Epicondilitis: lo que debes saber

Las epicondilitis pueden condicionar el día a día de una persona. Suelen darse por forzar repetidamente los músculos del antebrazo. ¿Es posible prevenirlas?
Epicondilitis: lo que debes saber
Joseph Wickman

Escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman el 25 noviembre, 2021.

Última actualización: 25 noviembre, 2021

La epicondilitis es una patología que afecta a la parte externa del codo. No es una lesión que limite las actividades cotidianas, pero sí que disminuye el rendimiento deportivo y puede poner en peligro el trabajo.

A continuación, vamos a analizar esta patología en profundidad. Veremos de qué trata exactamente, sus causas, tratamiento y posibles medidas de prevención.

¿En qué consiste la epicondilitis?

El epicóndilo es un saliente óseo que se encuentra en la cara externa del codo. En esta zona se originan varios músculos del antebrazo, que van a parar a distintas partes de la muñeca y de la mano.

Al añadirle el sufijo –itis, ya sabemos que estamos ante una patología que tiene que ver con la inflamación. En este caso, no es una inflamación del hueso en sí, sino que está relacionada con toda la musculatura asociada a esta estructura.

Específicamente, el dolor suele ser causado por tendinitis, es decir, por la inflamación de los tendones de la musculatura afectada. También puede ser que esos tendones hayan sufrido microrroturas o que haya pequeños desgarros. En todas estas situaciones, notaremos molestias en la cara externa del antebrazo y se considerará que tenemos una epicondilitis.

Causas de esta lesión

Como es un problema mayoritariamente asociado a los tendones, las causas están relacionadas con el uso de la musculatura. En este caso, las epicondilitis se suelen asociar a gestos repetitivos de cierta intensidad del antebrazo y de la muñeca.

Las causas del codo de tenista se relacionan con el sobreuso de la región.

El ejemplo más claro es el otro nombre con el que se conoce esta patología: codo de tenista. Efectivamente, ese gesto de hacer fuerza para sostener la raqueta y los golpes ponen gran tensión sobre la musculatura del antebrazo.

Sin embargo, no tiene que ser solo por jugar al tenis. Hay otros trabajos como carniceros o gente que trabaja con herramientas como martillos que también están predispuestos a sufrir esta dolencia.

En resumidas cuentas, cualquier situación que nos obligue a usar de manera intensa y repetitiva los músculos del antebrazo puede causar una epicondilitis.

Prevención

Vistas las causas, debemos añadir unos apuntes sobre su prevención. Primero, debemos tener la musculatura fuerte y preparada. Conviene realizar ejercicios de fortalecimiento específicamente para la musculatura del antebrazo.

Al tener los músculos más fuertes, acostumbramos y fortalecemos también el tendón. Así, este será capaz de realizar esfuerzos más intensos sin dañarse.

En segundo lugar, debemos tratar de alterar el gesto lesivo. Esto se puede hacer de 3 formas:

  • Asegurándonos de estar realizando un gesto lo más biomecánicamente correcto posible. Esto puede ser sujetar la herramienta de mejor forma o tratar de utilizar la fuerza de otros músculos al hacer el gesto y no concentrarlo todo en la muñeca, por ejemplo.
  • Alterar el gesto. Si es posible, podemos ir haciendo pequeños cambios al gesto lesivo para no machacar siempre la zona de la misma manera. Podemos subir la mesa de trabajo, colocarnos a otro ángulo o alejar o acercarnos del objetivo. Lo interesante es ir variando a lo largo del día, no hacerlo siempre igual.
  • Utilizar la otra mano. Aprender el gesto con el miembro contralateral reduciría de manera significativa el riesgo de lesión. Aunque solo sea hacerlo medianamente bien y utilizarlo durante pequeños periodos al día. Solo con esto nos ahorraremos un gran sufrimiento.

Tratamiento de la epicondilitis

El tratamiento de la epicondilitis será similar al de cualquier otra tendinitis. Por una parte, debe haber un tiempo de reposo relativo. No necesitamos inmovilizar la zona, ya que perderíamos movilidad. Pero sí que debemos darle un descanso a los tendones para que se puedan recuperar.

Mujer en fisioterapia para tratar la epicondilitis.

En segundo lugar, realizaremos contracciones excéntricas de la musculatura afectada. Esto ha demostrado tener gran efectividad a la hora de tratar tendinitis. A esto le podemos añadir estiramientos activos.

Por último, pasados unos días, podemos aplicar calor sobre la zona todos los días. Esto solo cambia en el caso que hayamos hecho un gran esfuerzo y tengamos molestias. Entonces aplicaremos frío local. También se han hecho estudios con ondas de choque, que han demostrado cierta efectividad según una investigación publicada en la revista Rehabilitación.

Lesión incómoda

Como decimos, no estamos ante una lesión que nos vaya a afectar de manera grave en el día a día. Sin embargo, si está causada por el trabajo, sí que se puede convertir en una patología peligrosa.

Casi siempre bastará con un tratamiento conservador, pero hay unos pocos casos que requieren cirugía, como explica un estudio que publicó la revista Seminarios de la Fundación Española de Reumatología. Por lo tanto, hemos de tener en cuenta su existencia y tratar de prevenir antes que curar.

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  • J. Rioja, A. González, M. Alegre et al. Tratamiento de las epicondilitis crónicas con ondas de choque. Rehabilitación. Volume 38, Issue 4, 2004, Pages 175-181
  • R. Hortal, M. Salido, P. Navarro et al. Epicondilitis. Seminarios de la Fundación Española de Reumatología. Volume 6, Issue 2, June 2005, Pages 79-88