¿Cómo entrenar la mente durante el entrenamiento?

Entrenar la mente es igual de importante que fortalecer el cuerpo si quieres conseguir la mejor versión de ti mismo. Te contamos cómo puedes lograrlo.
¿Cómo entrenar la mente durante el entrenamiento?
Gloria Redondo Rincon

Escrito y verificado por la psicóloga deportiva Gloria Redondo Rincon el 31 diciembre, 2020.

Última actualización: 31 diciembre, 2020

Entrenar la mente durante el entrenamiento puede parecer complicado para más de uno. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: cuando se coge la costumbre entrenar la mente, resulta igual de sencillo que entrenar el cuerpo.

Para alcanzar un rendimiento deportivo óptimo, es igual de importante trabajar el aspecto físico y el mental. Ambos aspectos son inseparables, se complementan y aportan mutuamente. Es decir, en un entrenamiento completo, no se entiende un entrenamiento físico sin la parte mental, y viceversa. 

El cerebro, como cualquier otro órgano, se adapta y crece en función de las exigencias que se le pongan. Por tanto, cuanto más se trabaje durante los entrenamientos, mayor es el potencial que puede ofrecer. A continuación, te contamos consejos para que puedas entrenar la mente durante el entrenamiento.

Empieza con un calentamiento adecuado

Es un error creer que el entrenamiento empieza con los ejercicios técnicos o las rutinas. Previamente, tiene que haber un calentamiento para preparar tanto los músculos como la mente.

Para hacer un calentamiento adecuado, hay que escoger movimientos o tareas que impliquen pensar. Hacer movilización articular está muy bien, pero es necesario complementarla con otros ejercicios que activen los procesos cognitivos como la atención o la memoria.

De esta manera, cuando se empiece la parte más técnica del entrenamiento, el deportista estará con la mente despierta y aprovechará mucho más la sesión.

Añade dificultad progresiva a los ejercicios

El deportista puede sentir más presión cuando hay público en las gradas.

Al igual que para aumentar la masa muscular hace falta ir incrementando la carga de trabajo, para desafiar a la mente se tiene que ir incrementando la dificultad de los ejercicios. Cuando uno se acostumbra a un determinado ejercicio, la capacidad que tiene para el crecimiento se reduce.

Por ello, introducir un punto añadido de dificultad aumentará las posibilidades de progreso que ese mismo ejercicio ofrece. Por ejemplo, probar a hacer ejercicios de piernas añadiendo un componente de inestabilidad realizándolos en un BOSU es una alternativa.

Es importante recalcar que cualquier variación de un ejercicio debe ser supervisada por un profesional de la salud. De este modo, se puede asegurar que no causa daño a ninguna articulación.

Pon en práctica la técnica de la visualización

La visualización es una técnica psicológica que puede ayudar a trabajar la mente durante el entrenamiento. De hecho, muchas veces los deportistas la llevan a cabo sin ser conscientes.

Visualizar consiste en imaginar con el mayor realismo posible diferentes situaciones o acciones. Por ejemplo, repasar mentalmente una rutina o imaginarse teniendo éxito en una competición.

Incorporar esta técnica al entrenamiento tiene muchas ventajas: permite un aprendizaje más rápido y duradero; se puede trabajar sobre las emociones que se generan imaginando diversas situaciones; y permite ensayar acciones que es difícil poner en práctica en un contexto real.

Sé consciente de tus puntos fuertes y débiles

Todos los deportistas tienen fortalezas y debilidades. Conocerlas aportará una información de inmenso valor para planificar los entrenamientos y objetivos.

Para entrenar la mente, el deportista debe ser consciente de sus debilidades.

La mejor forma de conocer los puntos débiles y fuertes es hacer un ejercicio de introspección y anotarlos en un papel. Una vez que se ha hecho esto, el siguiente paso es elaborar planes de acción específicos destinados a potenciar las carencias y reforzar las fortalezas.

Hay que destacar que cuando hablamos de fortalezas y debilidades no solo estamos hablando del aspecto físico, sino también del resto de las facetas que componen el rendimiento deportivo: psicológico, técnico y táctico.

Adquiere el hábito de entrenar la mente durante el entrenamiento

Cualquier entrenamiento que no contemple trabajar el aspecto mental estará incompleto. De hecho, muchas veces se trabajan procesos como la atención o la toma de decisiones sin que uno sea consciente de ello. Aún así, incluir la carga mental en los ejercicios de forma consciente añadirá una ventaja que se traducirá en un mayor rendimiento.

Para finalizar, es importante saber que el entrenamiento mental también es eficaz para la prevención de lesiones, según afirma una revisión publicada por la revista Psicothema. En ella se afirma que existe una relación negativa entre entrenamiento psicológico y las lesiones por sobrecarga. Con todos estos datos, no hay excusas para no trabajar la mente durante el entrenamiento.

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  • Marco, F. G., Buceta, J. M., y Pérez-Llantada, M. C. (2007). Influencia de las variables psicológicas en el deporte de competición: evaluación mediante el cuestionario Características psicológicas relacionadas con el rendimiento deportivo. Psicothema, 19(4), 667-672.