¿Qué es y cómo practicar la antigimnasia?

Sigue leyendo para descubrir todo lo que necesitas saber sobre el mundo de la antigimnasia y disfrutar de sus beneficios.
¿Qué es y cómo practicar la antigimnasia?
Joseph Wickman

Escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman.

Última actualización: 13 marzo, 2022

Practicar la antigimnasia no significa quedarse en el sofá viendo la televisión. Es un tipo de ejercicio que puede tener resultados valiosos para quien la realiza, ayudando así a elevar su calidad de vida.

A continuación, vamos a ver en detalle en qué consiste este método y analizaremos algunos ejemplos prácticos para que puedas implementarla.

¿Qué es la practica antigimnasia?

Debes intentar relativizar el nombre de esta disciplina. No significa estar en contra de la gimnasia, ni hacer cosas contrarias a la gimnasia tradicional.

Lo que hace esta disciplina es trabajar partes del cuerpo que normalmente son ignoradas. Estirar partes acortadas. Movilizar segmentos que dejamos inmóviles durante largos periodos de tiempo. Es decir, solo va en contra de la gimnasia tradicional en el sentido de que trabaja partes que normalmente no se ejercitan.

En las sesiones de antigimnasia buscamos hacer movimientos sutiles, que corrijan posturas negativas. No buscamos un entrenamiento que nos haga sudar y ponernos fuertes, queremos reequilibrar el cuerpo.

El movimiento de brazos es uno de los ejercicios para mejorar la circulación.

Un gran ‘todo’

Practicar antigimnasia se basa en la relación que tienen las grandes cadenas musculares de nuestro cuerpo. Es decir, no por estar un músculo en la pierna significa que está totalmente aislado de otro en el tórax. La condición de uno puede afectar al otro. Las cadenas musculares se llevan estudiando desde hace muchos años.

En este sentido, la antigimnasia entiende que muchas patologías comunes se producen por tener ignorados varias partes pequeñas del cuerpo. Así, al trabajarlas, el cuerpo vuelve a su estado natural y sano, y las dolencias desaparecen o no aparecen en primer lugar.

Como vemos, es un concepto que, aunque nació en los años 70, no es descabellado. Técnicas como la osteopatía trabajan basándose en que el cuerpo humano es un todo. Que los músculos pueden afectar a las vísceras debido a su inervación, y cosas similares.

En el caso que nos ocupa, no tenemos que meternos en temas tan profundos. Simplemente seguimos las cadenas musculares y buscamos razones físicas por las que un músculo podría afectar a otro. Por lo tanto, estamos ante un método que sigue la fisiología. No hay que buscar energías ni conexiones invisibles, ni nada por el estilo.

Ejemplos de antigimnasia

La base fundamental de la antigimnasia está en la espalda. La conexión de músculos que llegan a la planta del pie hasta aquellos que se insertan en el cuello. Es decir, toda esa cadena posterior está conectada, y un acortamiento de un músculo puede dar lugar a patologías en otro.

Pero no solamente trabajamos la espalda. Aquí van algunos ejemplos:

  • Un ejercicio puede constar de mover la mandíbula y la lengua. Moverlos en todos los sentidos y direcciones, alcanzando la máxima movilidad que podamos.
  • Otro consiste en colocarnos sentados, apoyando las plantas de los pies. Con la espalda erguida, estiramos los brazos hacia adelante. El objetivo es aguantar esta postura durante varios minutos.
  • En tercer lugar, puede que tengamos que acostarnos boca arriba y estirar una pierna hacia el techo. De nuevo, la clave está en aguantar esta postura una cierta cantidad de tiempo.

Como vemos, todo son ejercicios fáciles que puede realizar cualquier persona. El objetivo de aguantarlo mucho tiempo es por que de esta manera los músculos trabajan conjuntamente. Se coordinan para realizar y aguantar el movimiento. Y no te equivoques, tras una sesión de antigimnasia vas a tener un cansancio fuerte. Así, si un músculo está acostumbrado a no realizar ningún esfuerzo, no es necesario que levante grandes pesos para acabar fatigado.

Para estirar los hombros, podemos optar entre muchos ejercicios muy efectivos.

Un método distinto

Estamos acostumbrados a que ‘hacer deporte’ implique un esfuerzo intenso, sudar mucho, que nos falte el aire y demás.

Practicar antigimnasia implica empezar a fortalecer y estirar músculos que no hacen nada de trabajo en vez de fortalecer más los que ya trabajan. Así, con pequeños gestos mantenidos hacemos que trabaje todo el cuerpo, en vez de estar haciendo ‘curls’ para tener los bíceps fuertes,  sin trabajar ningún otro músculo.

En conclusión, es una gran manera de ahuyentar lumbalgias y dolores de este estilo, que casi todos vamos a sufrir en algún momento de nuestras vidas. Por lo tanto, ya seas una persona deportista o no, realizar sesiones de antigimnasia te aportará beneficios físicos y mejorará tu calidad de vida. No te asustes por el nombre y dale una oportunidad.

¿Qué esperas para disfrutar de sus beneficios?

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  • C. Carpintero. Origen y desarrollo del concepto de cadenas musculares en fisioterapia. Trabajo para la Universidad Complutense de Madrid. 2017.
  • M. Fernández, C. Fernández y J. Miangolarra. Tratamiento fisioterapéutico en la espondilitis anquilosante mediante el trabajo de cadenas musculares. Revista española de reumatología: Órgano Oficial de la Sociedad Española de Reumatología, Vol. 30, Nº. 8, 2003, págs. 442-447.