6 tipos de agua y cuál deberías consumir para una mejor hidratación

El nivel de solutos puede variar entre unas aguas y otras. Elegir la correcta puede marcar la diferencia a la hora de alcanzar un correcto estado de hidratación.
6 tipos de agua y cuál deberías consumir para una mejor hidratación
Sául Sánchez Arias

Escrito y verificado por el nutricionista Sául Sánchez Arias el 30 abril, 2021.

Última actualización: 30 abril, 2021

Existen varios tipos de agua entre los que se puede elegir. Ahora bien, no todas generan efectos beneficiosos sobre el organismo ni son capaces de garantizar la hidratación de forma óptima. Por este motivo, vamos a hacer un repaso sobre las variedades más comunes y comentaremos cuál es mejor.

Antes de comenzar, hay que tener en cuenta que mantener el equilibrio hídrico es clave para asegurar un buen estado de salud y el rendimiento deportivo. Cuando se pierde agua corporal, se ve afectada la función cognitiva y también el sistema cardiovascular.

Tipos de agua

Los tipos de agua que nos podemos encontrar son los siguientes.

1. Agua dulce

Se encuentra fundamentalmente en la superficie de la Tierra. Cuando no cuenta con impurezas en su composición, se le otorga la categoría de «potable», es decir que es apta para su consumo.

Es posible obtener el agua dulce de los ríos, humedales, lagunas y arroyos. Asimismo, se acumula bajo las capas superficiales del planeta en forma de aguas subterráneas o acuíferos.

Estamos hablando del mejor elemento con el que contamos para garantizar un buen estado de hidratación. Así lo evidencia un estudio publicado en European Journal of Nutrition, en el que se asocia una ingesta insuficiente de agua mineral en niños con un estado deficiente a nivel de equilibrio hídrico.

2. Agua salada

Este elemento se encuentra fundamentalmente en los mares y océanos. Suele contener una gran cantidad de sales minerales en su interior. Por este motivo, se ha propuesto que su consumo rebajado podría resultar beneficioso para asegurar el equilibrio electrolítico, por lo menos en deportistas.

El ejercicio físico es imprescindible para adelgazar.

De acuerdo con una investigación publicada en la revista Biology of Sport, un consumo controlado de este líquido podría mejorar ligeramente el rendimiento en corredores, gracias a un mejor manejo del lactato. No obstante, es importante diluir el agua de mar, ya que de lo contrario se podría afectar negativamente el estado de hidratación, al tratarse de un líquido hiperosmolar.

3. Agua salobre

Bajo este nombre se conoce a un tipo de agua que se encuentra «a caballo» entre el agua dulce y el agua de mar, a nivel de salinidad. Sin embargo, hay que destacar que el grado de concentración de solutos no se encuentra perfectamente definido, por lo que se propone que se puede considerar de este tipo toda aquella agua que cuente con 0,5-30 gramos de sal por litro.

4. Agua dura y agua blanda

El agua dura es aquella que presenta una gran cantidad de minerales en su composición, sobre todo de magnesio y calcio. Cuenta con un sabor característico y puede resultar beneficiosa tras la práctica deportiva, para ayudar a reponer los micronutrientes perdidos.

Por su parte, el agua blanda ser caracteriza por lo contrario. Esta cuenta con una concentración en carbonato cálcico inferior a 50 miligramos por litro de líquido.

5. Aguas residuales

Bajo este nombre se considera cualquier tipo de agua que cuenta con vertidos producidos por el hombre, lo que genera un perjuicio en la calidad del producto. No se considera como apta para su consumo por sus niveles de toxicidad. Para que su ingesta fuese posible, habría que someterla a un proceso de potabilización.

6. Aguas grises

Mujer duda sobre qué tipo de agua consumir.

Las aguas grises son aquellas que resultan de su uso a nivel doméstico. Cuentan con una concentración reducida en nitrógeno y fósforo, aunque es posible encontrar microorganismos en su interior.

Normalmente, tienen aspecto de revueltas y no se recomienda su consumo. Pueden suponer una vía de infección con bacterias o con otros elementos patógenos. Eso si, tras un proceso de depuración, se pueden convertir en agua dulce de nuevo.

Elegir el tipo de agua adecuado para garantizar la hidratación

Como hemos visto, existen varios tipos de agua distintos según su pureza y características en cuanto a salinidad. En el contexto deportivo o en el ámbito de la salud, solo se valora el consumo de 2 o 3 de ellas; la dulce y la de mar son las más adecuadas. Ahora bien, en el caso de hacer uso de esta última, es preciso rebajarla para obtener un líquido que no incremente el estado de deshidratación.

Por último, cabe destacar que el agua dulce ha de ser el elemento hidratante por excelencia. Se recomienda que esta no se sustituya por refrescos, zumos u otro tipo de bebidas. Además de contener azúcares añadidos y aditivos, dichos elementos no son capaces de garantizar el equilibrio hídrico de manera tan eficiente como el agua dulce.

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