La obsesión por el deporte

Practicar deporte de forma regular es un hábito muy saludable recomendado por todos los profesionales de la salud. Aún así, puede pasar que esta conducta tan positiva se convierta en algo negativo.
La obsesión por el deporte
Gloria Redondo Rincon

Escrito y verificado por la psicóloga deportiva Gloria Redondo Rincon el 08 octubre, 2021.

Última actualización: 08 octubre, 2021

Desde que somos pequeños, escuchamos que llevar una vida activa y que incluya la práctica de actividad física con frecuencia es lo mejor. Y esto es totalmente cierto. Sin embargo, hay un lado oscuro, y este es la obsesión por el deporte.

Cuidar la salud es un aspecto fundamental para tener una buena calidad de vida, pero todo tiene una justa medida. Esto quiere decir que está muy bien prestar atención a la alimentación, hacer ejercicio y descansar lo suficiente, pero nada de esto debe convertirse en una obsesión.

Cuando la obsesión se instaura, cualquier hábito que era saludable se convierte en disfuncional. La salud tiene el objetivo de facilitar y aumentar la vida, no de convertirse en una verdadera tortura. Empezar por reconocer estos malos hábitos es el primer paso para superarlos. Por eso, a continuación explicaremos en qué consiste la obsesión en el deporte.

Qué es la obsesión por el deporte

La obsesión por el deporte, también llamada «vigorexia», es el uso desmesurado del deporte sin un objetivo saludable. Normalmente las personas obsesionadas con el deporte no lo practican tanto por disfrutar de él, sino por cambiar su apariencia corporal y que sea más atlética.

Además, este síndrome tiene otras manifestaciones, entre las que destacan:

  • La pérdida de control sobre la conducta.
  • Darle prioridad al entrenamiento por encima de otras opciones hasta el punto que se abandonan actividades que antes eran placenteras por entrenar.
  • El seguir entrenando a pesar de sus consecuencias negativas, como lesiones.
  • La conducta de entrenar se realiza mucho más de lo recomendado. Por ejemplo, varias horas al día todos los días de la semana.
  • La persona se aísla socialmente, rompe vínculos y la obsesión por el deporte le trae discusiones con los demás.
Las consecuencias de la adicción al deporte afectan varios aspectos de la vida.

Cuáles son las causas de la vigorexia

Una cuestión que es muy común preguntarse es cómo se llega a desarrollar esta obsesión. A este respecto, no hay una única causa, ya que en un fenómeno tan complejo intervienen muchos factores.

De la misma manera que en los trastornos de la conducta alimentaria —como la anorexia y bulimia— los factores socioculturales juegan un papel muy importante, en el caso de la obsesión por el deporte pasa algo parecido.

Según un estudio publicado por la revista Salud y Drogas, los medios de comunicación transmiten unas creencias erróneas sobre la importancia del aspecto físico. Las personas que son más vulnerables pueden aceptar estas ideas y creer que representan la realidad, lo que despierta la necesidad de tener un cuerpo tonificado.

Por otro lado, la evitación de emociones negativas también puede influir en el origen. El deporte es una actividad que es placentera en sí misma, por lo que algunas personas la utilizan para evadirse de sus problemas. En esto no hay nada patológico, pero se convertirá en una traba cuando por culpa de esa evasión no se realicen otras tareas cotidianas.

Consecuencias de la obsesión por el deporte

Para tener una visión global de lo que es la obsesión por el ejercicio, no solo hay que saber las causas, sino que también es preciso conocer las consecuencias. Es decir, qué problemas se derivan de entrenar de manera descontrolada.

La más conocida es que aumenta la probabilidad de sufrir una lesión. Parece lógico pensar que si una persona no da descanso al cuerpo y entrena por encima de sus posibilidades, acabe lesionándose.

Por otro lado, la vigorexia también repercute sobre la alimentación. Este tipo de personas están obsesionadas por conseguir una apariencia corporal fibrosa, por lo que incluyen muchas proteínas en su dieta y esto les ocasiona problemas metabólicos.

La obsesión por el deporte puede llevar al consumo de productos poco saludables.

Además, una consecuencia peligrosa de la obsesión al ejercicio es que, según un estudio realizado por un profesional de la Universidad de Cienfuegos, aumenta el riesgo de que la persona se incline a tomar sustancias anabolizantes para maximizar los resultados.

El deporte es un hábito muy sano, no dejes que se convierta en una adicción

Es difícil establecer la línea entre lo que es practicar deporte de manera saludable y lo que es una obsesión porque en ambos casos la persona está muy comprometida con la rutina. No obstante, abandonar otras actividades, aislarse o llevar a cabo otras conductas poco saludables como las mencionadas indica que estamos ante una conducta insalubre.

Pero no solo basta con poder detectarla, sino que una actuación rápida es fundamental para evitar que el problema se cronifique. Hay solución para esta afección, pero para curarla hace falta que el deportista ponga de su parte y, como mínimo, admita el problema.

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  • Alonso, C. A. M. (2006). Vigorexia: enfermedad o adaptación. Revista Digital Buenos Aires. https://www.efdeportes.com/efd99/vigorex.htm
  • Molina, J. M. R. (2007). Vigorexia: adicción, obsesión o dismorfia; un intento de aproximación. Salud y drogas, 7(2), 289-308.