¿Cómo funciona la diálisis?

Si no se aplica la diálisis los pacientes con insuficiencia renal acumularían toxinas en su sangre y esto podría llevarlos a la muerte.
¿Cómo funciona la diálisis?
Nelton Abdon Ramos Rojas

Revisado y aprobado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas el 20 abril, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 22 febrero, 2018

Última actualización: 20 abril, 2021

La diálisis es un procedimiento que permite sustituir la función de los riñones, al menos en parte. No se trata de un método curativo, sino sustitutivo.

Recordemos que los riñones se encargan de eliminar los fluidos sobrantes y los desechos de la sangre. Todos estos residuos salen del cuerpo a través de la orina.

Cuando los riñones no funcionan adecuadamente, esos desechos, que son toxinas, pueden acumularse en la sangre. Esto origina diversos problemas de salud que en poco tiempo pueden evolucionar y generar riesgos para la vida.

Si los riñones no realizan su labor de manera normal, se dice que hay una insuficiencia renal. Es entonces cuando se hace necesaria la diálisis.

La diálisis cumple con el papel de filtrar la sangre cuando los riñones no pueden hacerlo. Este procedimiento debe realizarse hasta que esos órganos sanen, o se realice un trasplante.

Sin embargo, como no siempre se curan los riñones enfermos, ni tampoco todas las personas pueden recibir un trasplante, algunos pacientes deben hacerse la diálisis de por vida.

¿Cuándo iniciar la diálisis?

Cuándo iniciar la diálisis

El inicio de la diálisis generalmente se indica cuando la insuficiencia renal alcanza una fase avanzada. El nefrólogo analiza y pondera diferentes variables y así determina si un paciente debe recurrir a este procedimiento.

Por un lado se tienen en cuenta los síntomas y por el otro los resultados de laboratorio. Si indican que hay riesgos importantes, se dará inicio a este tipo de tratamientos.

Algunos de los síntomas clínicos que sugieren la necesidad de comenzar el tratamiento con diálisis, son:

  • Problemas cutáneos.
  • Falta de apetito, pérdida de peso, desnutrición.
  • Problemas digestivos como nauseas, vómitos y ardor en el estómago.
  • Fatiga, debilidad muscular y fracturas con gran facilidad.
  • Hipertensión difícil de controlar, problemas cardíacos o sensación de falta de aire.
  • Problemas de coagulación, tendencia a tener sangrados o anemia.
  • Hormigueos, espasmos, temblores, disminución de la conciencia, somnolencia o insomnio.

Lo usual, en todo caso, es que se ordene la diálisis cuando la función renal está entre un 8-12 %. Si estos índices bajan, la situación puede tornarse peligrosa para la salud.

A veces se da un margen de espera por la situación psicológica del paciente o por otros procesos de salud. Sin embargo, si la situación clínica muestra riesgos, no hay que esperar.

Tipos de diálisis y su funcionamiento

  • Lo que ocurre en la diálisis es que se pone en funcionamiento una membrana que es semipermeable y que filtra la sangre.
  • Básicamente hace que el agua, las toxinas, los electrolitos y otras sustancias pasen desde la sangre hasta el líquido de diálisis. Este proceso se llama difusión.
  • El líquido de diálisis contiene sustancias que contribuyen a corregir los desequilibrios producidos por la insuficiencia renal.

Hay dos tipos de diálisis: la peritoneal y la hemodiálisis. A continuación pasaremos a describir cada una, de acuerdo con la evidencia científica.

Diálisis peritoneal

Diálisis peritoneal

En esta se coloca un catéter en la cavidad del peritoneo. En este caso el filtro es la misma membrana natural perineal.

El líquido de diálisis se introduce mediante un tubo blando de silicona y se reemplaza periódicamente. Se trata de una técnica sencilla que puede realizarse en la casa, sin necesidad de acudir a un centro médico

Hemodiálisis

En esta se coloca un catéter en una vena yugular, o debajo del hueso que está entre el hombro y la clavícula. En este caso el filtro es exterior y el procedimiento consiste en hacer pasar la sangre del paciente por dicho filtro, para depurarla y normalizarla. El procedimiento se hace en un centro clínico.

La diálisis peritoneal es, generalmente, realizada por el mismo paciente, quien es instruido para ello. La hemodiálisis, en cambio, exige mayor especialización. Esta limita más la vida del paciente y por lo general se lleva a cabo 3 veces a la semana, a una misma hora.

Efectos secundarios y riesgos

Efectos secundarios y riesgos de la diálisis

Como ocurre con la mayoría de los procedimientos médicos, la diálisis también puede dar origen a efectos secundarios. Lo usual es que se presenten calambres, picor y baja de presión arterial. Esto es algo habitual.

A largo plazo pueden presentarse problemas más serios como la amiloidosis, o un almacenamiento anormal de material amiloide. También pueden aparecer enfermedades cardiovasculares, demencia, neuropatía autónoma y pérdida de sangre que lleve a deficiencia de hierro.

Las condiciones higiénicas son muy importantes, ya que uno de los riesgos es el de contraer una infección. De otro lado, algunos pacientes han referido dificultades para dormir después de la diálisis, o apnea del sueño. Es también relativamente frecuente que el procedimiento induzca a un aumento de peso.

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