Latigazo cervical: causas, tratamiento y prevención

El latigazo cervical produce dolor y una gran limitación de la movilidad, pero no debemos cogerle miedo al movimiento.
Latigazo cervical: causas, tratamiento y prevención
Joseph Wickman

Escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman el 13 enero, 2020.

Última actualización: 13 enero, 2020

En este artículo vamos a hablar sobre otra patología frecuente, que seguramente hayamos padecido o conoceremos a mucha gente que la haya sufrido. Hablamos del latigazo cervical, una afección muy molesta que puede resultar incapacitante, debido a la naturaleza de la lesión. Estas son sus causas, el tratamiento que podemos aplicar y algunos consejos para su prevención.

Causas del latigazo cervical

El latigazo cervical es como comúnmente llamamos a un esguince cervical. Por lo tanto, al ser un esguince, la definición literal nos indica que es una patología que afecta a los ligamentos, en este caso, que unen las vértebras cervicales.

Sin embargo, el concepto del latigazo cervical se ha ido ampliando, y ahora se refiere más al mecanismo patológico que a la estructura dañada.

Así, entendemos por latigazo cervical una lesión en la zona del cuello que es producida por una extensión seguida de una flexión brusca. Esta causalidad se da comúnmente en los accidentes de tráfico en los que otro coche impacta al nuestro por detrás.

Al ser inesperado, los músculos, ligamentos y demás tejidos no están preparados. El tronco es propulsado hacia delante con una correspondiente hiperextensión de cuello. A continuación, hay una flexión refleja para tratar de prevenir daños mayores. Esta combinación repentina de extensión y flexión es la que produce la patología.

Tratamiento

El tratamiento del latigazo cervical dependerá de la sintomatología del paciente, ya que puede tener mayor o menor gravedad, involucrar a más o menos estructuras y pueden darse problemas psicológicos de evitación del dolor. Sin embargo, también hay opciones terapéuticas comunes:

Reposo

Al verse dañados tejidos blandos, el reposo será clave. No obstante, hay que tener cuidado con usar el famoso collarín, ya que nos hará perder tono muscular y puede darnos miedo a mover el cuello. Así, lo mejor será un reposo relativo.

Chica haciendo ejercicios para fortalecer el cuello.

Tendremos la movilidad limitada y notaremos dolor por la inflamación de los tejidos, pero es importante ir movilizando el cuello a medida que se curen estas estructuras. También hay pacientes que sufren de mareos o náuseas; esto también mejorará con reposo.

Tratar las contracturas musculares

Cuando sufrimos un latigazo, es probable que nos aparezcan contracturas en la musculatura alta de la espalda y del cuello. Tras esperar dos días, podremos empezar a aplicar calor o acudir a un fisioterapeuta para que nos las trate con terapias manuales o punción seca.

Si el dolor viene causado por las carillas articulares de las vértebras, puede que el fisioterapeuta realice tracción cervical para aliviar la presión existente.

Trabajo de rehabilitación

Es conveniente intentar volver a una vida normal lo antes posible para prevenir la cronicidad y la aparición de complicaciones psicológicas. Para conseguirlo, tendremos que realizar una rehabilitación muscular.

Esto nos ayudará a que los músculos le quiten tensión a las demás estructuras y a volver a conseguir un rango de movimiento normal. También será importante el trabajo propioceptivo para ganar estabilidad y tener confianza en poder realizar movimientos sin dolor.

Prevención del latigazo cervical

En la gran mayoría de casos, un paciente que ha sufrido un latigazo cervical podrá volver a la normalidad. Solo en los casos más graves requerirá un tratamiento prolongado o tendrá secuelas a largo plazo.

Así, para los casos en los que una persona no tiene ninguna patología relacionada previa, la prevención va a consistir en el fortalecimiento muscular. Al ser el mecanismo patológico inesperado, es muy difícil prevenir un latigazo cervical.

Hombre haciendo ejercicios para fortalecer el cuello.

Sin embargo, tener la musculatura cervical debidamente entrenada puede ser de gran ayuda, tanto para prevenir la lesión en sí como para limitar sus efectos.

Por lo tanto, debemos trabajar la musculatura cervical y, de nuevo, la propiocepción, para que los tejidos blandos estén más reactivos ante agresiones abruptas. Esta será la gran forma de prevenir un latigazo cervical si practicamos deportes de contacto, el otro gran mecanismo patológico.

Finalmente, otro punto que se ha de tener en cuenta es la postura al conducir. Es aconsejable tener la cabeza a no más de cinco centímetros del reposacabezas, tener la espalda debidamente apoyada y utilizar siempre el cinturón de seguridad. Estos tres consejos posturales harán que el cuerpo no se desplace tanto ante un choque, lo cual limitará la flexo-extensión y, por lo tanto, el daño sufrido.

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