¿Cómo dejar de sentir incomodidad en el gimnasio?

Dejar de sentir incomodidad en el gimnasio es tan importante como superarse día a día con los ejercicios. Implementa estos tips para lograrlo.
¿Cómo dejar de sentir incomodidad en el gimnasio?
Gloria Redondo Rincon

Escrito y verificado por la psicóloga deportiva Gloria Redondo Rincon.

Última actualización: 20 enero, 2022

Empezar a entrenar en el gimnasio es toda una experiencia tan apetecible como retadora en partes iguales. La mayoría de las personas empiezan con mucha motivación, pero la falta de experiencia y forma física pueden hacer que se sienta el objeto de todas las miradas.

Por estas razones, una de las consultas más habituales suele ser la de cómo dejar de sentir incomodidad en el gimnasio. Esto aplica tanto para novatos como experimentados que, a pesar de tener una forma física adecuada, todavía sienten incomodidad a la hora de ejercitarse.

La incomodidad es una sensación común, y a la que no hay que tener miedo. Sin embargo, el no saber identificarla y no ponerle remedio es un lastre para el rendimiento deportivo. Por esa razón, a continuación daremos unos consejos eficaces para dejar de sentir incomodidad en el gimnasio.

1. Piensa que el resto también son humanos

La principal fuente de los sentimientos de incomodidad en el gimnasio son las comparaciones que hace la persona con el resto de persona que entrenan. Además, las comparaciones suelen ser habitualmente con aquellas que están muy por encima, generando sentimientos de inferioridad y desánimo.

A pesar de que siempre habrá personas con un rendimiento por encima no se puede olvidar que siguen siendo humanos en esencia, de carne y hueso. Si han llegado a tener mucha técnica o habilidad en el gimnasio ha sido gracias a la práctica, siendo este el único camino para el éxito junto a la persevarancia.

El hecho de “humanizar” a los superhombres del gimnasio ayuda a reducir la incomodidad cuando se está cerca de ellos. Al fin y al cabo todos empezamos igual, es el trabajo y la constancia lo que nos diferencia.

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2. Centra la atención en lo que de verdad importa

Sentir incomodidad en el gimnasio es una reacción que suele ocurrir cuando uno centra la atención en lo externo. Es decir, en lugar de enfocarse en la tarea y la rutina de entrenamiento se pierde demasiado tiempo razonando sobre qué pensarán los demás.

La atención es una capacidad limitada que se debe distribuir de manera inteligente en todo aquello que es relevante, e ignorar todo lo que pueda ser un distractor.

En este caso, las sensaciones de incomodidad son un distractor, por lo que habrá que intentar mantener el foco atencional en otro aspecto más importante. Lo mejor que se puede hacer es que, cada vez que el deportista se de cuenta de que está llevando su atención a distractores, debe volver a enfocarse poco a poco sobre el ejercicio que se esté realizando.

Esto permitirá que la técnica sea la adecuada, como así también dosificar la energía adecuadamente libre de barreras atencionales.

3. No quieras ir más deprisa de lo que de verdad puedes

Las sensaciones de incomodidad también pueden venir motivadas por hacer ejercicios para los cuales no se está preparado. Al hacer un ejercicio demasiado complicado o el cual no se domina también genera la sensación de que se está haciendo mal. Inlcuso puedes verte superado y la frustración será elevada.

Cuando se trata de entrenar es muy importante no querer avanzar más rápido de lo que se está preparado. No solo por razones de salud, ya que es más probable lesionarse cuando se hacen movimientos que no se dominan. Hay que destacar que dominar los ejercicios ofrece una alta sensación de seguridad, incompatible con quienes sienten incomodidad dentro del gimnasio.

 4. Normaliza cosas que le puedan pasar a cualquiera

Todos tenemos cierto reparo a hacer algo que pueda resultar humillante a los ojos de otra persona. Caerse de una máquina o sudar en exceso son ejemplos de situaciones que le pueden suceder a cualquiera, aunque nadie quiere verse enrredado en una situación semejante.

Aquellos deportistas que son más sensibles a la evaluación por parte de los demás son más propensos a sentir incomodidad pensando en situaciones vergonzosas. El miedo a la evaluación social negativa es algo presente en casi la totalidad de las personas. Sin embargo, la presentación más intensa de este miedo es lo que se conoce como fobia social.

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Entrena por y para ti, sin importar el resto

Dejar de sentir incomodidad en el gimnasio es una meta deseada por todos aquellos que no han tenido una primera toma de contacto positiva con el entrenamiento. Afortunadamente, la solución reside en un mismo.

El objetivo final es que la persona sea indiferente a la mirada de los demás, y que entrene por y para ella misma. La única aprobación que hay que tratar de lograr es la de uno mismo. Si esto se consigue, no hay razones para sentirse incómodo.

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