Miedo: ¿para qué sirve en el deporte?

El miedo es una emoción arcaica, pero que puede ser útil para el deportista. Descubre cuáles son las razones por lo que se vuelve útil dentro del deporte.
Miedo: ¿para qué sirve en el deporte?
Gloria Redondo Rincon

Escrito y verificado por la psicóloga deportiva Gloria Redondo Rincon.

Última actualización: 23 octubre, 2022

Una cuestión que se preguntan muchos profesionales del deporte es: ¿para qué sirve el miedo? Esta pregunta es muy entendible ya que el miedo es una emoción que puede llegar a limitar el rendimiento deportivo.

Aun así, esto no significa que el miedo no sirva para nada. Como cualquier emoción, tiene una función ligada a la supervivencia. En líneas generales, el miedo sirve para proteger a la persona de sufrir un daño en el presente.

Se trata de una emoción muy ligada a la ansiedad ya que la respuesta es similar en ambos casos. Lo que les diferencia es que el miedo se orienta a un estímulo concreto en el presente; mientras que con la ansiedad no existe tal estímulo, sino que es el miedo orientado al futuro.

A muchos deportistas les asusta el miedo, pero si se entiende mejor seguramente cambie la relación con esta emoción. Por ello, a continuación profundizaremos en para qué sirve el miedo en el deporte.

Evita que realicemos acciones temerarias

Atleta con dolor de codo
El miedo es una emoción que protege al deportista ante dolores de orígenes múltiples.

El deporte es un ámbito que se caracteriza por forzar los límites del cuerpo. Incluso a veces se llega un punto que se pone en riesgo la salud. Esto aunque sea algo típico del deporte no quita que genere reparo en el deportista, y que en cierta medida este evite esas situaciones de riesgo.

Una de las funciones del miedo es proteger del daño. Si por el contrario, el deportista fuese un temario y no tuviese miedo se expondría a situaciones en las que podría salir dañado, como por ejemplo seguir entrenando a pesar de sentir dolor y acabar lesionándose.

Tener niveles razonables de miedo no es malo, de hecho se puede considerar que es un factor de protección. El problema viene cuando los niveles de miedo se desajustan, tanto por exceso como por defecto, e interfieren en un rendimiento óptimo.

Comunica que algo es importante para el deportista

Todas las emociones tienen un función, no solo en cuanto a la supervivencia sino también en relación a lo comunicativo. Son capaces de comunicar sensaciones y pensamientos inconscientes de la persona. El valor que esto tiene es precisamente que gracias a las emociones, esos pensamientos de los que no se tienen consciencia salen a la superficie.

En cuanto al miedo la función comunicativa que cumple es avisar al deportista de un peligro que puede tener consecuencias negativas para él. Este peligro puede ser algo real, como perder una competición, o algo que reside en su mente, como el miedo a no cumplir las expectativas.

En cualquier caso es conveniente examinar los miedos y tratar de averiguar qué es lo que está oculto tras ellos. Solo de esta manera será posible reducirlos, liberando al deportista de ellos.

 Dificulta salir de la “zona de confort”

La zona de confort hace alusión de forma metafórica a todos aquellos espacios en los que una persona se siente segura. En ellos se siente la libertad de actuar sin ataduras, y con la confianza suficiente como para probar cosas nuevas. En definitiva, lo que define a las zonas de confort es que son espacios donde no existen los miedos.

Cuando existe algún tipo de miedo el comportamiento explorador y arriesgado se reduce. También, el miedo limite actuar de una forma creativa y hace que el comportamiento sea más conservador y predecible.

No obstante, eso que se llama “zona de confort” no es más que la sensación interna de seguridad que se tiene en determinadas situaciones.  Cabe esperar entonces que se relaciona con variables internas como la autoestima, la motivación interna y la seguridad en uno mismo.

De la misma manera se ha observado que existe una relación negativa entre el miedo y la autoestima, seguridad en uno mismo y rendimiento deportivo. Es decir, a mayores niveles de miedo, peor se desenvolvía el deportista y menos valor se daba así mismo y sus capacidades.

Mujer orgullosa luego de una jornada de entrenamiento
La autoestima es otro de los factores subjetivos que pueden ser indicativos de que el entrenamiento está funcionando.

Conoce para qué sirve el miedo, pero no te dejes dominar por él

El miedo es una emoción básica y necesaria para todas las personas. Aunque a veces se pueda experimentar desagradable, lo cierto es que cuando aparece es porque tiene algo que comunicar. Merece la pena prestar atención a su mensaje y aprender a gestionarlo, si no se corre el riesgo de que los miedos acaben capturando lo mejor de cada uno.

Los seres humanos somos esencialmente seres emocionales. Tanto las positivas como las negativas cumplen funciones concretas, si se sabe prestarles atención es posible obtener mucho beneficio de ellas. Por todo ello, no le tengas miedo a las emociones negativas y aprende a sacarles el mejor provecho para tu rendimiento deportivo.

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