Nutrición y ejercicio relacionados con demencia

La prevalencia de las demencias ha aumentando significativamente en las últimas décadas. Factores relacionados con el envejecimiento sedentario y una dieta pobre en nutrientes tienen que ver con estas patologías.
Nutrición y ejercicio relacionados con demencia
Gloria Redondo Rincon

Escrito y verificado por la psicóloga deportiva Gloria Redondo Rincon el 04 octubre, 2021.

Última actualización: 04 octubre, 2021

El envejecimiento es un proceso natural e inevitable que afecta a todas las personas, pero no de la misma manera. Existen muchos factores relacionados con el estilo de vida, como la nutrición y el ejercicio, que pueden ayudar a ralentizar el envejecimiento patológico o demencia.

Las demencias están compuestas por varios trastornos neurológicos en los que se produce un profundo deterioro de las capacidades cognitivas. Poco a poco, la persona con demencia va perdiendo la memoria, la coordinación y el control de las emociones hasta que acaba en estado vegetativo.

Por otro lado, aunque es cierto que existe un innegable componente genético en el desarrollo de una demencia, no todo es cuestión de biología. Los factores relacionados con el estilo de vida desempeñan un papel fundamental. Por esa razón, a continuación repasaremos la importancia de la nutrición y el ejercicio para frenar la demencia.

El ejercicio físico aumenta la reserva cognitiva

Un concepto muy importante para entender la vulnerabilidad a la demencia es la reserva cognitiva. Este término hace referencia a la capacidad del cerebro para tolerar los efectos del envejecimiento. De esta manera, a mayor reserva cognitiva, mayor retraso en la aparición de la demencia.

Lejos de ser un rasgo estable, la reserva cognitiva se puede modificar con un estilo de vida saludable. De acuerdo con una revisión publicada en la Revista Española de Geriatría y Gerontología, la práctica de ejercicio contribuye a aumentar la reserva cognitiva, debido a que modula la expresión de genes relacionados con el crecimiento y desarrollo de las neuronas.

El consumo de pescado azul favorece la salud cerebral

La caballa es un pescado con un alto aporte nutricional.

A pesar de que ningún alimento ha demostrado ser efectivo para prevenir las demencias, llevar una dieta saludable y equilibrada parece ser uno de los principales factores que interviene en la reducción del riesgo de desarrollo.

Un alimento que no se debe pasar por alto es el pescado azul. Comer varias veces a la semana pescados como el atún, la sardina o la lubina es una gran ayuda para frenar el deterioro del cerebro. Esto se debe a que esta clase de pescado contiene niveles elevados de ácido graso omega-3, llamado ácido docosahexaenoico o DHA.

Las personas somos capaces de generar este ácido graso en el cuerpo, pero lo hacemos de forma muy escasa. Por lo tanto, lo mejor para garantizar unos niveles adecuados de DHA es a través de la ingesta de pescado azul.

El deporte estimula las capacidades cognitivas

Estimular las capacidades cognitivas también es una intervención eficaz para frenar el desgaste del cerebro. Este objetivo se puede conseguir de muchas maneras: pintando, realizando crucigramas, con musicoterapia, y por supuesto, mediante el ejercicio físico.

El deporte no solo consiste en mover el cuerpo, sino que la mente acompaña. Durante cualquier entrenamiento, se trabajan aspectos mentales como la atención, memoria y coordinación. Por desgracia, no se tiene tanta conciencia de la faceta psicológica.

Trabajar estas cualidades es extremadamente beneficioso para mantener la salud del cerebro, ya que los avances conseguidos se transfieren a la vida real y repercuten positivamente sobre la realización de tareas diarias.

Nutrición y ejercicio para frenar la demencia

El ejercicio y la nutrición son fundamentales para prevenir la demencia.

Una demencia es una enfermedad devastadora que termina por borrar todo de la persona. Es una experiencia muy dura y sacude la vida no solo del paciente afectado, sino también de su entorno.

Afortunadamente, se puede intervenir para retrasar su aparición. Sin negar la influencia de factores genéticos y biológicos, los factores ambientales relacionados con el estilo de vida también son determinantes. Tomar una actitud conformista, como si todo estuviese decidido por los genes, es un modo de afrontamiento improductivo y perjudicial.

A este respecto, en un estudio publicado por la Revista Cubana de Enfermería se menciona que los factores genéticos podrían estar detrás de aproximadamente del 10 a 20 % de casos de Alzheimer, mientras que el 80 % restante se deben a causas ambientales. Con todos estos argumentos, descuidar el estilo de vida puede salir caro a la larga.

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  • Borrell, F. M. A. (2017). Enfermedad de Alzheimer y factores de riesgo ambientales. Revista Cubana de Enfermería, 33(1), 159-172.
  • Díaz-Orueta, U., Buiza-Bueno, C., y Yanguas-Lezaun, J. (2010). Reserva cognitiva: evidencias, limitaciones y líneas de investigación futura. Revista Española de Geriatría y Gerontologia, 45(3), 150-155.