¿Cómo evitar la fatiga muscular?

16 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por especialista en ciencias de la actividad física y del deporte Andrés Felipe Cardona Lenis
La fatiga muscular tiene un impacto en el organismo del deportista que es conveniente atenuar. Por esa razón, te aconsejamos seguir las recomendaciones aquí presentes para evitar su aparición temprana.

Evitar la fatiga muscular es un trabajo complejo, que va más allá de la actividad física o el ejercicio. Para lograrlo, es necesario tener en cuenta diversos factores, entre los que sobresalen los hábitos de cada persona y de qué manera se llevan a cabo.

Te preguntarás por qué aparece la fatiga muscular y qué puede ocasionar en el organismo. En términos generales, se trata de un estado de cansancio que genera incapacidad para realizar cualquier tipo de esfuerzo físico.

Dicha sensación se percibe como falta de fuerza parcial, y en muchas ocasiones ocurre incluso de manera total. Esto indica que cualquier tipo de esfuerzo físico debe darse por terminado.

A continuación, hablaremos acerca de algunas recomendaciones para evitar la fatiga muscular y disminuir el impacto que esta provoca en el organismo.

Métodos para evitar la fatiga muscular

La fatiga muscular suele relacionarse con el exceso de actividad física o el sobreentrenamiento; a pesar de que estas son dos de sus principales causas, no son las únicas. Existen otros desencadenantes de la fatiga muscular, que a menudo se pasan por alto y se notan mucho después de sufrir este problema.

Hábitos negativos como la mala alimentación o el poco descanso en horas nocturnas también influyen en gran medida en la aparición de la fatiga muscular. Lo ideal es conocer qué la puede desencadenar, para así poder evitarla.

Alimentarse de manera equilibrada y variada

Los alimentos que ingieres día a día son los encargados de brindarte energía. Para comprender de mejor manera este punto, se puede usar la comparación del automóvil y la gasolina: tú eres el automóvil y los alimentos cumplen la función de la gasolina.

La dieta cetogénica puede incluirse dentro de las dietas para quemar grasa.

Si empleas de mala manera este combustible, no podrás moverte o surgirán problemas al intentar hacerlo. Esto ocurre con la alimentación, la cual debe ajustarse a tus necesidades y debe ser saludable. De esta forma, puedes evitar la fatiga muscular, o por lo menos disminuir las probabilidades de que aparezca antes de lo esperado.

Hidratarse bien

La hidratación es un aspecto importante, no solo dentro del entrenamiento, sino en general. En todo momento debes mantener los niveles de líquido en el cuerpo con el fin de no afectar los procesos fisiológicos que dependen de este.

Al momento de realizar actividad física moderada e intensa, el organismo comienza a perder agua y sales minerales. Esto indica que el cuerpo empieza un periodo de deshidratación acelerado, que debe compensarse durante y después de dicha actividad.

Si la sensación de sed es demasiado fuerte, lo más probable es que estás deshidratado. La resíntesis de glucógeno muscular, así como la regulación de la temperatura en el cuerpo, son las funciones más afectadas por este problema, que luego desemboca en la fatiga muscular.

No saltarse la fase inicial y la final

Dentro del entrenamiento físico o deportivo, existen costumbres negativas que no aportan mucho al bienestar del cuerpo. Una de las más frecuentes es la de saltarse las fases o hacerlas de manera equivocada.

El entrenamiento se compone por tres fases: la inicial, en la que se encuentra el calentamiento; la central, que es el desarrollo de la rutina; y la final, que implica la vuelta a la calma, retroalimentación y estiramientos.

Sin embargo, la mayoría de las personas hacen énfasis en la fase central sin siquiera tener en cuenta las otras dos. Esto no solo aumenta la probabilidad de lesiones, sino que en vez de evitar la fatiga muscular, hace que aparezca rápidamente.

Espacio para descansar

No podrás evitar la fatiga muscular si no sacas espacio para descansar. El descanso oportuno es igual de importante que la alimentación y la rutina de entrenamiento. Con la combinación de estos aspectos, no solo conseguirás mejores resultados, sino que el cuerpo te lo agradecerá también.

Hombre descansando y tomando café.

No se trata únicamente de los espacios de descanso entre series o rutinas, sino durante las horas de la noche. El sueño reparador puede conseguirse por medio de un buen descanso, que demanda un periodo de siete u ocho horas, aproximadamente.

Como explica el doctor Aguirre Navarrete en una publicación, durante este proceso, muchas de las funciones fisiológicas y musculares se reparan. Esta regeneración permite que el organismo pueda realizar actividades sin que la fatiga muscular lo afecte, o al menos que esta no aparezca tan pronto.

Escucha el cuerpo para evitar la fatiga muscular

Conseguir resultados es lo que más puede preocuparte durante el entrenamiento. A pesar de ello, esforzarse de más y forzar al cuerpo solo ocasionará la aparición de la fatiga muscular.

En ese orden de ideas, necesitas escuchar a tu cuerpo para alimentarlo, hidratarlo o ponerlo a descansar según te lo demande. Recuerda: excederse no acelera el proceso, solo lo retrasa.

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