3 pautas para preparar a los niños antes de la competición

La psicología aplicada a los niños difiere de aquella que se usa con los adultos. Aún así, esto no significa que los más pequeños no se beneficien del entrenamiento mental. Cuanto antes empiecen a familiarizarse con él, mejor.
3 pautas para preparar a los niños antes de la competición
Gloria Redondo Rincon

Escrito y verificado por la psicóloga deportiva Gloria Redondo Rincon el 07 agosto, 2021.

Última actualización: 07 agosto, 2021

Al igual que los adultos, los niños también necesitan preparar una competición deportiva. No obstante, dado que existen diferencias en la forma de procesar e interpretar la información en función de la edad, la preparación ha de tener en cuenta una serie de principios.

Todo aquel que haya trabajado con niños sabe por experiencia cómo es lidiar y entrenar a los más pequeños. Ellos demandan altas dosis de paciencia, y además es importante saber motivarlos y manejar su atención para mantenerlos enganchados durante todo el entrenamiento.

3 pautas para preparar a los niños antes de una competición

Tratar a los niños como adultos es un error que perjudica su rendimiento, y por eso es importante tener en cuenta las diferencias entre ambos. Otro error es presuponer que los niños son todos iguales. La realidad es que diferencias de un par de años se traducen en capacidades mentales totalmente diferentes.

1. Ayudarlos a expresar sus emociones

La forma de experimentar las emociones en los niños es muy diferente a cómo lo hacen los adultos. Para empezar, no tienen la capacidad para etiquetarlas o saber porqué se producen, por lo que es habitual que se sientan abrumados o frustrados por ellas.

La educación emocional es un pilar fundamental a la hora de preparar a los niños, no solo para una competición, sino para la vida. Esto también implica 2 asignaturas pendientes de muchos entrenadores: enseñar a saber ganar y aprender a perder con deportividad.

La flexibilidad es una de las capacidades que se trabajan con las artes marciales.

En la resolución de una competición se producen muchas emociones intensas y diferentes en función del resultado. Por esa razón, hay que enseñar a los niños cómo identificarlas, gestionarlas y regularlas. Si esto no se consigue en etapas tempranas, de adultos no sabrán gestionar las emociones negativas.

2. Tener en cuenta que su atención es más inestable

Una de las principales y más visibles diferencias entre adultos y niños es que los infantes tienen una menor capacidad de atención. No solo les cuesta más «engancharse» a la sesión, sino que las distracciones los afectan más que a los mayores.

A la hora de planificar una sesión de entrenamiento, habrá que tener esta variable en cuenta. Una manera de hacerlo es planificar descansos cada 25 o 30 minutos. Es conveniente que los descansos no sean muy largos; 5 minutos son suficientes para refrescar su mente.

Otra forma de procurar la concentración es dispensando premios al final de la práctica. Por ejemplo, si se está entrenando a un equipo de baloncesto, se puede premiar a sus integrantes al final del entrenamiento con un minipartido entre ellos por haber cumplido.

3. Conocer qué los motiva en función de la edad

Como se dijo anteriormente, las diferencias entre niños que se llevan pocos años pueden ser abismales. Por lo tanto, es un error presuponer que a un niño de 6 años le gusta lo mismo que a uno de 12 o a un adolescente de 18 años.

A lo largo de su desarrollo evolutivo, a los niños les interesan cosas diferentes. Cuando son más pequeños, les atraen más los superhéroes o los animales fantásticos; cuando son mayores, prefieren salir con los amigos o buscar su diferencia respecto al resto.

Niño concentrado durante un partido de tenis con público.

Estos motivos también difieren en cuanto a las razones de por qué los niños y adolescentes practican deporte. Según un estudio publicado por la revista Apunts. Educacion Fisica y Deportes, los más pequeños valoran más todo aquello que tiene que ver con la motivación extrínseca: premios, trofeos, medallas o reconocimiento de los demás.

Por otro lado, a medida que los deportistas crecen, no valoran tanto esos aspectos y empiezan a dar más importancia a todo aquello que tiene que ver con lo intrínseco. En este grupo se incluyen la satisfacción y realización personal.

Preparar a los niños para las competiciones es prioritario

Muchas personas tienen la visión de la psicología deportiva como algo reservado para los deportistas de élite, o bien solo a los adultos. Esto no es así; la psicología se puede aplicar a cualquier grupo de edad teniendo en cuenta sus características diferenciales. Lo único que hace falta para empezar un proceso de cambio mental es tener la motivación de cambiar y hacer las tareas que manda el profesional.

Todos los padres deberían tomar nota de la importancia que tiene la psicología deportiva en la etapa de la infancia. Al fin y al cabo, como bien explica un artículo publicado en la revista Pedagogía Magna, el deporte no solo es salud, sino que también es una manera de educar a las personas.

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  • Agramonte, E. A. (2011). El deporte educativo. Pedagogía magna, (11), 72-79.
  • Guillén García, F., Weis, G., y Navarro Valdivieso, M. (2005). Motivos de participación deportiva de niños brasileños atendiendo a sus edades. Apunts. Educación Física y Deportes.