Espondilitis anquilosante: lo que debes saber

Quizás nunca hayas oído hablar de la espondilitis anquilosante, incluso cuando hayas sentido dolor en esta zona. ¿Te interesa conocer más sobre esta patología que afecta principalmente a la columna?
Espondilitis anquilosante: lo que debes saber
Joseph Wickman

Escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman el 02 septiembre, 2021.

Última actualización: 02 septiembre, 2021

Tras el complejo nombre de espondilitis anquilosante se esconde una patología bastante frecuente. Como veremos en detalle, esta es una patología crónica para la que no existe cura. Sin embargo, la tienen un gran número de personas que conviven con ella en su día a día.

A continuación, vamos a ver exactamente de qué trata esta patología y sus causas. Asimismo, conoceremos las opciones de tratamiento que, aunque no la curen, proporcionarán un alivio de síntomas y ayudarán a retrasar su evolución.

¿Qué es la espondilitis anquilosante?

¿Qué se esconde tras estas 2 palabras complejas? Un tipo de artritis. Hablamos de una patología en la que están inflamadas de manera crónica las últimas vertebras lumbares, es decir, las que unen la columna con la pelvis.

Al estar permanentemente hinchadas, las vértebras afectadas pueden terminar uniéndose entre sí. Esto resta movilidad al individuo, que se puede ver obligado a adoptar una postura encorvada hacia adelante. Mientras que la patología como tal acaba aquí, el hecho de mantener esta postura incorrecta a largo plazo puede generar otros problemas.

Causas de esta artritis

El desencadenante principal de esta patología se desconoce. En principio, se la vincula con un gen llamado HLA-B27, cuya presencia se asocia con una mayor predisposición a sufrirla. Sin embargo, esto no quiere decir que toda persona que tenga dicho gen desarrolle la enfermedad, por lo que si bien tiene un factor genético, este no es decisivo.

Más allá de este componente hereditario, la enfermedad es más común en hombres que en mujeres, y suele aparecer al final de la adolescencia o durante la adultez temprana.

Síntomas de la espondilitis anquilosante

Debido a la inflamación, la espondilitis anquilosante cursa con dolor en la zona de las vértebras afectadas. Es un dolor que puede llegar a despertar al individuo durante la noche, pero que mejora a lo largo del día y con el ejercicio.

La espondilitis anquilosante produce dolor en la zona de la espalda baja.

Asimismo, habrá dolor y rigidez en la zona de las nalgas y de la cadera. Como las vértebras inflamadas están en contacto con la pelvis, se verá afectada toda la zona en general. Además, debido a la rigidez, el dolor y la falta de movilidad se pueden extender con el tiempo a la zona dorsal o incluso al cuello.

Varios de estos síntomas son compatibles con otras patologías, con la simple falta de ejercicio físico o por mantener posturas incorrectas en el día a día. Por ello es importante realizar un diagnóstico médico si los síntomas aparecen y se mantienen en el tiempo.

Cómo se trata la espondilitis anquilosante

Como hemos dicho al principio, la mala noticia es que no hay tratamiento que directamente cure la enfermedad. Las vértebras tenderán a estar inflamadas y a fusionarse, y lo único que podemos hacer es retrasar la evolución y paliar los síntomas.

Por una parte están los medicamentos: las sustancias antiinflamatorias, los inhibidores del factor de necrosis tumoral y los antirreumáticos. Es probable que el médico recete alguna combinación de estos 3 tipos de medicación.

Los medicamentos exactos variarán en función de las características del individuo y de los riesgos de cada uno. Al fin y al cabo, hablamos de una medicación que habrá que tomar de manera crónica, a largo plazo.

En segundo lugar, es de gran importancia mantener buenas posturas en el día a día y realizar ejercicio. Tenemos que ayudar al cuerpo a mantenerse sano. Así, deberemos sentarnos y dormir adecuadamente, caminar erguidos y con los hombros hacia detrás, entre otras buenas prácticas.

Y por supuesto, es clave mantenernos activos físicamente. Hablamos de una enfermedad que resta movilidad; si además llevamos una vida sedentaria, le estaremos facilitando el trabajo, tal y como afirma un estudio publicado por la revista Rehabilitación.

Rehabilitación y cirugía

Los ejercicios de Codman se usan en la primera etapa de la rehabilitación del hombro.

Otra alternativa es el tratamiento fisioterapéutico. Este consistirá también en utilizar ejercicios específicos, así como acciones para mejorar la movilidad y flexibilidad de la columna. Una investigación publicada en la Revista Española de Reumatología sugiere que estos programas específicos son muy útiles, pero se siguen estudiando para dar con el grupo de ejercicios idóneo.

También hay ciertas ayudas físicas que podemos utilizar para facilitarnos las tareas diarias. Objetos como calzadores pueden ayudarnos si tenemos grandes problemas para flexionar la cadera o la espalda. Y por último, también está la opción quirúrgica. Sin embargo, esto se reserva para los casos más graves, ya que es una intervención compleja.

Los temidos problemas posturales…

Como hemos visto, la espondilitis anquilosante no es más que otra patología relacionada con la mala postura. Por eso es que a menudo se hace tanto hincapié en la importancia de las buenas posturas en el día a día.

En este caso, la patología no se puede evitar manteniendo estas posturas correctas, pero sí que resulta esencial para evitar un empeoramiento rápido. Si nos cuidamos adecuadamente, podemos llevar una vida con molestias mínimas. De lo contrario, llegarán problemas más severos más adelante.

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  • A. Bigorda, M. Castellano, L. Mambrona et al. Evidencia científica de la rehabilitación en la espondilitis anquilosante. Rehabilitación. Vol. 48, Nº. 4, 2014, págs 241-249
  • M. Fernández, C. Fernández y J. Miangolarra. Tratamiento fisioterapéutico en la espondilitis anquilosante mediante el trabajo de cadenas musculares. Revista española de reumatología: Órgano Oficial de la Sociedad Española de Reumatología, Vol. 30, Nº. 8, 2003, págs. 442-447