8 causas de los desgarros musculares

El desgarro muscular puede ser ocasionado por varias causas. ¿Sabías que se puede reducir la aparición de esta lesión con algunas recomendaciones básicas? Te las contamos.
8 causas de los desgarros musculares
Joseph Wickman

Escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman el 02 marzo, 2021.

Última actualización: 02 marzo, 2021

Los desgarros musculares son una de las lesiones más graves que puede sufrir un músculo. Por lo tanto, conocer las causas de los desgarros musculares es de vital importancia. A continuación, vamos a ver los desencadenantes más comunes, y por lo tanto, qué debemos evitar hacer para prevenir su aparición.

Un desgarro muscular es lo mismo que una rotura muscular. Por lo tanto, es una lesión en la que varios paquetes de fibras musculares se han roto. Así, aparte del dolor y la limitación funcional, cursará también con sangrado, inflamación y aumento de temperatura local, entre otros síntomas.

Causas de los desgarros musculares

Los siguientes son algunos de los factores que conducen con más frecuencia a la aparición de este tipo de lesiones musculares. Toma nota y procura estar atento a ellos.

1. Esfuerzo repentino

La causa más común de los desgarros musculares se da cuando realizamos un esfuerzo muy intenso de manera súbita. Es decir, cuando tratamos de utilizar toda nuestra fuerza explosiva para realizar un determinado acto y el músculo es incapaz de soportarlo.

Para evitar que ocurra la lesión y poder realizar la máxima fuerza, debemos asegurarnos de haber calentado correctamente. También debemos tratar de hacer que sea un esfuerzo previsible, es decir, que no nos coja por sorpresa. Por último, debe ser un esfuerzo para el que el músculo haya sido preparado previamente.

Si llevamos una vida sedentaria y un día nos ponemos a hacer sprints reiterados jugando a fútbol, lo normal es que haya una rotura. Un estudio publicado por la Revista Española de Cirugía Osteoarticular afirma que una rotura puede ser «el principio del fin» de la actividad deportiva, sobre todo si no se trata adecuadamente.

2. Exceso de deporte

La segunda de las causas de los desgarros es similar a la primera, pero difiere en algunos puntos. En este caso, también hablamos de una causa en la que al músculo se le pide que haga esfuerzos para los que no está preparado, pero aquí hablamos de un esfuerzo que no requiere la máxima fuerza del músculo.

El exceso de entrenamiento puede ser una de las causas del desgarro muscular.

Cuando empezamos a hacer ejercicio, el músculo es capaz de ejecutar mucha fuerza. Pero a medida que pasan los minutos, se empieza a fatigar, por lo que es capaz de realizar menos fuerza.

Si llevamos horas de ejercicio, el músculo ya puede estar realmente debilitado, hasta el punto que un esfuerzo que a priori es mucho menos exigente puede causar un desgarro.

3. Balance muscular inadecuado

Cuando entrenamos, debemos intentar tratar a todos los músculos por igual, o por lo menos no dejar grandes grupos musculares totalmente olvidados. Por ejemplo, si solo trabajamos el bíceps, el día que hagamos una contracción fuerte con ese músculo fuera del gimnasio, puede que el tríceps no lo resista y se rompa.

Esto quiere decir que debe haber un buen equilibrio, aunque no sea total, entre los músculos protagonistas y antagonistas.

4. Gesto deportivo incorrecto

Cuando empezamos a practicar un deporte, debemos asegurarnos de aprender a realizar los gestos técnicos perfectamente. En todos los casos, estará estudiado cuál es la manera menos lesiva y más funcional de hacerlos. Si ignoramos esto y simplemente los hacemos como nos parece correcto, estamos poniendo el cuerpo en riesgo.

Una de las consecuencias de hacer un gesto deportivo de manera incorrecta es poner demasiado estrés sobre un determinado músculo o grupo muscular. A su vez, el resultado de esta carga excesiva puede ser la rotura.

5. Calentamiento inadecuado

Lo hemos mencionado brevemente, pero merece una sección aparte remarcar la importancia del calentamiento. En el caso de un ejercicio de fuerza como el que podría causar una rotura, un calentamiento adecuado no es hacer estiramientos.

En este caso, el calentamiento óptimo significa empezar a hacer contracciones con los músculos que vamos a utilizar, pero repetidamente y con poco peso. Por ejemplo, si vamos a trabajar el miembro superior, hacer un poco de boxeo al aire; si vamos a ejercitar las piernas, hacer carrera continua.

6. Descanso insuficiente

Reposar y mantener la circulación es lo primero para tratar un desgarro muscular.

Como hemos dicho con anterioridad, un músculo fatigado es más propenso a romperse. Además de estar fatigado debido a una sesión larga de entrenamiento, también lo puede estar por una falta de descanso. En este caso hablamos de dormir las horas suficientes y dejar el tiempo adecuado entre una sesión de entrenamiento y otra.

7. Poca elasticidad

Una razón de peso para intercalar sesiones de entrenamiento de la flexibilidad es prevenir lesiones de este tipo. Si un músculo está «engarrotado» porque lo único que hacemos es pedirle contracciones fuertes, el día que le pidamos un estiramiento repentino, se romperá.

8. Mala alimentación

Por último, haremos un breve apunte sobre nutrición, ya que hay estudios que destacan su importancia en las causas de los desgarros. Un ejemplo es una investigación publicada por profesionales de la Universidad del País Vasco.

Para que haya un ciclo de contracción-relajación efectivo, los músculos necesitan disponer de varias sustancias. Si estos micronutrientes no se encuentran disponibles, puede fallar el ciclo y puede haber una rotura.

Por ello, seguir una dieta variada y equilibrada es clave en este aspecto. Como también lo es hidratarse lo suficiente, por supuesto. El agua que bebemos también va en parte a asegurar una correcta contracción muscular.

Prevén las causas de los desgarros con buenos hábitos

En definitiva, podemos concluir que todos los desencadenantes posibles de los desgarros musculares son evitables. Para ello, es primordial que adoptemos hábitos deportivos saludables.

En este sentido, sobresalen la preparación muscular para determinados esfuerzos, el calentamiento, el mantenimiento de la flexibilidad y el consumo de alimentos nutritivos. Con todo esto, cuanto menos reducirás la incidencia de esta lesión tan limitante.

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  • F. Ruiz. Estudio nutricional en futbolistas. Tesis para la Universidad del País Vasco. 2006
  • M. Romero y M. Naranjo. El desequilibrio muscular en las lesiones de cadera de los deportistas de marcha atlética de la disciplina de atletismo de la Federación Deportiva de Tungurahua. Trabajo para la Universidad Técnica de Ambato. 2017