¿Qué lesiones podrían impedirte correr?

Sigue leyendo para entender cuáles son las lesiones frecuentes que pueden dificultar tu capacidad de correr y alejarte de tu rutina deportiva.
¿Qué lesiones podrían impedirte correr?
Joseph Wickman

Revisado y aprobado por el fisioterapeuta Joseph Wickman.

Escrito por Support MContigo

Última actualización: 23 diciembre, 2021

Para entender qué lesiones podrían impedirte correr, primero debes comprender que al correr utilizamos muchas estructuras del cuerpo. No corremos solo con las piernas, sino que todo el cuerpo se mueve de manera homogénea oficiando como una gran unidad. Es un movimiento que perfeccionamos desde que empezamos a andar. Por ello, se puede ver alterado por lesiones en varias partes del cuerpo que tarde o temprano repercutirán sobre dicha actividad física.

A continuación, vamos a ver cuáles son las principales lesiones que pueden afectar tu rendimiento e incluso interrumpir tus rutinas de running.

Las lesiones que podrían impedirte correr

Como hemos dicho, el cuerpo aprende a correr desde que empieza a andar. Poco a poco va adaptándose para correr de la manera más biomecánicamente y natural posible. Para ello, no se vale solo de las piernas.

Usamos gran parte del cuerpo, y por esa razón es necesario diferenciar entre las lesiones que afectan a las distintas regiones corporales. Así, sabrás qué partes del cuerpo debes cuidar en mayor medida si deseas seguir corriendo.

Lesiones de miembro inferior

Obviamente, la primera categoría deben ser las lesiones que afectan al miembro inferior. Es decir, a las piernas.

Estas lesiones incluyen a todas aquellas que afectan a las estructuras por debajo del tronco.

  • Lesiones de las articulaciones del pie, tobillo, rodilla y cadera. Hablamos de artritis, artrosis, patologías meniscales o problemas con los ligamentos cruzados de la rodilla.
  • Lesiones musculares. Generadas en aquellas estructuras que unen todos los huesos y que al contraerse permiten el movimiento. A mayor gravedad de este grupo, mayor será el nivel de impedimento y el tiempo que permanecerás fuera del campo de entrenamiento.
  • Patología tendinosa. A lo largo del miembro inferior tenemos un gran número de tendones que unen los músculos a los huesos. Cualquiera puede verse afectado e impedirte correr por el dolor al contraer los músculos.
  • Ligamentos. Además de los ligamentos cruzados de la rodilla, tenemos muchos otros que estabilizan los diferentes movimientos que realizamos. Si te lesionas un ligamento, no podrás correr hasta que se recupere.
  • Huesos. Obviamente, si has sufrido una fractura en un hueso de la pierna no podrás correr. Pero los huesos también pueden sufrir edemas óseos que también te impedirán correr durante un tiempo prolongado. Y también puedes tener osteoporosis. Aunque técnicamente no sea una lesión como tal, es una patología que debes tratar para correr con seguridad. De lo contrario, podremos sufrir fracturas con mayor facilidad.

Lesiones de espalda

Pese que al correr utilizamos mayormente las piernas, los problemas de espalda también te pueden impedir correr.

Por una parte, si es un problema con la columna, te será difícil correr. Las patologías de disco vertebral o de protusión harán que sientas dolor al estar constantemente soportando choques y vibraciones.

Por otra parte, en la espalda también tenemos todos los elementos que hemos mencionado para los miembros inferiores como músculos, tendones, ligamentos, entre otros. Y si tienes una lesión en cualquiera de ellas, pueden impedirte correr.

De hecho, aunque por el dolor puedas correr, es posible que acabes modificando tu patrón habitual de marcha. Y esto puede acarrearte otra serie de problemas debido a las compensaciones que generan sobrecargas en otras regiones.

Dicho esto, correr y moverse puede ser bueno para algunas patologías de espalda. Puedes ayudar a corregir desviaciones como hipercifosis o escoliosis, siempre que el gesto sea el correcto y acompañes con otras técnicas de rehabilitación. Y para el dolor inespecífico de espalda, siempre será más aconsejable moverse que dejar de hacerlo.

Cuello

Hombre haciendo ejercicios para fortalecer el cuello.

Finalmente, haremos un breve apunte sobre los problemas de cuello. Primero, vale destacar que los estudios apuntan a que las posturas mantenidas son las responsables de las mismas.

En muchas ocasiones, deberás movilizar la zona de manera controlada para tratar patologías poco severas de cuello. Hablamos de músculos engarrotados, acortados o débiles. En todos estos casos, será recomendable que los movilices.

Sin embargo, correr no es la mejor opción, ya que mientras corres puedes mirar hacia un lado u otro de manera súbita y empeorar los síntomas

En este caso, será preferible caminar y realizar ejercicios específicos de cuello hasta que los síntomas desaparezcan.

Analiza tus dolores y el gesto técnico

Como vemos, las patologías de miembro inferior y espalda son las lesiones que podrían impedirte correr.

Por lo tanto, conviene que te asegures de estar realizando un gesto biomecánicamente correcto al correr. También será positivo que analices tu pisada. Esto puede ahorrarte gran parte de lesiones en las estructuras mencionadas anteriormente.

Por otra parte, también debes correr con cabeza, progresando gradualmente y moldeando la intensidad a tu nivel en cada momento. De lo contrario, también estarás haciéndote más propenso a sufrir estas patologías que podrían impedirte correr.

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