Todo lo que debes saber sobre las lesiones de rodilla en mujeres

Aunque pueda parecer que no exista relación entre un factor y otro, las mujeres sufren más lesiones de rodilla. ¿A qué puede deberse esta prevalencia en el género femenino?
Todo lo que debes saber sobre las lesiones de rodilla en mujeres
Joseph Wickman

Escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman el 11 junio, 2021.

Última actualización: 11 junio, 2021

Aunque pueda parecer extraño, las lesiones de rodilla en mujeres son más frecuentes que las mismas lesiones en hombres. Hay ciertos factores que hacen que el cuerpo de la mujer sea más proclive a estos padecimientos.

A continuación, vamos a analizar estas circunstancias para entender por qué las mujeres sufren hasta 4 veces más lesiones de rodilla que los hombres.

Lesiones de rodilla en mujeres

Hasta hace unas pocas décadas, la participación de mujeres en deportes que frecuentemente dan lugar a lesiones de rodilla era mínima. Afortunadamente, esto ha cambiado y ahora hay más información disponible sobre las lesiones que sufren.

Así, el hecho de que las mujeres se lesionen más a menudo no tiene que ver con un número reducido de atletas. En cambio, está vinculado directamente con los siguientes aspectos.

Anatomía

Hay un factor anatómico muy evidente que pone a las mujeres en desventaja: el ángulo de la cadera. El cuerpo de la mujer está preparado para afrontar un embarazo. Para ello, tiene la pelvis más ancha.

Desafortunadamente, esto causa un desalineamiento de los miembros inferiores, específicamente del fémur respecto a la tibia y el peroné. Este aumento del ángulo trastoca la distribución de las fuerzas y predispone a las mujeres a sufrir lesiones por ello.

Los estudios muestran que, incluso entre mujeres, aquellas que tienen mayor ángulo son más propensas a sufrir ciertas lesiones de rodilla. Esto es confirmado, por ejemplo, por una tesis publicada por la Universidad de Valladolid.

Las lesiones de rodilla en mujeres son más frecuentes que en hombres.

Músculos

Las articulaciones se mantienen sanas a través de varios factores. Además de los ligamentos o las cápsulas articulares, los músculos tienen la función secundaria de ayudar a mantener la estabilidad articular.

Estos no solo se contraen para permitir que nos movamos. Al hacerlo todos en consonancia, también evitan que las articulaciones realicen movimientos exagerados o anormales.

Sin embargo, para hacerlo tienen que estar fuertes. Fisiológicamente, la musculatura de la mujer es generalmente menos fuerte que la del hombre. Por lo tanto, ante un gesto repentino o si los músculos tienen que hacer una gran fuerza para mantener la rodilla estable, pueden fallar.

Hormonas

La tercera razón por la que las mujeres son más susceptibles a este tipo de lesiones son las hormonas. Los estrógenos que producen las mujeres hacen que las estructuras tiendan a ser más laxas, es decir, a ser menos rígidas y a estirarse más. Los estudios corroboran que esto se traduce en mayor laxitud articular, como explica uno publicado por la Revista Española de Reumatología.

Para algunos casos como la gestación, esto es positivo. Se trata de una cualidad que permite al cuerpo adaptarse mejor al crecimiento del feto. Sin embargo, a la hora de proporcionar estabilidad, tener ligamentos más laxos es una desventaja.

Por este motivo, si se cae en una mala postura o se realiza un gesto que compromete a la articulación, el sistema estabilizador es menos efectivo en mujeres que en hombres.

¿Y qué se puede hacer?

La primera y última razón expuesta no se pueden alterar demasiado sin causar otro tipo de problemas. Por lo tanto, lo primero y más evidente que pueden hacer las mujeres para evitar les lesiones de rodilla es fortificar la musculatura.

Esta es una barrera fisiológica que se puede superar con esfuerzo. La musculatura de una mujer que hace deporte será más fuerte que la de un hombre sedentario, pese a la desventaja inicial. Así, será de vital importancia trabajar sobre todo la musculatura isquiotibial, el cuádriceps y el glúteo medio. Este último es importante porque tiene un papel fundamental en mantener la rodilla alineada y no dejar caer al cuerpo cuando está de pie.

El peso muerto es un ejercicio ideal para fortalecer los isquiotibiales.

En segundo lugar, también se puede trabajar la propiocepción —o equilibrio— y realizar un análisis biomecánico. Al trabajar el equilibrio, se dota al cuerpo de mayores capacidades para reaccionar con seguridad si ocurre un movimiento perjudicial. Por su parte, el análisis biomecánico incluirá analizar la pisada, lo que proporcionará mayor información sobre el movimiento natural de la persona.

Luchar contra la fisiología

El hecho de que el cuerpo de la mujer deba estar capacitado para gestar y dar a luz la lleva a tener estas desventajas a nivel fisiológico. Sin embargo, también hemos visto que esa desventaja inicial se puede compensar entrenando ciertos aspectos.

Si eres mujer y quieres practicar un deporte que con frecuencia cause lesiones de rodilla, sería aconsejable reforzar estos aspectos antes de empezar. También debes trabajarlos paralelamente a la práctica deportiva. Puedes intercalar sesiones de otras disciplinas que trabajen el equilibrio y la fuerza o bien pedir al entrenador, preparador físico o fisioterapeuta ejercicios específicos.

Como hemos visto, las lesiones de rodilla en mujeres son 4 veces más frecuentes que en hombres. Por esa razón, vale la pena realizar un pequeño esfuerzo extra.

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  • A. Maldonado. Análisis comparativo del ángulo Q. Función muscular y equilibrio en el dolor anterior de la rodilla respecto a sujetos sanos en el deporte femenino. Trabajo Fin de Grado para la Universidad de Valladolid. 2019.
  • M. Gumá, S. Holgado y A. Olivé. Una estimación de la laxitud articular en la consulta externa. Revista Española de Reumatología;28(7): 298-300. 2001