Nuestros hijos también lidian con el duelo

Aunque queramos evitarles el sufrimiento, los niños también deben atravesar el duelo a su manera. Debemos apoyarles en todo momento y dejar que expresen sus sentimientos y se desahoguen.
Nuestros hijos también lidian con el duelo
Bernardo Peña

Revisado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña.

Última actualización: 15 abril, 2022

Todos podemos tener que lidiar con el duelo alguna vez en nuestra vida. Si ya como adultos no nos resulta fácil, ¿qué ocurre con nuestros hijos? Tal vez creamos que no se dan cuenta de las cosas, que entienden menos que nosotros. Sin embargo, debemos desechar estos pensamientos porque nuestros hijos también lidian con el duelo.

Según el Dr. de Hoyos, médico especialista en Pediatría, la información que proporcionan los padres al niño sobre la muerte es escasa, tardía y equívoca. Además, según el doctor, los progenitores “suelen ocultar sus emociones negando el impacto de la muerte, en un intento fallido de proteger al hijo del sufrimiento”.

Esto podría hacer que los niños no expresaran sus propios sentimientos, y, a su vez, podría favorecer la aparición de psicopatologías presentes y futuras. Por eso resulta importante, como progenitores, tanto mostrar nuestras emociones como entender que el niño también ha de pasar por su propio duelo.

No podemos sufrir por ellos

No podemos sufrir por ellos

Llegados a este punto en el que somos conscientes de que nuestros hijos también sufren ante un duelo, probablemente aparezca en nosotros la necesidad de protegerlos y de sufrir por ellos. Sin embargo, esto es algo que nunca podrás hacer. Y es que c ada uno de nosotros experimenta el dolor y nadie puede sufrirlo por nosotros.

Por este motivo debemos aceptar que nuestro hijo va a sufrir, que le va a doler esta circunstancia. ¿Qué podemos hacer como padres? Debemos enseñarle cómo vivir el duelo de la manera más sana posible, para que sea una experiencia que pueda superar.

Debes tener en cuenta que los niños llegan a ser muy dependientes y por eso la pérdida de un ser querido los dejaría, de alguna manera, “desprotegidos”. Pueden sentirse vulnerables, faltos de seguridad y de afecto. Es necesario, entonces, darles mucho amor y la seguridad que creen no tener.

Con estas sencillas acciones ayudaríamos a nuestros hijos que lidian con el duelo, apoyándoles y haciéndoles saber que estamos ahí para ellos. Pero quizás esto no sea suficiente. Es entonces cuando debemos llevar nuestra ayuda más allá.

La comunicación es fundamental cuando nuestros hijos lidian con el duelo

Hablar del tema de la muerte nunca es algo fácil y mucho menos si acaba de fallecer un ser querido. A pesar de esto, es muy necesario que hagamos un esfuerzo, al menos por nuestros hijos. Ellos necesitan comprender una situación que desconocen y que ha puesto su mundo patas arriba.

No es recomendable hablar de la muerte como si de un adulto se tratase, pero debemos ser lo más concisos posibles, muy claros, para que los niños nos entiendan y puedan comprender qué es realmente la muerte.

Esto es algo difícil de hacer. La mayoría de los padres tienen miedo a hacerles daño, pero más daño les están haciendo manteniéndolos en la ignorancia. Ponle ejemplos claros a tu hijo, como puede ser la pérdida de una mascota.

De esta manera lo entenderán mejor. Además de todo esto, debes tener en cuenta la necesidad que tu hijo va a tener de expresar sus sentimientos. No todos tenemos la misma forma de exteriorizar lo que sentimos. Algunos parece que no sienten nada, otros parece que dramatizan demasiado, muchos optan por el silencio y tragarse todas las emociones…

Esto tenemos que tenerlo en cuenta y es nuestro deber ayudar a que nuestros hijos expresen las emociones y se liberen del dolor.

Algunas nociones sobre el concepto de la muerte en los niños

Este tema como muchos otros es asumido por los padres y los adultos en general, desde su perspectiva, sus criterios, valores y supersticiones. Es importante saber eso, para tratar de manera más consciente aspectos concernientes al pensamiento de nuestros hijos que lidian con el duelo.

