¿Cómo funcionan los parches para el dolor?

Los parches pueden aliviar lesiones musculares leves. Pero ¿cómo de efectivos son? Te contamos todo sobre ellos a continuación.
¿Cómo funcionan los parches para el dolor?
Joseph Wickman

Escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman el 09 marzo, 2021.

Última actualización: 09 marzo, 2021

Los parches para el dolor son una alternativa para las personas que quieren un alivio temporal. No podemos esperar que nos cure una patología, pero sí que pueden ir bien para hacer un apaño temporal.

A continuación, vamos a ver qué son estos parches y cómo funcionan, analizando el mecanismo funcional. También veremos los límites de su eficacia y qué podemos esperar de ellos de forma realista.

¿Qué son los parches para el dolor?

En este caso, vamos a hablar sobre los parches para el dolor que no tienen medicamentos. Es decir, los que puede comprar cualquier persona para obtener un alivio temporal ante una molestia. Al final, haremos un apunte sobre los que sí contienen medicamentos, pero son para casos más específicos y deben ser recetados.

Los parches para el dolor generales producen su efecto analgésico gracias al calor. Estos parches llevan sustancias que se calientan cuando entran en contacto con el aire. Así, al aplicarlo tras retirar la capa protectora, el parche se calienta y el calor se transmite a la piel y a los tejidos subcutáneos del usuario.

Una vez que las sustancias del parche se gastan, el efecto decrece y el parche deja de ser útil. Esto suele ocurrir transcurridas varias horas, un tiempo durante el cual el cuerpo tiene un foco de calor constante y muy localizado.

Efectos y utilidad

Hombre con un parche para el dolor en la espalda.

El calor es un medio físico utilizado ampliamente en medicina y fisioterapia, sobre todo para favorecer la relajación muscular. También ha demostrado tener un efecto analgésico, de acuerdo con un estudio publicado por BMC Women’s Health.

Por una parte, el calor produce un aumento de riego sanguíneo local gracias a la vasodilatación. Asimismo, aumenta la velocidad de transporte de los impulsos eléctricos del cerebro e incrementa la flexibilidad del colágeno que hay en la zona. ¿Para qué sirven estos efectos?

  • Las contracturas se caracterizan por ser una contracción involuntaria, continuada y patológica del músculo. Al aumentar el riego sanguíneo, ayudamos a que se rompa el ciclo patológico y vuelvan a fluir los nutrientes de forma normal.
  • Un músculo fatigado o dolorido también se verá ayudado por un aumento de riego sanguíneo. El aumento de sangre limpiará la zona y favorecerá los procesos de recuperación.
  • Una mejor circulación también ayuda a tratar otras patologías musculares, como las agujetas. En este caso, se trata de microrroturas cuya recuperación también acelerará el aumento de riego sanguíneo.
  • En cuanto a la flexibilidad del colágeno, este efecto ayudará a disminuir la rigidez, especialmente la articular. Al aumentar la flexibilidad y tener un mayor aporte de sangre, no tendremos la zona tan tensa y ganaremos movilidad.

Así, vemos que el calor es positivo, sobre todo para patologías musculares leves y para eliminar tensiones y la rigidez articular. Incluso hay estudios que demuestran que es efectivo para eliminar verrugas, como uno publicado en la revista Journal of Drugs in Dermatology.

Efectividad de los parches

Más allá de lo comentado previamente, es preciso aclarar que apenas existen estudios sobre la efectividad de los parches de calor. Por lo tanto, debemos evaluarlos teniendo en cuenta la efectividad del calor como elemento terapéutico y la manera en que se aplica.

Cabe asumir que el parche es una manera eficaz de aplicar calor, ya que está en contacto directo con la piel. En cambio, otros métodos de diatermia se colocan a distancia y son efectivos porque tienen mucha potencia; en el caso de los parches, es de esperar que un elemento que está enviando calor directamente a la piel sea efectivo.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que las terapias que usan calor se suelen aplicar durante varios minutos, y no horas. Por lo tanto, el efecto exacto que puede producir aplicar calor durante la misma zona durante varias horas consecutivas es desconocido.

Mujer con un parche para el dolor colocado sobre el hombro.

Parches con medicación

Por otro lado, existen parches que contienen buprenorfina o fentanilo. En este caso, los parches van impregnados de medicamento y llegan a los tejidos subcutáneos de manera subdérmica.

Hay que tener cuidado con ellos porque pueden ser adictivos. De ahí que solo se puedan obtener con receta, y para su aplicación hay que seguir las indicaciones del médico en todo momento.

Los parches para el dolor, una opción más

De todo lo anterior se desprende que el mecanismo funcional de los parches de calor es correcto. Podemos utilizarlos para tratar dolencias musculares leves y tener más movilidad. Sin embargo, dada la falta de estudios sobre la aplicación prolongada de calor, lo aconsejable sería utilizarlos solo si no tenemos otra opción.

En otras palabras, si vamos a estar todo el día fuera de casa y queremos un alivio durante la jornada laboral o en un viaje, pueden ser una opción válida. No obstante, si estamos en casa, es mejor aplicar calor de 15-30 minutos con una almohada de calor, una manta eléctrica o, por qué no, un baño caliente.

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