ocasiones se puede llegar a corregir dicha situación, pero es esencial prestar atención a las causas de la intolerancia a la lactosa.

Antes que nada, es preciso destacar que una intolerancia no es lo mismo que una alergia. Mientras que la alergia es una reacción autoinmune desproporcionada frente a un antígeno, la intolerancia suele ser la incapacidad de digerir o de metabolizar un determinado nutriente.

Principales causas de la intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa puede tener una etiología muy diversa. Existe un componente genético que ha sido identificado y evidenciado en un estudio publicado en la revista Gut. Por este motivo, ciertas personas carecen de la información genética necesaria para desarrollar la enzima que metaboliza el azúcar, conocida como lactasa.

Sin embargo, en otras ocasiones el problema puede ser bacteriano. Una disbiosis intestinal, o alteración de la biodiversidad de la microbiota intestinal, puede condicionar la aparición de una intolerancia a la lactosa de carácter transitorio.

Así lo afirma una investigación publicada en la revista Critical Reviews in Food Science and Nutrition. Afortunadamente, este problema responde muy bien al tratamiento con probióticos y se puede solucionar en poco tiempo.

Asimismo, se puede generar una intolerancia a la lactosa a partir de una supresión temporal de su consumo. Esto se debe a que el cuerpo humano tiende al ahorro.

De este modo, si se suprime por completo la ingesta de lactosa durante el tiempo suficiente, el organismo cesa la producción de lactasa, ya que entiende que no la necesita y dicho proceso le cuesta energía. Al volver a reintroducir el nutriente en la dieta, no se puede digerir correctamente.

Las causas de la intolerancia a la lactosa pueden ser muy diversas.

La lactosa no es mala

A pesar de que algunas corrientes actuales afirman lo contrario, la lactosa no es un nutriente negativo para la salud. No está demostrado que sea capaz de causar un estado inflamatorio nocivo para el organismo, al menos no en las dosis dietéticas habituales. Por este motivo, salvo una intolerancia de carácter genético correctamente diagnosticada, no existen motivos para restringir su ingesta.

Además, en el caso de las intolerancias a la lactosa, una buena opción antes de suprimir por completo la presencia del azúcar en la dieta puede ser experimentar con el tratamiento con probióticos.

Se ha demostrado que estos microorganismos son muy efectivos a la hora de prevenir la sintomatología asociada a este problema. Incluso consiguen revertir la situación estimulando la producción de lactasa por parte de las bacterias que habitan en el intestino.

La importancia de la dieta variada

Una cosa que hay que tener en cuenta a la hora de confeccionar un menú es la necesidad de que este sea variado y equilibrado. No se deben restringir grupos de alimentos sin un consejo médico previo derivado de la existencia de una patología diagnosticada. De lo contrario, podría ser «peor el remedio que la enfermedad».

El chocolate es uno de los alimentos que se deben evitar en el desayuno.

Lo óptimo es incluir alimentos frescos. Solamente es necesario evitar los productos ultraprocesados y los tóxicos como el alcohol. Esta clase de elementos no ofrecen ningún nutriente beneficioso para el organismo y, además, son capaces de incrementar la incidencia de las patologías de carácter crónico y complejo.

No restrinjas la lactosa si no eres intolerante

La intolerancia a la lactosa es un mal común en algunas comunidades que han suprimido la ingesta de lácteos desde hace muchos años. Un ejemplo es el pueblo chino. Sin embargo, en los países occidentales, y salvo casos concretos de alteraciones genéticas, este nutriente se digiere de manera adecuada.

Muchas de las causas de la intolerancia a la lactosa en la actualidad responden a un cuadro de disbiosis intestinal. Este se corrige adecuadamente con el empleo de suplementos probióticos. De este modo, se mejora la digestión del azúcar y se reducen los síntomas asociados.

No obstante, si sientes que la lactosa te sienta mal, lo más adecuado es que acudas a un especialista para valorar el problema. En el caso de que te diagnostique una intolerancia, comienza probando un tratamiento conservador. Si este no surte ningún efecto, puede ser que el origen sea genético, por lo que la mejor solución será retirar la lactosa de la dieta o introducir la enzima lactasa de manera exógena.

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