¿Es mejor la recuperación activa o el reposo absoluto?

Continúa leyendo para descubrir cuál es la manera más adecuada de recuperarte si acabas de sufrir una lesión.
¿Es mejor la recuperación activa o el reposo absoluto?
Joseph Wickman

Escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman.

Última actualización: 22 diciembre, 2021

Al sufrir una lesión, es normal que dudemos sobre si es preferible la recuperación activa o el reposo absoluto. Una estructura corporal nos causa dolor y tenemos miedo de agravar la dolencia. Como veremos, la realidad es que no se trata de blanco o negro y existen matices al respecto.

A continuación, vamos a ver por qué puede ser preferible una opción por sobre la otra a la hora de recuperarse. También veremos cuándo hacen falta las dos estrategias. Por último, profundizaremos acerca de algunas lesiones específicas a tener en cuenta.

¿La recuperación activa o el reposo absoluto?

Durante muchos años las lesiones causaban que el médico o fisioterapeuta recomendara reposo mientras se curaban. La lógica era que había que darle tiempo a la estructura para que sanara antes de empezar a trabajarla. Mientras eso sucedía, se podía tomar medicación antiálgica o antiinflamatoria, se podía recibir otras terapias pasivas y demás estrategias no activas. Sin embargo, bajo ningún punto de vista uno mismo podía realizar la actividad.

No obstante, a medida que fueron pasando los años las investigaciones científicas mostraban que no estaba tan claro. El paciente se recuperaba de la lesión, pero las rehabilitaciones eran largas y podían quedar secuelas o verse afectadas otras estructuras. Así, los científicos empezaron a ver por qué sucedía esto y cómo evitarlo.

¿Qué vio la ciencia?

Los científicos vieron que un reposo absoluto prolongado desacostumbra a todo el cuerpo a realizar ejercicio. Por lo tanto, tras el reposo se volvía a la actividad normal con varias estructuras debilitadas e incapaces de trabajar correctamente.

Los músculos y tendones se destensan y los ligamentos pierden capacidad de reacción. El tiempo que tardan en llegar los impulsos cerebrales a los receptores se ralentiza. Y por supuesto, existe una gran pérdida de resistencia física. También descubrieron que ciertas lesiones se curaban de manera incorrecta. Es decir, había una lesión muscular y las nuevas fibras que surgían para reemplazar a las lesionadas crecían mal orientadas, complicando su función.

Por todo ello, se planteó el debate sobre la recuperación activa o el reposo absoluto. La recuperación activa demostró ayudar a que esas nuevas fibras crecieran bien orientadas, tras recibir los estímulos necesarios para ello. Al continuar trabajando, las estructuras no lesionadas no perdían tantas facultades. Y lo mismo pasaba con el fondo físico del paciente, que empeoraba, pero mantenía un nivel basal aceptable.

¿Siempre activos?

Por lo tanto, la respuesta general a la pregunta planteada en este artículo es la recuperación activa, pero con matices. La estructura lesionada debe participar, pero de manera muy controlada y con intensidad creciente a medida que nos recuperamos.

Por otra parte, buscaremos trabajar el cuerpo de manera global para evitar contracturas, rigideces y otros problemas asociados al reposo absoluto. Tampoco hay que ignorar los problemas circulatorios provocados por el reposo absoluto. Es por ello que incluso en casos de infartos, la recuperación activa mejora la calidad de vida significativamente.

Sin embargo, la realidad es que hay algunos casos en los que sí deberemos empezar la recuperación con un reposo absoluto. Hablamos de cirugías, fracturas o desgarros musculares. En estos casos más severos, existirán unos pocos días en que sí que deberemos reposar tras sufrir la lesión, debido al alcance de la misma. Pero incluso en estos casos, cada vez se tarda menos en empezar con la recuperación activa.

Un ejemplo claro de la rehabilitación activa se da cuando se coloca una prótesis de rodilla por la mañana. Esa misma tarde, el paciente empieza a trabajar la movilidad activa del segmento implicado sin complicaciones.

En casos menos graves como las agujetas, un esguince, dolor de espalda inespecífico, contracturas, rigidez de cuello… no hay duda de que debe escogerse la recuperación activa en la que reeducamos al cuerpo y mantenemos un nivel mínimo de trabajo. En el caso del dolor de espalda, los estudios son especialmente claros.

Los ejercicios con bandas elásticas permiten ejercitarnos incluso estando en casa.

Depende del caso

Por todo lo anterior, en el debate entre la recuperación activa o el reposo absoluto existen casos en los que ambas estrategias pueden complementarse. Aunque, en la mayoría de lesiones cotidianas sea preferible la recuperación activa, es posible que no nos quede otra opción y debamos empezar guardando reposo absoluto.

Pero no cabe duda que en las últimas décadas se ha reducido mucho el tiempo dedicado al reposo absoluto. Y como hemos visto, hay lesiones en los que el reposo absoluto está contraindicado.

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