Gateo del bebé: importancia y precauciones

El gateo es un proceso fundamental en el desarrollo neuronal y músculo esquelético del bebé. Debe practicarlo en un área libre de riesgos, acondicionada y adecuada para su natural capacidad exploratoria.
Gateo del bebé: importancia y precauciones
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina el 03 julio, 2021.

Escrito por Ana Núnez, 03 julio, 2021

Última actualización: 03 julio, 2021

El gateo del bebé, como toda actividad motora en los niños, avanza en paralelo, ayuda y complementa el desarrollo de la inteligencia. Estamos en presencia de los primeros actos de independencia, más allá de los movimientos involuntarios y los de supervivencia.

El control del tronco encefálico cede ante el cerebelo. El bebé comienza a reconocer el lugar que habita, inicia a explorar desde su perspectiva los espacios, reforzando su capacidad visual. Es atraído por las cosas, se mueve hacia ellas, interactúa.

Por ello, la seguridad ha de ser reforzada. Los padres deben hacer un reconocimiento del territorio por donde el bebé se desplaza. Conexiones eléctricas, cables, bordes, objetos en el suelo o a su altura deben ser retirados, cubiertos o levantados. El bebé que gatea es curioso y va a lo que le interesa a un paso sorprendente y veloz.

Importancia del gateo para el bebé

El gateo del bebé le permite crear conciencia del espacio, lo recorre y hace suyo, tantea, explora y descubre. Todo lo que esté a su alcance puede llamar su atención; por eso es esencial que las superficies y los objetos no revistan riesgos para su curiosidad.

La coordinación mano-ojo en la selección y agarre de objetos se suma al desplazamiento rítmico de brazos y piernas. El conjunto fortalece y brinda estabilidad músculo esquelética a sus hombros, brazos y palmas, al mismo tiempo que enriquece su actividad neuromotora.

Otro sentido que se beneficia con el gateo es el de la vista, al permitir el desarrollo de la capacidad de convergencia y divergencia visual. Hablamos de lo que estimula al bebé a enfocar objetos que se encuentran cercanos o lejanos.



Precauciones a tener en cuenta

El primer paso para evitar accidentes es que los padres hagan un reconocimiento exhaustivo del área de gateo. Delimitar hasta dónde, qué sitios o qué partes de la vivienda son seguras y flanquear, proteger, vallar, cerrar o tapar las que no.

En la etapa del gateo se torna cuesta arriba no quitarle un minuto los ojos de encima. Por esa razón debemos prever el peligro o los riesgos.

Bebé gateando.
El momento del gateo implica una atención extra por parte de los cuidadores, ya que hay que prever peligros y posibles accidentes.

Caídas

Es importante recordar que el gateo le da recursos al bebé para sentir autonomía, así que buscará moverse sin tener noción del peligro. Si se encuentra en la cama o en el cambiador, girará o buscará levantarse acarreando una posible caída.

La bañera también exige mucho cuidado. Por ello es recomendable hacerse de una alfombrilla antideslizante, que le brinda seguridad tanto al niño como a los padres.

Espacios de máximo riesgo

Hay sitios del hogar en los que los riesgos aumentan de manera exponencial. Por ejemplo, la cocina, el sanitario, las escaleras, los depósitos para el almacenamiento de agua o productos químicos, los cuartos de trastes, los pozos o las albercas. Por supuesto, todos los sitios pueden contener riesgos para un bebé que explora, toca y recoge cosas que luego se lleva a la boca.

En efecto, los espacios mencionados deben estar vedados al gateo del bebé. Los padres no pueden confiar todo a sus ojos, pues habrá momentos naturales de despiste, una llamada, algo que bulle en la cocina. En ese sentido, una valla, una protección o una puerta bien cerrada evitarán que el niño trascienda una frontera no apta para su conciencia del peligro.

Desniveles

Los pisos con desniveles son muy decorativos, pero para el niño que gatea son de alto riesgo. Claro está, los padres se asombrarán de los retos que muy pronto superará, pero evitar nunca estará de más.

