3 razones para no estirar antes de hacer deporte

¿Estirar es bueno o malo? En ciertas circunstancias, esta es una práctica más que recomendable. Sin embargo, no siempre es bueno hacerlo antes de realizar una actividad deportiva.
3 razones para no estirar antes de hacer deporte
Joseph Wickman

Escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman.

Última actualización: 12 noviembre, 2021

Estirar antes de hacer deporte es un tema controvertido. Desde pequeños nos dicen que tenemos que estirar siempre y nos enseñan unos pocos estiramientos que hacemos con desgana, esperando a empezar a correr. Sin embargo, esto podría no ser conveniente, según la disciplina que se practique.

A continuación, vamos a ver por qué no deberíamos estirar siempre. Hay casos en los que será positivo, pero también debemos saber discernir cuándo no deberíamos hacerlo.

Estirar antes de hacer deporte: por qué no hacerlo

Entonces, ¿no hay que estirar siempre? Desde hace unos años se sabe que no, que estirar puede ser incluso contraproducente.

Hay que dejar claro que estirar y calentar son 2 cosas diferentes. Calentar sí es algo que debemos hacer siempre antes de la práctica deportiva.

No obstante, que el calentamiento incluya ejercicios de estiramiento ya es otro cantar, y va a depender de varios factores. Estas son las razones para no estirar antes de hacer deporte.

Riesgo de lesión

Para entender esta razón y algunas de las otras que describiremos más adelante, debemos entender para qué calentamos. Si el deporte que vamos a realizar se basa más en la fuerza, en que los músculos se contraigan, estirarlos es hacer justo lo contrario. De hecho, antes se pensaba que estirar reducía el riesgo de lesión, pero ya en 1999 se vio que esto no era así, como detalla un estudio que publicó Clinical Journal of Sports Medicine.

Si vamos a hacer una sesión de pesas en el gimnasio, por ejemplo, necesitamos que en el calentamiento los músculos se preparen para ejercer fuerza. Si los estiramos, los estamos relajando y destensando.

Esto hace que aumente el riesgo de lesión, pues si a un músculo relajado de repente le pedimos que haga su fuerza máxima, puede sufrir. Incluso en casos menos evidentes como jugar al fútbol, será preferible calentar los músculos antes que estirarlos.

Runner que acaba de sufrir una lesión en el tendón de Aquiles.

Lo que sí puede incluir la rutina de calentamiento son los estiramientos activos o dinámicos, en los que el atleta hace fuerza con unos músculos para estirar otros. Pero esto es muy diferente a cogernos el pie y apretarlo contra el glúteo para estirar el cuádriceps de manera pasiva.

Lo anterior no quiere decir que no debamos estirar los músculos nunca. Después de practicar deporte, sea cual sea, sí que está indicado estirar porque ahí buscamos que el músculo se relaje y recupere su elasticidad original, en vez de quedarse acortado. Estirar en cualquier otro momento del día también es bueno, para mantener la flexibilidad y evitar otro tipo de problemas.

En resumidas cuentas, estirar es positivo en cualquier momento, menos cuando estamos preparando al cuerpo para hacer deporte.

Peor rendimiento

Aplicado con los mismos condicionantes que acabamos de explicar, estirar antes de hacer deporte es malo porque bajará el rendimiento. Si hacemos un calentamiento basado en el gesto deportivo que vamos a realizar y en tener los músculos en tensión y con un aumento del flujo sanguíneo, será capaz de dar todo de sí.

Sin embargo, si estiramos, vamos a empezar con el cuerpo en una situación menor que lo ideal. Así, hasta que se caliente, perderemos varios minutos en los que parecerá que hemos perdido aptitudes. Un estudio publicado por Sports Medicine confirma que al estirar antes del deporte se pierde fuerza.

No preparamos al cuerpo

El objetivo de todo calentamiento es preparar al cuerpo para el esfuerzo posterior que se le va a exigir. Si estiramos innecesariamente, le estamos restando tensión a los músculos y no estamos bombeando más sangre.

Si desde esta situación de repente empezamos a esprintar, chutar, saltar o levantar peso, le estamos dando un shock al cuerpo frente al cual no sabemos cómo va a reaccionar. Además del riesgo de lesión que esto representa, tampoco es bueno a nivel circulatorio: nos cansaremos mucho antes, nos faltará el aire y las agujetas después de reposar pueden ser notables.

Equipo de fútbol femenino realizando un calentamiento.

No hay que estirar siempre antes de hacer deporte

Para aumentar la resistencia frente a las temidas lesiones y poder dar siempre el máximo en el deporte, debemos quedarnos con lo siguiente: realiza sesiones de estiramiento 2 o 3 veces por semana además de practicar el deporte favorito.

Cuando vayamos a practicarlo, hemos de calentar a conciencia. Esto implica correr, saltar, chutar o lo que debamos hacer, pero a una intensidad creciente, empezando suave y aumentando poco a poco. Al acabar la sesión, deberemos estirar.

Con esta simple receta, nos aseguramos de que los músculos se mantienen flexibles mientras aumentamos la capacidad deportiva. Así, evitaremos contracturas y pérdida de rendimiento por acortamiento así como otras patologías estructurales. Por otra parte, con el calentamiento, el cuerpo estará listo para entrar en acción enseguida y podremos dar el máximo rendimiento.

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  • E. Rubini, A. Costa y P. Gomes. The Effects of Stretching on Strength Performance. Sports Medicine. Volume 37, pages 213–224 (2007)
  • I. Shrier. Stretching before exercise does not reduce the risk of local muscle injury: a critical review of the clinical and basic science literature. Clinical Journal of Sport Medicine : Official Journal of the Canadian Academy of Sport Medicine, volume 9, issue 4, pages 221-227 (1999)