¿Cuál es la importancia de la dieta en la tercera edad?

En la tercera edad se reducen las necesidades de calorías y de carbohidratos, al tiempo que se vuelve imprescindible cubrir los requerimientos proteicos. ¿Cómo se debe modificar la dieta en esta etapa?
¿Cuál es la importancia de la dieta en la tercera edad?
Sául Sánchez Arias

Escrito y verificado por el nutricionista Sául Sánchez Arias el 27 abril, 2021.

Última actualización: 27 abril, 2021

Optimizar la dieta en la tercera edad puede marcar la diferencia. En este momento de la vida, varían mucho los requerimientos nutricionales. Adecuar la alimentación a lo que el organismo necesita ayuda a alargar la vida y evitar el desarrollo de muchas patología crónicas y complejas.

No obstante, hay que tener en cuenta que en este momento también es clave prestar atención a los hábitos de vida. Es común que las personas mayores duerman menos por un descenso en la producción de melatonina, pero es imprescindible seguir promocionando la actividad física y el trabajo de fuerza.

En la tercera edad, se reduce la necesidad de energía

El metabolismo cambia con el paso de los años. Según el ser humano envejece, cada vez necesita una menor cantidad de energía para llevar a cabo las funciones vitales. El tejido muscular se va reduciendo poco a poco, lo que genera un menor gasto calórico.

Por ello, es importante adaptar la dieta a dicha evolución. De lo contrario, se podría incrementar el riesgo de desarrollar sobrepeso u obesidad y todas las patologías que de ello se derivan. Hay que recordar que las alteraciones en la composición corporal suponen un factor de riesgo para la aparición de muchas enfermedades.

En este sentido, puede disminuirse el aporte de carbohidratos dietéticos. Estos nutrientes aportan el combustible para el organismo. Sin embargo, a menor actividad, menor necesidad de gasolina también.

El aporte de proteínas en la tercera edad

Durante la vejez, es importante garantizar que se cubren los requerimientos proteicos. De no hacerlo, podría incrementarse el riesgo de sufrir patologías musculoesqueléticas como la sarcopenia, tal y como evidencia un estudio publicado en la revista Biomed Research International.

Los frutos secos se incluyen entre las frutas con más calorías.

Es importante que al menos el 50 % de estos nutrientes sea de alto valor biológico. Esto quiere decir que han de contener todos los aminoácidos esenciales y presentar un buen nivel de digestibilidad. Todas las proteínas procedentes de alimentos de origen animal cumplen ambas premisas.

La microbiota en la vejez

Un aspecto fundamental que poca gente tiene en cuenta es que durante la vejez se reducen la densidad y la biodiversidad de la microbiota, tal y como evidencia una investigación publicada en European Review for Medical and Pharmacological Sciences. Esto no solo afecta a la función digestiva, sino también a la salud metabólica.

Por este motivo, puede ser una gran estrategia la inclusión de un suplemento de probióticos con el objetivo de mantener una microbiota funcional. De esta manera, se podría gozar de un mejor estado de salud a partir de una mayor inmunidad frente a patologías infecciosas y la reducción del riesgo de desarrollar problemas neurodegenerativos.

La hidratación, un factor clave

Por último, es necesario hablar de la hidratación. Con el paso de los años, se reduce el porcentaje de agua del organismo. Esto puede generar un problema, sobre todo en los periodos estivales, cuando las temperaturas son más extremas. Si no se cubren las pérdidas hídricas, podría alcanzarse una situación de deshidratación verdaderamente peligrosa para la salud.

Durante la tercera edad, es necesario prestarle más atención al consumo de líquidos. El agua ha de ser el elemento hidratante principal; en cambio, es preferible evitar el consumo de refrescos, zumos y bebidas alcohólicas. Todos estos productos pueden impactar negativamente sobre el organismo y generar un mayor riesgo de enfermar.

La dieta en la tercera edad es clave para mantener la salud.

Un buen manejo de la dieta en la tercera edad alarga la vida

Como has podido comprobar, es necesario adaptar la dieta para prevenir todos aquellos cambios que se generan durante la tercera edad. En caso de no realizar estas modificaciones, podrían producirse ineficiencias en el metabolismo de los nutrientes y en las reacciones fisiológicas que condicionasen el estado de salud.

Además, es necesario garantizar que el individuo se sigue manteniendo activo desde el punto de vista físico. El trabajo de fuerza retrasa el envejecimiento y consigue garantizar un buen estado de composición corporal. Evitar la ganancia de tejido adiposo supone una protección frente al desarrollo de patologías complejas.

Por último, no olvides que también resulta clave descansar correctamente cada noche. Para ello, se pueden utilizar ciertos suplementos naturales, como la melatonina. La producción endógena de esta sustancia se reduce a partir de los 50 años, lo que podría interferir sobre la arquitectura del sueño y empeorar el descanso y la salud del individuo.

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