Todo sobre los dolores corporales

Es normal que, después de una sesión en el gimnasio, aparezcan los dolores musculares. Existen diferentes teorías sobre las causas que pueden provocarlos. La clave reside en evitarlos y reducirlos al máximo para continuar con el entrenamiento.
Todo sobre los dolores corporales
Yamila Papa Pintor

Escrito y verificado por la periodista deportiva Yamila Papa Pintor.

Última actualización: 20 marzo, 2019

Después de una sesión muy fuerte en el gimnasio, probablemente pienses “mañana me dolerá todo el cuerpo”. Sin embargo, a menudo no sabemos bien a qué se debe esta molestia. Por ello, en este artículo te contaremos todo lo que debes saber sobre los dolores corporales posentrenamiento.

Dolores corporales: ¿por qué aparecen luego de entrenar?

Como si se tratase de un recordatorio de que hemos tenido una exigencia muy fuerte el día anterior, los dolores musculares se originan por las llamadas contracciones musculares excéntricas.

Estas se producen cuando los músculos se contraen y se estiran repetidas veces y con cierto peso o carga. Por ello, también puede aparecer dolor cuando hacemos algún movimiento poco frecuente: subir una escalera, cargar algo pesado, jugar con niños, etc.

Generalmente, los dolores musculares son más fuertes cuando no hay entrenamiento previo. Por ese motivo, es más común que nos ‘duela todo’ cuando hemos pasado varios días sin ejercitar debido a las vacaciones o a que estábamos enfermos. ¡Y ni que hablar cuando son muchos los años de sedentarismo!

Hasta hace un tiempo, se creía que el dolor muscular de aparición tardía era producto de la acumulación de ácido láctico en las células. Sin embargo, hoy existe una teoría que afirma que, tras un incremento con exigencia, los músculos se dañan. Es allí cuando comienza a doler o experimentamos rigidez.

En algunos casos, los dolores corporales se mantienen hasta por 10 días, pero la buena noticia es que son cada vez más leves. Es decir que, si ayer entrenaste, hoy no puedes ni moverte y mañana ya estarás más aliviado…de ese modo, avanzarás hasta que no te acuerdes del dolor, a menos que vuelvas a entrenar duro.

Si entrenas ejercicios de fuerza, tendrás menos lesiones y mejores resultados físicos que con otro tipo de actividades deportivas.

¿Cómo evitar o reducir los dolores corporales por ejercicio?

Para muchos, los dolores musculares son la clara señal de que han trabajado a fondo y que han entrenado ‘como corresponde’. Para otros, son un sufrimiento y una señal de que no tienen que hacer ejercicio.

En cualquier caso, debes saber que no se pueden evitar al 100 %, ya que de una forma u otra, el cuerpo está reaccionando a un esfuerzo.

No obstante, lo que sí se puede hacer es reducir la intensidad de los síntomas. ¿Cómo? A través del descanso. Esto quiere decir que, si ayer fuiste al gimnasio, hoy deberías quedarte en casa o realizar un ejercicio más tranquilo, como por ejemplo caminar.

Uno de los típicos errores en el gimnasio es no realizar calentamiento previo al ejercicio. Esto puede aumentar las posibilidades de sufrir dolores musculares al día siguiente.

Además, al terminar la rutina, es fundamental estirar las zonas que hemos trabajado. Piensa que ambos hábitos no te llevan más de 10 minutos, y pueden marcar la diferencia en las 24 horas posteriores.

Otro consejo más que útil es alimentarte correctamente si estás haciendo ejercicio. ¿Qué significa esto? Que, al terminar la sesión, te recomendamos consumir una buena dosis de proteínas e hidratos de carbono. Un tazón de leche o yogur con cereales puede ser una buena opción. Las personas que sufren agujetas suelen comer plátano.

Avanza lentamente para evitar lesiones

Más allá de todo lo comentado previamente, te recomendamos que realices los ejercicios poco a poco para que los músculos entrenados no se resientan tanto de un día para el otro, sobre todo si hace mucho que no entrenas o si nunca lo has hecho. No se puede pretender tener desde la primera clase el mismo ritmo que aquellos que entrenan desde hace años.

El flato abdominal puede ocurrir al trabajar con diferentes ejercicios.

Ir ‘paso a paso’ es una buena manera para cuidarte no solo de los dolores musculares, sino también de las lesiones provocadas por la sobrexigencia. No quieres sufrir una rotura de ligamentos, una luxación o una tenditintis desde el primer día… ¡tienes que prestar atención a las señales que te da el cuerpo!

Si no puedes hacer un ejercicio, no te deprimas ni te sientas menos. Hazlo a tu ritmo, con el peso que puedas y siempre cumpliendo con la técnica correcta.

Por otra parte, es aconsejable que no consumas medicamentos o antinflamatorios, ni siquiera de forma preventiva. Igualmente, evita el uso de analgésicos que solo enmascaran los síntomas de una posible lesión.

Los dolores musculares son un must en la vida del deportista, incluso del amateur. Eso no quiere decir que debamos sufrirlos sobremanera. Con ciertos cuidados y descanso, todo volverá a la normalidad y podremos regresar a la rutina sin problemas.

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  • Lopategui, E. (2012). La prescripción de ejercicio. Fisiología Del Ejercicio.