Sería adecuado, al igual que en el baño, usar alfombras antideslizantes o de gateo al pie del escaño, grada o escalón, al menos mientras el niño memoriza los movimientos para sortearlos. Algo que sin duda logrará muy rápidamente.

Enchufes, cables y conexiones eléctricas

La natural capacidad de investigación del bebé lo llevará a introducir sus pequeños dedos en las hendiduras que encuentre a su paso. Y los enchufes les resultan atractivos, de modo que hay que cubrirlos con protectores que se encuentran en el mercado.

No esperemos a tener el material para tomar esta previsión, sea bloqueando el paso o tapándolos con un material adhesivo. En especial, en aquellos que se utilizan con poca frecuencia.

Muebles

Muchos de los muebles en casa no reportan riesgo alguno para los niños mayores o adultos, pero un bebé puede tirarse encima una estantería. Cuando intente levantarse halará patas o repisas para impulsarse.

En estos casos, se ha de tomar la precaución de fijarlas a la pared. En caso de ser posible, también vale retirarlas del área mientras pasa el tiempo del gateo.

Otra cosa que los padres pueden hacer es recubrir las esquinas, bordes afilados o ángulos pronunciados. Lo mejor será despejar el lugar.



Consejos para estimular el gateo en tu bebé

Lo primero es preparar el área de gateo, acorde a las necesidades de ejercitación del bebé. Es importante que los padres comprendan que este momento, entre los 6 y los 10 meses, es esencial en el desarrollo motor y neurológico. Por tanto, no deben forzar que se levante o que camine. Todo tiene su momento.

Para evitar que se interese más en levantarse que en avanzar gateando, es crucial que no pase más tiempo del necesario en el corral. Ponerlo en el área de gateo con estímulos, como juguetes para invitarlo a moverse, es lo pertinente. Si es una pelota mejor, pues la acción que ejerza sobre ella genera movimiento, al tiempo que los ojos desarrollan la convergencia.

En la cuna, desde el cuarto mes es recomendable ponerlo boca abajo cuando esté despierto. Esto hará que pruebe levantarse, comenzando el entrenamiento de manos y brazos que empleará en el gateo. Entre los seis y diez meses, cuando ya ha aprendido a sentarse, es muy probable que arranque a gatear. Por cierto, lo hará con un estilo propio, pues no hay una única forma de hacerlo.

Para motivarlo se le voltea boca abajo con las manos hacia adelante y las piernitas como ancas de rana. En el abdomen se le puede colocar un cojín cilíndrico. Otro estímulo es tomarlo ligeramente por la cadera para que el peso recaiga sobre brazos y manos. Sin embargo, lo más estimulante es que pase gratos momentos en el suelo con llamados y retos que lo inviten a desplazarse.

Finalmente, un truco divertido es enrollar una pequeña manta y hacérsela pasar por debajo, luego alzarlo levemente y moverlo hacia adelante y hacia atrás. Esto lo ayudará a apoyar sus manos en el piso.

Ayudar al bebé a gatear.
Estimular el gateo es clave en el desarrollo. Forma parte de las acciones que se deben promover.

Para gatear, cada bebé tiene su tiempo y estilo

Un impulso interesante es que los padres vayan al área de gateo y se pongan a la altura del bebé. Si juegan a perseguirlo o a usar su cuerpo como obstáculo, para que el niño pase por encima de brazos o piernas tras algún juguete, resultará ideal, por la seguridad que ofrece y el compartir.

Para gatear, el bebé solo necesita tiempo y espacio. Ni andaderas, que en vez de ayudar lo retrasan, ni forzarlo a estar de pie o caminar.

Esta etapa de aprendizaje será breve y la extrañaremos, pero en lo que dure, nada tan beneficioso como evitar una caída o una lesión. El área libre de peligros ha de estar acondicionada, limpia y desinfectada para la poderosa actividad exploratoria del pequeño.

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