De 0 a 2 años

La muerte es una palabra. Aunque de los 6 a los 8 meses desarrollan la “permanencia de objeto” y sienten la presencia y ausencia de la persona de la que sienten apego, perciben la falta pero no necesariamente la sufren. Si perdiera a la madre o al cuidador primario el sentimiento más claro será el de ansiedad por separación.

Los adultos a cargo deben establecer mecanismos de comunicación empáticos, tiernos y pacientes para lograr vínculos de confianza con el niño. Son necesarias las rutinas, los horarios, los ritmos de vida que aportan seguridad y continuidad. El juego y la convivencia con el niño son esenciales.

De 3 a 5 años

En este rango, subjetividad y pensamiento se conjugan. Realidad y fantasía se mezclan en la creación de historias. La muerte aparece como algo temporal y reversible y la persona fallecida, la sitúan en un sueño o un viaje del que regresará. De ahí la importancia de la información que se les de.

La complejidad y confusión derivadas de la situación los llenará de hiperactividad. El miedo se traducirá en llantos, gritos, expresión corporal. El movimiento permanente funciona como regulador.

Preguntarán mucho, para tratar de fijar o entender lo que sucede. Respondamos con claridad sin importar las veces que debamos repetirlo. Sin información de más ni de menos. Escuchémosle con suma atención. Lo que manifiesten ha de ser la medida de su comprensión y de lo que están preparados para oír y saber.

De 6 a 12 años

Conocen mejor los conceptos de permanencia e irreversibilidad y comprenden cuando se les explica el “cese de las funciones vitales”. Los procesos abstractos son asimilables y llegan a sentir temor por la pérdida de un familiar. Perciben las emociones del entorno y son empáticos.

No afrontarán el duelo con calma y recogimiento sino con hiperactividad. Se sentirán abrumados, confusos e irritables, con problemas para ir al baño, para leer, para atender los asuntos escolares. Los adultos debemos orientarlos en el tratamiento de los rituales y cómo ayudan a despedir a la persona querida. Necesitan comunicación y cercanía, apoyo y acompañamiento.

Hay que brindarles seguridad y auparlos a que en la medida de lo posible se integren a sus actividades cotidianas.

“Los rituales de despedida son actos simbólicos que ayudan a expresar los sentimientos ante una pérdida, a poner un poco de orden en el caótico estado emocional, a establecer un orden simbólico para los acontecimientos vitales y permiten la construcción social de significados compartidos. Abren la puerta a la toma de consciencia del proceso de duelo”.
FUNDASIL – UNICEF

¿Cuándo recurrir a un profesional para lidiar con el duelo?

¿Cuándo recurrir a un profesional para lidiar con el duelo?

Es posible que, en algunos casos, la comunicación y ayudar a nuestro hijo a liberar las emociones no sea del todo suficiente.

Cuando esto ocurra, podemos recurrir a un profesional para que ayude a nuestro hijo a superar ese dolor. Pero… ¿cuándo sabemos que debemos hacerlo?

Algunas señales de que es necesario acudir a un profesional

  • Nuestro hijo sufre una tristeza tan profunda que limita la realización de sus actividades diarias.
  • Sufre pesadillas, insomnio, no quiere quedarse solo y presenta dificultades para comer.
  • Empieza a comportarse como un niño de menor edad.
  • Realiza imitaciones de la persona que acaba de fallecer.
  • Manifiesta su interés y deseo de irse con la persona fallecida.
  • Comienza por tener un claro desinterés por sus amigos y por el juego.
  • Se niega a asistir a la escuela y empieza a tener problemas en su rendimiento.

En estos casos, quizás a los padres se les haga un poco grande la tarea de intentar solucionar el gran problema por el que está pasando su hijo. La ayuda profesional siempre será una solución válida y muy necesaria.

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Nunca, como padres, evitemos tratar el tema de la muerte o intentar no darnos cuenta de que nuestro hijo está sufriendo.

De no buscar ayuda, el malestar en los niños puede agravarse y provocarles un problema aún mayor, no solo ahora, sino en su futuro. Ayudemos a nuestro hijos que lidian con el duelo, ellos también lo sufren.

Nota: la información que se ha expuesto es orientativa. Te recomendamos consultar con un especialista si crees que tu hijo o tu hija necesita ayuda para lidiar con el duelo.

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