4 pasos para iniciar con el mindfulness

Iniciarse con el mindfulness sin una guía o persona que enseñe es una tarea que lo hace más complicado. Aún así, es posible dominarlo con un poco de disciplina y compromiso.
4 pasos para iniciar con el mindfulness
Gloria Redondo Rincon

Escrito y verificado por la psicóloga deportiva Gloria Redondo Rincon el 18 diciembre, 2020.

Última actualización: 18 diciembre, 2020

Cualquier persona que quiera aumentar sus habilidades psicológicas debe conocer los pasos para iniciar con el mindfulness. Esta disciplina está en auge, y no es para menos, ya que sus beneficios para la mente son inmensos.

Como cualquier otra actividad, esta requiere práctica y constancia para aprender a dominarla. Es normal que los beneficios no se sientan inmediatamente, pero esto no significa que no existan.

Claves para comenzar en el mindfulness

La primera prueba que se debe superar con éxito es ser capaz dirigir la atención hacia uno mismo. Eso, al principio, es tarea difícil.

Aún sabiendo eso, existen ciertos trucos que pueden hacer más fácil la tarea de iniciarse en la práctica de la atención plena. A continuación, te contamos unos consejos sencillos para que puedas iniciar con el mindfulness y tener éxito.

1. Escoge un lugar y un momento

El primer paso para iniciarse con el mindfulness es escoger un lugar y momento del día específicos para esa actividad. Con esto se pretende establecer una rutina de meditación y que sea menos costoso ponerse a practicar.

En cuanto al lugar, la mejor opción es buscar un espacio tranquilo, en el que las interferencias del exterior sean mínimas. Además, debe ser un sitio cómodo en cuanto a temperatura, humedad e iluminación.

La meditación es uno de los mejores consejos para relajarte.

Por otro lado, escoger el momento también es importante. Se deben evitar aquellos momentos en los que uno se encuentra más cansado, como la primera hora de la mañana o la última de la tarde. La razón de esto es que si uno practica con sueño es muy probable que acabe dormido, y esto no es el objetivo del mindfulness.

2. Rodéate de gente que también este aprendiendo

Ser principiante en cualquier actividad no es tarea fácil. Es normal que practicar una actividad que se desconoce suscite dudas e inseguridades acerca de cómo progresar y corregir los errores.

Especialmente, esta tarea es más complicada si no se cuenta con personas que aconsejen o hagan recomendaciones. Juntarse con otros que estén en la misma situación es de gran ayuda para compartir consejos y experiencias.

Además, practicar con otras personas es un fuerte estímulo para mantener la motivación. Las ventajas de practicar en grupo superan con creces a las de hacerlo individualmente.

3. No tengas miedo a equivocarte

Cometer errores es lo más humano que existe. No solo es algo que les pase a los principiantes; incluso los expertos se equivocan. La diferencia es que los expertos saben reconocer y corregir antes su error que los novatos.

Equivocarse no es agradable, pero es una valiosa fuente de aprendizaje. A esta forma de aprender se le llama aprendizaje por descubrimiento y, si se sabe aprovechar, puede tener mucho impacto en la persona.

De acuerdo con un artículo publicado por la Universidad Internacional de Valencia, aprender mediante la práctica activa es mucho más significativo y natural que aprender de forma pasiva. Asimismo, el aprendizaje por descubrimiento favorece la creatividad y las estrategias de resolución de problemas.

4. Celebra cada progreso

Cuando uno inicia con el mindfulness, no espera sentir todos sus beneficios en la primera sesión. Aún así, esto no significa que no se estén produciendo cambios.

Celebrar las pequeñas victorias es un buen paso para iniciarse en el mindfulness.

Es muy importante reforzarse cada avance que se consigue. De esta manera, se le da importancia a cada sesión y se fortalece la confianza en uno mismo, proceso clave para avanzar y superar los obstáculos.

Hasta las cosas más sencillas pueden ser motivo de refuerzo. Es decir, no hay que esperar a que los cambios sean evidentes para creer que se están haciendo bien las cosas. Se puede empezar por felicitarse por ser capaz de realizar una sesión completa, o por tener una actitud positiva y abierta.

Iniciar con el mindfulness puede ser fácil con estas claves

Ser un principiante es un momento especial que normalmente se suele despreciar. Muchas veces se olvida que todos hemos pasado por aprender lo más básico antes de dominar cualquier habilidad.

La clave cuando empieza a practicar el mindfulness es tener paciencia, tanto con uno mismo como con la actividad. Precisamente, esta disciplina es lo opuesto a las prisas y la impulsividad. Por tanto, no solo se trata de manejar la habilidad de dirigir la atención, sino de adquirir los valores y filosofía que le dan valor.

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