¿Qué factores pueden afectar la flexibilidad?

La flexibilidad es una capacidad muy importante para el organismo. ¿Quieres saber qué factores pueden disminuirla?
¿Qué factores pueden afectar la flexibilidad?
Joseph Wickman

Escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman el 18 julio, 2021.

Última actualización: 18 julio, 2021

De los múltiples factores que pueden afectar la flexibilidad, hay algunos que podemos prevenir y otros que no. Conocerlos nos ayudará a mantener un buen grado de flexibilidad y a prevenir, o al menos frenar, el empeoramiento gradual.

A continuación, vamos a ver ejemplos de ambas categorías de circunstancias que pueden afectar la flexibilidad del cuerpo. Veremos tanto aquellas que podemos alterar como otras que simplemente tenemos que aceptar. Como veremos, cambiar unas puede ayudarnos a mitigar las otras.

¿Para qué sirve mantener la flexibilidad?

Es importante centrarnos en los factores que podemos controlar desde jóvenes. Mantener un buen grado de flexibilidad durante toda la vida ayuda a prevenir muchas patologías. A medida que nos vamos haciendo mayores, este va a ser uno de los grandes factores a la hora de mejorar la calidad de vida.

Por lo tanto, se trata de un aspecto físico que no podemos dejar de lado y que conviene trabajar durante toda la vida. De hecho, hay estudios que analizan cuáles son los mejores estiramientos y por qué, como uno publicado por la Revista Andaluza de Medicina del Deporte. Veamos cuáles son los factores que más influyen en este aspecto.

Sedentarismo

El primer gran causante que puede afectar la flexibilidad es la falta de ejercicio físico. El cuerpo se adapta a la vida que llevamos; si hacemos deporte, los músculos se fortalecen, el hueso se regenera, mejoran la circulación y la conducción nerviosa, entre otras modificaciones positivas.

No obstante, para algunas personas la vida consiste en dormir, estar sentados viendo la tele o trabajando, viajar en coche, cenar, ver más tele y después seguir durmiendo. En este caso, el cuerpo también se adapta. Como no necesita utilizar los músculos, estos se atrofian, se acortan y pierden elasticidad.

El sedentarismo atenta en gran medida contra la pérdida de peso.

Cuando esto ocurre, no solo estamos perdiendo fuerza, sino que tampoco van a querer ser estirados luego. Así, a poco que les exijamos un esfuerzo, la posibilidad de lesionarnos es alta.

Edad

El segundo factor es uno contra el que no podemos combatir. Simplemente, a medida que vamos cumpliendo años, perdemos flexibilidad. Los músculos pierden fuerza y aparecen dolencias que nos restan energía y motivación. De hecho, un estudio que dio a conocer el European Journal of Human
Movement indica que es una de las calidades que más rápido involucionan.

Pese a no poder frenar el paso de los años, nuestro día a día hará que estos años se noten más o menos. Si trabajamos el resto de los factores que pueden hacernos menos flexibles, la edad no evitará que tengamos una calidad de vida alta.

Está claro que pueden aparecer otros factores —como enfermedades— que pueden afectarnos junto con la edad. No obstante, en lo que tiene que ver con la flexibilidad, esta va a ir empeorando sí o sí.

Falta de trabajo específico

La flexibilidad hay que trabajarla. Aunque no tengamos una vida sedentaria, si el único ejercicio que hacemos es caminar, gradualmente perderemos flexibilidad. Es importante hacer ejercicio que tenga un componente de estiramiento. Desde taichí hasta pilates o yoga, pasando por estiramientos simples o incluso estirar después de caminar. Cualquier opción es buena para mantener una buena elasticidad muscular.

Esta categoría también es aplicable a las personas que trabajan mucho la fuerza pero se olvidan de las otras capacidades. Si hacemos siempre pesas, los músculos se acortan y nunca trabajan la faceta de la flexibilidad.

Malas posturas

Las malas posturas son uno de los factores que afectan la flexibilidad.

La higiene postural también puede afectar la flexibilidad. Si en la vida cotidiana mantenemos posturas incorrectas, los músculos se pueden ver forzados a trabajar de manera antinatural. Los que estén contraídos serán más difíciles de estirar, y los que estén siempre estirados verán alterado su ciclo de contracción-relajación.

Además, la mala higiene postural también puede causar una serie de patologías estructurales. Si estas aparecen, podemos perder movilidad no solo por falta de flexibilidad muscular, sino también por un tema óseo.

La flexibilidad es un aspecto fundamental

Estos cuatro factores son los que más pueden afectar la flexibilidad. Hay otros, como la alimentación o factores genéticos, que también pueden tener cierto impacto, pero no son tan determinantes.

Lo que está claro es el impacto que tiene la flexibilidad en la calidad de vida. Perder esta capacidad es tener menos movilidad. Y si disminuye el rango de movimiento, cualquier tarea del día a día se complica.

Por lo tanto, lo más importante es mantenerse físicamente activo, y si puede ser con un deporte que trabaje específicamente la flexibilidad, mejor. Por otra parte, trata de sentarte bien y mantener una buena postura al conducir, agacharte, trabajar y cualquier otra actividad que realices.



  • Ayala, P. Sainz y A. Cejudo. El entrenamiento de la flexibilidad: técnicas de estiramiento. Revista Andaluza de Medicina del Deporte. Volume 5, Issue 3, September 2012, Pages 105-112
  • Vaquero, I. González, E. Ros et al. Evolución de la fuerza, flexibilidad, equilibrio, resistencia y agilidad de mujeres mayores activas en relación con la edad. European Journal of Human Movement, vol. 29, 2012, pp. 29-47