¿Cuáles son las consecuencias psicológicas de no hacer ejercicio?

No hacer ejercicio de forma regular tiene consecuencias negativas para la salud. Conocerlas es el primer paso para acabar con el sedentarismo y mejorar la calidad de vida.
¿Cuáles son las consecuencias psicológicas de no hacer ejercicio?
Gloria Redondo Rincon

Escrito y verificado por la psicóloga deportiva Gloria Redondo Rincon el 28 enero, 2021.

Última actualización: 28 enero, 2021

El sedentarismo es un hábito poco saludable muy extendido entre la población general. En parte, esto se debe a que la gente desconoce sus efectos sobre la salud. Por ello, una forma de combatirlo podría ser exponer las consecuencias psicológicas de no hacer ejercicio.

Una persona se puede considerar sedentaria si no realiza al menos 30 minutos de actividad física moderada al día. De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de un 60 % de la población no realiza esta cantidad de ejercicio físico.

4 consecuencias psicológicas de no hacer ejercicio

Dentro del grupo de las personas que no llevan un estilo de vida activo se encuentran los denominados «sedentarios activos». Estas personas se pasan todo el día sentadas y apenas se mueven, pero lo intentan contrarrestar con entrenamientos en el gimnasio.

No realizar suficiente ejercicio físico tiene consecuencias muy negativas para la salud física, mental y social. A continuación, nos centraremos en las consecuencias psicológicas de no hacer ejercicio.

1. Mayor probabilidad de sufrir una enfermedad neurodegenerativa

Hacer ejercicio físico tiene efectos muy positivos sobre la salud del cerebro. Concretamente, un estilo de vida activo produce adaptaciones en este órgano que mejoran su función y retrasan el envejecimiento prematuro.

Entre esas adaptaciones, hay que destacar el efecto angiogénico. Este se da porque la actividad física es capaz de crear nuevos vasos sanguíneos en el cerebro, con lo que se proporciona más oxígeno y nutrientes a las neuronas.

Asimismo, el ejercicio físico contribuye de forma positiva a la reserva cognitiva. La reserva cognitiva es la capacidad del cerebro para resistir daños sin mostrar alteraciones. Esto es especialmente beneficioso en personas propensas a sufrir enfermedades neurodegenerativas, como el alzheimer; en este caso, el ejercicio es un factor de protección que retrasa la aparición de síntomas.

Una de las consecuencias psicológicas de no hacer ejercicio es el riesgo de padecer alzhéimer en el futuro.

2. Más emociones negativas intensas

El estrés de la rutina diaria puede ser una potente fuente de emociones negativas como la frustración, ansiedad o tristeza. Encontrar actividades a través de las cuales poder canalizar todos esos sentimientos es una tarea muy importante para encontrar la tranquilidad mental.

La falta de actividad física se ha relacionado con un deterioro en el bienestar psicológico y un mayor grado de estrés percibido. Según una investigación publicada por la revista International Journal of Clinical and Health Psychology, las personas que realizan ejercicio de forma regular muestran una mejor salud mental y un estado de ánimo más positivo.

3. Menos confianza en uno mismo

La práctica regular de deporte no solo conlleva más emociones positivas, sino que también repercute positivamente en la autoconfianza. Esto es así en parte porque la consecución de objetivos proporciona un potente estímulo para creer en uno mismo. Pocas cosas son más gratificantes que comprobar que se es capaz de cumplir aquello que parecía imposible en un inicio.

Además, los cambios en la apariencia que produce el ejercicio físico también contribuyen a mejorar el autoconcepto y la valoración de la imagen personal.

4. Menor capacidad para afrontar el estrés

Los riesgos del sedentarismo no son solo físicos, sino también mentales.

Un estilo de vida sedentario aumenta la frecuencia de las emociones negativas, pero también reduce la capacidad para afrontarlas. Una de las enseñanzas más valiosas del deporte es que proporciona habilidades efectivas para superar situaciones adversas.

Los obstáculos son inevitables, pero esto no significa que sean indeseables, ya que la única manera de crecer como deportista es venciéndolos.

Evita el sedentarismo para encontrarte mejor

Llevar un estilo de vida activo es la mejor decisión para tener una calidad de vida superior. De hecho, los efectos positivos se sienten nada más acabar la sesión de entrenamiento.

Para esto no hace falta escoger un ejercicio muy demandante para el cuerpo; basta con realizar cualquier actividad que resulte motivante, siempre y cuando se sea constante y se realice a una intensidad moderada. Por todo esto, no necesitas más motivos para empezar a moverte.

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  • Jiménez, M. G., Martínez, P., Miró, E., y Sánchez, A. I. (2008). Bienestar psicológico y hábitos saludables:¿ están asociados a la práctica de ejercicio físico?. International Journal of Clinical and Health Psychology, 8(1), 185-202.