Periostitis tibial: síntomas y causas

La periostitis tibial suelen sufrirla personas a las que les gusta correr frecuentemente como pasatiempo o actividad deportiva. ¿Qué la provoca y cómo identificarla?
Periostitis tibial: síntomas y causas
Joseph Wickman

Escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman el 27 Abril, 2021.

Última actualización: 27 Abril, 2021

La periostitis tibial es una patología que limita en gran medida el deporte que puede realizar la persona que la padece. Por ello, es importante saber qué la causa y cómo saber si es lo que tenemos.

A continuación, vamos a ver exactamente de qué trata, examinaremos las principales causas de la patología y detallaremos sus síntomas. Así, tendrás una visión global completa de lo que significa sufrir la patología.

¿Qué es la periostitis tibial?

Para entender qué es la periostitis tibial, tenemos que saber el significado de estas 2 palabras. El periostio es una capa de tejido conjuntivo que recubre el hueso y ayuda a nutrirlo y regenerarlo. En tanto, cualquier patología acabada en -itis significa que existe inflamación.

Por otro lado, y de una manera más sencilla de entender, «tibial» hace referencia a la tibia, el hueso que tenemos en la parte interna de la pierna —entendiendo pierna como la parte del miembro inferior entre el muslo y el pie—. Así, podemos concluir que la periostitis tibial es una patología en la que se inflama el tejido que recubre la tibia.

Síntomas de este problema

El síntoma principal de esta patología es el dolor. Estamos hablando de una molestia que aparece al realizar ejercicio o justo después, y que sentiremos a lo largo del borde interior de la pierna.

Asimismo, se puede notar como una quemazón en la zona y habrá puntos específicos de gran dolor en la región. Es decir, aparte de notar la molestia general, habrá zonas concretas que producirán un dolor mayor a la palpación.

Al haber inflamación, también podremos notar un cierto aumento de la temperatura local. Estos 3 síntomas se debilitarán cuando hayamos podido reposar tras el esfuerzo.

El running es un deporte en el que se suele dar la periostitis tibial.

Finalmente, también seremos más propensos a sufrir calambres y otras patologías musculares similares. Esto se debe a que, al notar dolor, alteraremos la manera de correr o caminar. A su vez, esto pondrá mayor tensión sobre estructuras que no están acostumbradas a soportarlo o hará que ciertos músculos trabajen de manera distinta.

Causas de la periostitis tibial

La periostitis tibial es una lesión por sobreuso que aparece en personas que practican deporte de alto impacto. Lo más frecuente es que la sufran aquellas personas cuyo pasatiempo es correr.

Así, el movimiento repetido miles de veces de impactar contra el suelo puede acabar provocando esta patología. Es más probable que aparezca si entrenamos siempre sobre suelo duro o si tenemos sobrepeso. En ambos casos, estaremos aumentando la tensión a la que se verán sometidos los miembros inferiores.

En segundo lugar, también la puede causar un cambio brusco en la rutina de entrenamiento. Es decir, si pasamos en poco tiempo de hacer sesiones cortas a intentar prepararnos para una maratón. Como con muchas otras patologías, hay que recordar que el cuerpo se adapta, pero necesita tiempo. Tenemos que aumentar la intensidad y duración de los entrenamientos de manera gradual.

Otra causa es la falta de reposo. Debemos dejar un tiempo prudencial entre sesiones de entrenamiento, o por lo menos entrenar otras partes del cuerpo. Si machacamos constantemente las mismas regiones y encima no le damos tiempo a recuperarse, estaremos aumentando significativamente el riesgo de lesión.

La cuarta causa es de origen biomecánico. Antes de empezar a correr o practicar otro deporte de alto impacto para los miembros inferiores de manera frecuente, es conveniente realizar un análisis biomecánico. De lo contrario, cualquier deficiencia biomecánica nos puede predisponer a lesionarnos.

Estas deficiencias incluyen una pisada incorrecta, tener una pierna más larga que la otra o no realizar correctamente cualquiera de los movimientos que hacemos al dar un paso. Por ejemplo, se ha estudiado que la pronación excesiva es una de las grandes causas, tal y como indica una investigación de 2003. También incluimos en este apartado utilizar un calzado adecuado.

Las férulas de espinilla son una lesión que afecta con frecuencia a los runners.

Por último, están las 2 causas mencionadas anteriormente: el sobrepeso y el tipo de terreno sobre el que corremos. Ambos son factores de riesgo que una persona puede disminuir en gran medida, por lo que se recomienda asesorarse con profesionales para minimizar los riesgos.

Una lesión molesta

Lo peor de esta lesión es que nos hará imposible continuar realizando ejercicio. Deberemos curarnos completamente antes de continuar corriendo. De lo contrario, lo único que conseguiremos es que nos vuelva a aparecer el dolor y que tengamos que parar.

Por este motivo, corre con cuidado y asegúrate de realizar movimientos correctos al hacerlo, porque los estudios indican que el tratamiento también es complejo, como lo afirma uno publicado por la Revista Española de Podología. Cuando se trata de este tipo de patologías, lo más recomendable es prevenir y realizar deporte con criterio y cabeza.

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  • N. Padrós, C. Vicente, R. Ainad et al. Revista Española de Podología, Vol. 23, Nº. 2, 2012, págs. 62-66
  • P. Fournier. Tibial periostitis ("medial tibial stress syndrome"). Revue Medicale de la Suisse Romande. Vol. 123, Nº. 6, 2003, págs. 369-370
  • J. Martire. Differentiating Stress Fracture From Periostitis. The Physician and Sportsmedicine. Vol. 22, Nº. 10, 1994, págs. 71-81