Formas de pensar que limitan tu mente

Evitar todas aquellas formas de pensar que te hacen daño te ayudará a seguir creciendo. Acepta que no eres perfecto y permítete fallar para poder aprender de tus errores.
Formas de pensar que limitan tu mente

Escrito por Raquel Lemos Rodríguez, 18 abril, 2017

Última actualización: 26 marzo, 2021

Hay formas de pensar que limitan nuestra creatividad y que nos sumen en una agonía intensa. No obstante, esta es una manera de ver la vida y puede ser modificada.

Esto podemos conseguirlo siendo conscientes de estas formas de pensar perjudiciales que provocan que pongamos rejas a nuestro alrededor. A continuación te enseñamos las más frecuentes y cómo apartarlas.

Formas de pensar que te aprisionan

Hay ciertas formas de pensar que no resultan nada positivas para nuestro día a día. Algunas de ellas pueden ser las siguientes:

Formas de pensar que te limitan: lo dejo para mañana

¿Te suena la palabra “procrastinar“? Es el vicio de dejar para el siguiente día algo que quieres hacer. Lo que sucede es que, en la mayoría de las ocasiones, esto se continua postergando hasta que cae en el olvido.

Tal y como indica la doctora Katrin B. Klingsieck, investigadora de la Universidad de Paderborn, en Alemania, la procrastinación es un fenómeno bien conocido que a menudo conlleva resultados negativos con respecto al rendimiento y el bienestar subjetivo.

Esta procrastinación puede verse en excusas como que no hay que desperdiciar el dinero en ese viaje que tanto deseas son maneras en las que te impides disfrutar de la vida.

Mujer tomando café sentada en el suelo con libros

Una forma de evitar esto es vivir cada día como si fuera el último, o sea, disfrutar y permitirnos hacer lo que queremos. Recuérdate a menudo que solo tenemos una vida. ¿Por qué no empezamos a disfrutar aquí y ahora?

No puedo dejar de pensar en…

Existe algo que podemos catalogar como “pensamientos rumiantes” que se convierten en una bola cada vez más grande hasta que empiezan a superarte. De hecho, se manifiestan en forma de ansiedad o dolor físico.

Por ejemplo, algo que ha provocado en ti un sentimiento de vergüenza puede hacer que estas ideas obsesivas te acosen. De repente, tu cabeza se convierte en un continuo “come-come” de pensamientos a los que no puedes poner fin.

Así, según organismos como la Clínica Mayo, estos pensamientos pueden implicar un trastorno de ansiedad cuya gravedad puede fluctuar. Al parecer, este trastorno puede hacerse más latente con la edad o durante los momentos de estrés. Sin embargo, esto puede tener solución: el asesoramiento psicológico (o terapia psicológica) y, según el caso, los medicamentos, pueden ser de ayuda para aliviar las preocupaciones.

En cualquier caso, si quieres que estos pensamientos disminuyan o se disipen, te recomendamos consultar con un psiquiatra o psicólogo que podrá orientarte en tu recuperación.

Aprender a soltar será esencial para no aferrarte a esas ideas tan dañinas y que no te llevan a ninguna parte. Porque, ¿acaso resuelves algo dándole vueltas a una misma situación que ya forma parte del pasado?

Mujer pensando obsesivamente

Tengo que hacerlo perfecto

Si eres perfeccionista sabrás que, en muchas ocasiones, esta meta te bloquea. En el supuesto caso de que estés con un proyecto entre manos, le dedicarás muchas horas a revisarlo buscando la perfección absoluta. No obstante, seguramente sepas que la excelencia pura no existe.

Con la perfección jamás podrás mejorar, pero con la prueba y error sí. Acepta que no eres perfecto, da lo mejor de ti mismo y sigue creciendo.

Mujer observando a través de una lupa por puro perfeccionismo

Me siento culpable o tú eres el culpable

La culpa, tanto hacia los demás como hacia ti mismo, no te deja vivir y te encasilla. Cuando te culpas, puedes quedarte paralizado y sumido en los pensamientos rumiantes que te abordarán. Por otro lado, cuando culpas a los demás, escapas de la responsabilidad.

Es importante que encuentres el equilibrio necesario entre culparse y culpar a los demás para abandones estas dos formas de pensar que están limitando tu mente.

Dedo acusador echando la culpa a otro

Muchos de nosotros hemos experimentado estas formas de pensar que nos hacen sentir mal. Ahora que somos conscientes de cada una de ellas, debemos poner todos nuestros esfuerzos para no caer nunca más en sus garras.

En resumen: recuerda que las peores tormentas son las que se forman en tu mente, no las que en realidad están ocurriendo. Si quieres, puedes tratar de resolver todo ese malestar que te invade. Consulta con un profesional (psicólogo o psiquiatra) y déjate ayudar para cambiar esas formas de pensar que te limitan.

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