¿Qué es una hemorragia cerebral y por qué puede ocurrir?

La hemorragia cerebral es una urgencia médica, ya que la tasa de mortalidad es muy elevada y las secuelas también son muy frecuentes. Te explicamos cómo identificarla y cómo se trata.
¿Qué es una hemorragia cerebral y por qué puede ocurrir?
Leonardo Biolatto

Escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto el 05 marzo, 2021.

Última actualización: 05 marzo, 2021

La hemorragia cerebral es una situación grave que puede poner en peligro la vida de quien la sufre. Consiste en un sangrado en el interior del cerebro que provoca que la sangre se extravase y no llegue de forma adecuada a todas las partes del órgano.

Por eso, es la segunda causa de ictus o accidente cerebrovascular. El problema es que la mortalidad de la hemorragia cerebral, pese a los tratamientos actuales, sigue siendo muy elevada. Además, en las personas que logran sobrevivir son frecuentes las secuelas.

La incidencia de esta condición aumenta a medida que se envejece. No obstante, la edad no es el único factor de riesgo.

¿Qué es una hemorragia cerebral?

Una hemorragia cerebral, como hemos señalado en la introducción, es un sangrado que se produce en el interior del cerebro. Suele provocar defectos neurológicos de aparición brusca e incluso coma.

Esto se debe a la falta de riego sanguíneo al resto de partes del cerebro, ya que la sangre no continúa su trayecto por los vasos sanguíneos. Es importante distinguir entre hemorragia cerebral y hemorragia intracraneal.

Dentro de las hemorragias intracraneales, además de la cerebral, se engloban otras que se producen dentro del cráneo, pero no en el parénquima cerebral. Por ejemplo, la hemorragia intraventricular, la subaracnoidea, la subdural y la epidural.

La hemorragia cerebral es una de las causas principales de ictus. De hecho, se estima que casi un 15 % de todos ellos están provocados por este origen. Además, presenta una mortalidad muy elevada, sobre todo en los primeros días.

Síntomas relacionados

La hemorragia cerebral, como acabamos de señalar, suele asociarse a un defecto neurológico que aparece de forma brusca. Según la causa de la hemorragia, es posible que la evolución sea muy rápida (en 1 o 2 horas) o que avance de forma más lenta. Además, los síntomas varían en función de la zona que se haya visto afectada.

Como en los accidentes cerebrovasculares de tipo isquémico, es usual que aparezca pérdida de fuerza de una mitad del cuerpo. Es decir, si la hemorragia se ha producido en la parte derecha del cerebro, se verán afectados la pierna y el brazo del lado izquierdo.

Es frecuente que ese mismo lado pierda sensibilidad o aparezca hormigueo. También se pueden afectar el habla o la capacidad para comprender el lenguaje. Algunas personas pierden la visión de un ojo.

Es común que haya dolor de cabeza, vómitos, pérdida de conciencia e incluso coma. El dolor de cabeza y los vómitos suelen estar asociados a un aumento de la presión intracraneal por la propia hemorragia cerebral.

Cefalea por derrame cerebral.
El dolor de cabeza es un signo inespecífico, pero en los derrames cerebrales se presenta con fuerza y de manera persistente.

Principales causas de la hemorragia cerebral

La hemorragia cerebral puede suceder por diferentes motivos. Parece ser que la edad es uno de los factores más relevantes. La incidencia aumenta a medida que se envejece y es mayor en hombres que en mujeres.

La principal causa subyacente es la hipertensión arterial. Esto se debe a que las arterias cerebrales, que son de pequeño calibre, son muy sensibles al aumento de presión.

Del mismo modo, la hemorragia cerebral puede ser desencadenada por un traumatismo. Es uno de los motivos por los que es más frecuente en ancianos, que tienden a sufrir caídas.

Otro de los orígenes es la angiopatía amiloide. Es una enfermedad que consiste en la acumulación de ciertas proteínas en las paredes de las arterias del cerebro. Provoca sangrados recurrentes, ya que las arterias se vuelven más frágiles.

Las alteraciones sanguíneas, en concreto los trastornos de la coagulación, favorecen la aparición de hemorragias cerebrales. Sin embargo, en gran parte de los casos se deben al uso de ciertos fármacos, como los anticoagulantes.

La hemorragia cerebral también puede presentarse en personas jóvenes. Por ejemplo, el consumo de drogas como la cocaína o las anfetaminas aumentan el riesgo. Del mismo modo, las malformaciones arteriovenosas son otra causa relativamente frecuente.

¿Cómo se trata una hemorragia cerebral?

La hemorragia cerebral es una urgencia médica. Ante cualquier síntoma o signo debe buscarse atención médica de forma inmediata.

Lo primero que hay que hacer es estabilizar al paciente. Como ocurre con cualquier otra hemorragia, es fundamental evitar que la persona entre en shock.

Además, suele ser necesario realizar una intubación para asegurar que el paciente siga respirando de forma adecuada. Del mismo modo, para detener el sangrado se pueden administrar concentrados de plaquetas o plasma fresco. Está indicado hacerlo si la persona estaba en tratamiento previo con anticoagulantes.

Según explica el Manual MSD, la vitamina K también ayuda a reducir la hemorragia en estas personas. En los casos en los que hay una hipertensión arterial severa está indicado administrar fármacos hipotensores. No obstante, esto es muy delicado, ya que si baja demasiado la tensión se agrava el daño.

Es posible que sea necesario recurrir a cirugía para tratar la hemorragia cerebral. La intervención consiste en extraer la sangre acumulada y así reducir la hipertensión intracraneal. Se reservar para los casos en los que el sangrado ha producido un deterioro neurológico progresivo o si afecta al tronco del encéfalo.

Posibles complicaciones y pronóstico

Una hemorragia cerebral implica un riesgo muy alto de mortalidad. De hecho, se estima que la tasa de mortalidad está alrededor del 40 %. Además, las personas que sobreviven suelen tener secuelas.

La mayoría de las complicaciones surgen por la expansión del hematoma o el edema que se forma alrededor. También por el propio daño en el tejido cerebral a causa de la falta de aporte sanguíneo. Puede haber convulsiones, incapacidad para comunicarse y problemas de visión.

Del mismo modo, es usual que las personas que sobrevivan tengan dolores de cabeza intensos y pérdida de sensibilidad y movilidad. El pronóstico es malo, aunque varía en función de la gravedad de la hemorragia.

De cualquier forma, la mayoría de los pacientes requieren terapia posterior. Las terapias de rehabilitación pueden dirigirse para mejorar el habla, la movilidad o para recuperar otras funciones.

Terapia de rehabilitación para hemorragia cerebral.
Las terapias de rehabilitación buscan recuperar funciones perdidas por el paciente.

La hemorragia cerebral es grave

Cualquier persona que sobreviva a una hemorragia cerebral debe tener en cuenta ciertos aspectos. A partir de ese momento, es fundamental llevar un control estricto de la presión arterial. Es importante adoptar un estilo de vida saludable para prevenir un nuevo episodio.

Las personas de edad avanzada que sufren de hipertensión arterial presentan un riesgo muy alto de sufrir hemorragias. De ahí que haya que intentar minimizar el riesgo de caídas y realizar controles frecuentes de la medicación.


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