Cómo superar las excusas al hacer ejercicio

Las excusas son uno de los obstáculos más temidos por los deportistas. Aprende a desterrarlas de tus rutinas deportivas.
Cómo superar las excusas al hacer ejercicio
Gloria Redondo Rincon

Escrito y verificado por la psicóloga deportiva Gloria Redondo Rincon.

Última actualización: 03 abril, 2022

Uno de los mayores retos a los que se enfrentan los deportistas es superar las excusas que les impiden hacer ejercicio. Y es que cuando uno no quiere entrenar, la mente se pone creativa para inventarse justificaciones que te alejarán del objetivo final privándote de todos los beneficios de la actividad física.

Las excusas son razones que el deportista se inventa con el fin de no hacer algo que en ese momento no le apetece. La finalidad es más que librarse de esa cosa, sino tratar de justificar su comportamiento y no sentirse mal por ello.

Es completamente razonable que la persona no siempre se encuentre con ganas de hacer ejercicio, pero inventarse excusas no es la solución. Es mejor asumir que no se tiene un buen día y planificar futuros entrenamientos para no perder el ritmo. Por ello y para superar ese primer paso, a continuación veremos cómo superar las excusas que impiden hacer ejercicio.

Establece puntos de no retorno

Mujer entrenando cómo respirar correctamente durante el ejercicio

Muchas veces el problema de la excusas no es que sea una idea planificada con mucha antelación, sino que de repente asaltan la cabeza del deportista. El hecho de que sean inesperadas plantea unas dificultades añadidas ya que habrá que abordarlas en el momento que aparezcan, sin poder anticiparse.

Una forma de superar las excusas en el momento que empiezan a aparecer es establecer puntos de no retorno. Estos consisten en fijar límites en las rutinas diarias, de manera que en el momento que se realizan hay que seguir hacia delante, y no se puede volver atrás.

Por ejemplo, a la hora de prepararse para ir al gimnasio o salir a correr un buen punto de no retorno es establecer que una vez que la persona se pone las zapatillas no se puede dudar y quedar en casa. Como se ve, estos límites es una forma de reforzar la autodisciplina.

Controla las interferencias del entorno

Las excusas no solo son producto de la mente del deportista, también aparecen por estímulos del entorno que se convierten en distracciones a la hora de ponerse a entrenar.

Controlar las excusas de la mente es igual de importante que controlar las interferencias del ambiente. Esta técnica se conoce como control de estímulos, y consiste precisamente en eso. Se trata de eliminar los obstáculos externos para que el camino al entrenamiento sea lo más sencillo posible.

El móvil es la principal distracción que pone en peligro la continuidad de los entrenamientos. En la mayoría de las ocasiones los deportistas no son conscientes, pero lo cierto es que el móvil roba mucho tiempo que se podría emplear en cosas más productivas.

Establece pequeños objetivos cada entrenamiento

Hay una relación entre motivación y excusas. Cuando la motivación por ir a entrenar escasea, las excusas empiezan a ser más fuertes. Esto se debe a que la motivación es la gasolina que mueve al deportista. Si se acaba, es poco probable que se haga el esfuerzo por hacer ejercicio.

Por ello, hay que alimentar constantemente la motivación para seguir en el camino. La motivación puede crece bien por recompensas externas (dinero) o por recompensas internas (la satisfacción de hacer algo que gusta). Siempre es preferible centrarse en la motivación interna, y la mejor manera de conseguirlo es fijando pequeños objetivos cada sesión de entrenamiento.

Los objetivos a corto plazo no solo aumentan la motivación, también dan información acerca del ritmo de progreso. Si se cumplen significa que las cosas se están haciendo bien.

Pareja corriendo y realizando la prueba del habla durante el ejercicio

Sé más fuerte que tus excusas

El camino hacia el éxito deportivo es una sucesión de momentos buenos y malos. Durante los momentos buenos parece que todo es sencillo; y durante los malos la persona se puede llegar a plantear la continuidad. Sin embargo, ambos son necesarios para el proceso de aprendizaje.

Durante los momentos malos las excusas llegan a ser más fuerte que las ganas de entrenar, pero no hay de qué alarmarse ya que esto tiene solución. Un buen control del ambiente, trabajar la disciplina y la motivación son aspectos clave. Si trabajas tu mente, podrás superar casi todas las excusas que te impiden hacer ejercicio.

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  • Pereyra, E. (2020). Influencia de la motivación en la actividad física, el deporte y la salud. Revista Científica Arbitrada de la Fundación MenteClara, 5.