¿Cómo es la recuperación de un esguince?

En la gran mayoría de casos, la recuperación de un esguince será total. ¿Cuáles son los pasos que debemos seguir si sufrimos esta lesión?
¿Cómo es la recuperación de un esguince?
Joseph Wickman

Escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman el 12 noviembre, 2020.

Última actualización: 12 noviembre, 2020

Los esguinces son una de las lesiones más comunes entre deportistas. Dada su frecuencia, conocer la recuperación de un esguince es esencial, ya que seguramente tengamos que enfrentarnos a ella en algún momento.

A continuación, vamos a analizar las cuestiones más importantes que hay que tener en cuenta cuando hemos sufrido una lesión de este tipo. ¿Cuánto tiempo puede dejarnos inactivos?

¿Qué es un esguince?

Un esguince es una lesión de un ligamento. En estos casos, el ligamento se estira más allá de sus posibilidades y cede ante la tensión; así, algunas de sus fibras se rompen. Cuantas más se rompan, peor será la lesión.

Esto quiere decir que puede ocurrir un esguince en cualquier parte del cuerpo en la que haya un ligamento. Dado que la función de este tejido blando es aportar estabilidad a las articulaciones, los ligamentos se hallan en todas las articulaciones del cuerpo.

¿Cuándo se produce un esguince?

La manera más común de sufrir un esguince es cuando la articulación realiza un movimiento brusco. En situaciones controladas, el ligamento se tensa y es capaz de mantener la articulación en equilibrio. Sin embargo, ante un estímulo repentino, puede no estar preparado y reacciona tarde, cuando el daño ya está hecho.

Muchas de las lesiones comunes en el fútbol se dan por el contacto.

Por este motivo, es común que suceda un esguince en el tobillo mientras el deportista está corriendo o saltando. Con la mente ocupada en otra cosa —perseguir el balón o saltar lo más alto posible, entre otras posibilidades—, ignoramos qué va a pasar cuando se apoye el pie.

Si ocurre que un rival tiene su pie donde va a caer el propio, el tobillo se doblará más de lo anatómicamente deseable y se producirá la lesión antes de poder reaccionar.

Esto también es aplicable al baloncesto, cuando un jugador trata de taponar un intento de mate. El defensa pondrá los dedos sobre el balón, pero la fuerza con la que el rival intenta completar la acción puede doblar los dedos demasiado para atrás.

Asimismo, al esquiar, podemos pasar por una zona en la que la nieve es dura y el esquí no reacciona como debería. En todas estas situaciones, el cuerpo tiene demasiados estímulos y no es capaz de prever y evitar la lesión.

La recuperación de un esguince

Lo primero que hay que decir sobre la recuperación de un esguince es que los plazos dependerán del grado de lesión que hayamos sufrido. Una lesión de grado I puede pasarse en unos pocos días, pero un grado III puede llevar meses.

Por su parte, un esguince de grado III requerirá tratamiento quirúrgico, mientras que los otros dos tipos no. Dicho esto, vamos a repasar los tratamientos generales descritos en la literatura académica cuando un paciente sufre un esguince:

  • Lo primero siempre será bajar la inflamación. Si nos acabamos de lesionar o estamos en las primeras horas, aplicaremos frío sobre la articulación lesionada. En cambio, si la lesión ya dura 48 horas o más, aplicaremos calor. También deberemos comprimir la zona y mantenerla elevada en varios momentos del día.
  • Dependiendo del grado de la lesión, deberemos reposar la articulación más o menos tiempo. Es importante recalcar que una lesión ligamentosa no se cura retomando la actividad cuanto antes, como una lesión muscular. En este caso, debemos darle tiempo a la estructura a recuperarse antes de estimularla.
  • Trabajo propioceptivo. Como indica un estudio publicado por la revista Rehabilitación, una vez que podamos retomar la actividad física, uno de los elementos clave será el trabajo de equilibrio o propioceptivo. Dado que los ligamentos se encargan de la estabilidad de la articulación, la propiocepción trabaja justamente esto, y así preparará al ligamento para la actividad futura.
  • Fortalecimiento muscular. Al reanudar la actividad física, también deberemos trabajar la fuerza muscular. No solo porque habremos perdido cierta masa con el reposo, sino porque el músculo es el principal «ayudante» del ligamento. Además de permitirnos mover el cuerpo, los músculos también ejercen una función de estabilización de las articulaciones.
Los ejercicios de Mckenzie deben hacerse con la guía de un profesional.

Por último, deberemos realizar un retorno gradual a la actividad. Es decir, no es aconsejable entrenar como si no hubiera pasado nada el día después de recibir el alta por parte del médico o fisioterapeuta. Deberemos pasar un tiempo reentrenando al cuerpo, empezando con menos carga y sesiones más cortas, e ir aumentando paulatinamente.

Una recuperación efectiva

Lo bueno de todo lo comentado es que, si seguimos las pautas de recuperación correctamente, deberíamos lograr una recuperación completa. Desde luego, este proceso siempre debe ser guiado y supervisado por un profesional.

Es cierto que un grado III puede traer complicaciones y requerirá mucha paciencia, pero sabiendo esto, aunque nos lleve más o menos tiempo, lo más probable es que al final podremos volver a entrenar con normalidad.



  • D. Rincón, J. Camacho, N. Sauza et al. Abordaje del esguince de tobillo para el médico general. Revista Salud UIS. Vol. 47, Núm. 1 (2015)
  • L. Guirado, E. Pleguezuelos y M. Pérez. Tratamiento funcional del esguince de tobillo. Rehabilitación. Vol. 38, Núm. 4, Pág. 182-187 (2004)
  • P. Antolinos y N. Martínez. Estudio del esguince de tobillo en el jugador de baloncesto. TRANCES. Núm 5, Pág. 454-478 (2010)