Hiperémesis gravídica: potentes náuseas en el desayuno

Sentir frecuentes náuseas matutinas puede ser algo más que una simple molestia pasajera. Sigue leyendo y te contamos por qué.
Hiperémesis gravídica: potentes náuseas en el desayuno
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina.

Última actualización: 07 julio, 2022

Si durante los primeros meses de embarazo se presentan náuseas o vómitos en las mañanas, es algo normal. Pero cuando estas son muy constantes o se agravan, se comienza a hablar de hiperémesis gravídica.

Es posible que también se produzcan otros síntomas asociados, como mareo, taquicardia, deshidratación y pérdida de peso. Por lo tanto, si no se toman medidas, se puede afectar la salud de la mujer o del feto.

¿Qué significa hiperémesis gravídica?

Hiperémesis gravídica es el término que se emplea para referirse a las náuseas matutinas graves que se presentan de manera frecuente o excesiva, junto con otros síntomas que luego veremos. Y si bien se les llama “matutinas”, en realidad pueden ocurrir en cualquier momento del día.

Por otra parte, las náuseas suelen estar entre la semanas 6 a la 8 del embarazo. Tienden a desaparecer al entrar al segundo trimestre.

Sin embargo, la hiperémesis gravídica se prolonga más. En ocasiones, mejora a partir de la semana 20, pero otras veces dura todo el embarazo.

La incidencia de esta condición puede variar. De acuerdo con las investigaciones, cerca del 70 % de las mujeres sufre de náuseas, pero entre un 0,3 % y un 2 % de los casos se agrava. Es posible que sean más las afectadas, ya que se piensa que no todas acuden a una institución hospitalaria.

Síntomas de la hiperémesis gravídica

Aparte de las potentes náuseas en el desayuno o durante otros momentos del día, acompañadas de vómitos, en la hiperémesis gravídica se pueden presentar síntomas digestivos y de otros tipos, tales como los siguientes:

  • Dificultad para comer o beber.
  • Salivación excesiva.
  • Mal sabor de boca.
  • Sed persistente.
  • Mayor sensibilidad a los olores.
  • Baja producción de orina.
  • Estreñimiento.
  • Baja tensión arterial.
  • Taquicardia.
  • Sensación de mareo.


Causas y factores de riesgo asociados

Se considera que las náuseas durante el embarazo son causadas por un incremento en la producción de la gonadotropina coriónica humana (hCG) liberada por la placenta. El inicio de los síntomas se corresponde con una rápida elevación de esta sustancia.

También se cree que otras hormonas pueden estar involucradas. Entre estas se mencionan el cortisol, las prostaglandinas, los estrógenos (se asocian con un incremento de la sensibilidad olfativa) y la progesterona (afecta los movimientos peristálticos), entre otras.

Se desconoce la causa exacta por la que se pueden agravar las náuseas y los vómitos. Sin embargo, se han identificado algunos factores de riesgo asociados con la hiperémesis gravídica:

Hiperémesis gravídica.
Las náuseas de esta condición son excesivas y dificultan la alimentación de la madre, por lo que se consideran de riesgo para la gesta.


Diagnóstico de la hiperémesis gravídica

El diagnóstico se hace tomando en cuenta el historial de la paciente y realizando tanto anamnesis como un examen físico detallado. Así se evalúa el estado del feto y si hay un cuadro de deshidratación.

Por exclusión, se debe descartar que las náuseas y los vómitos estén relacionados con otras afecciones del sistema digestivo, endocrino o con problemas neurológicos o psicológicos. Ya que hay diversos trastornos que pueden causar estos síntomas.

En cuanto a las pruebas, se recomiendan análisis de sangre y de orina, ecografías abdominal y obstétrica, pruebas de función renal, entre otras.

Opciones de tratamiento

El tratamiento de la hiperémesis gravídica dependerá de qué tan potentes sean las náuseas en el desayuno. O dicho de otro modo, de la gravedad de los síntomas y de las consecuencias.

Alimentación intravenosa o por sonda

Una de las primeras medidas puede incluir la suspensión de la ingesta de alimentos y la administración de líquidos por sonda o por vía intravenosa. Según los requerimientos, se repondrán electrolitos, vitaminas, así como también se darán medicamentos.

Una vez estabilizada, la paciente puede retomar ingesta de líquidos. Si los tolera, comenzará otra vez a consumir alimentos sólidos de una manera muy paulatina.

Medicación

Entre los medicamentos que se pueden administrar, siempre bajo recomendación médica, se tienen los suplementos de vitamina B, los antihistamínicos y los antieméticos o procinéticos, como doxilamina, prometazina o metoclopramida.

Si este tratamiento resulta ineficaz, se pueden administrar corticosteroides (como metilprednisolona). No obstante, estos deben usarse con precaución, por un corto plazo y con la dosis mínima.

La decisión de usar medicamentos resulta complicada en algunos casos, pues estos no siempre están exentos de efectos para el feto o la madre. Por tanto, solo debe hacerse cuando se considera que los beneficios potenciales superan los posibles riesgos.

Remedios naturales

Siempre que el médico lo autorice, se pueden consumir algunos remedios naturales a base de hierbas. Al respecto, señalan las investigaciones que se han probado con éxito preparados  de jengibre para el manejo de algunos síntomas en la hiperémesis gravídica.

Otras opciones alternativas

Se pueden considerar opciones como la psicoterapia, las técnicas de relajación y las bandas de acupresión, sobre todo cuando hay situaciones de salud mental implicadas en la aparición de esta afección.

Ajustes en la dieta

Se recomienda tomar nota de los alimentos cuyos olores o sabores puedan estar relacionados con las náuseas y vómitos. En la medida de lo posible, habrá que evitarlos.

También es recomendable reemplazar las comidas copiosas por ingestas menos abundantes y más frecuentes. En lugar de 3 comidas grandes, hacer unas 6 pequeñas, más las meriendas.

Por otro lado, hay que evitar los alimentos muy condimentados y los picantes, así como las frituras y la cafeína. En su lugar, son buenas opciones las galletas, las papillas de verduras y los batidos nutritivos con frutas.

En cuanto a los líquidos, hay que ingerirlos con frecuencia, aunque en poca cantidad. Pero no se debe beber nada con las comidas, sino en otros momentos.

Y es mejor no acostarse inmediatamente después de comer, sino esperar un poco. Tampoco se debe postergar la hora de la comida o pasar mucho tiempo con el estómago vacío.

Medidas generales

Aparte de la medicación, o de manera conjunta con esta, pueden resultar útiles algunas medidas como las siguientes:

  • Pedirle a alguien más que cocine.
  • Descansar mucho y evitar estresarse.
  • Lavarse los dientes después de comer.
  • Tomar los medicamentos en la noche y no en la mañana.
  • Evitar olores fuertes, como perfumes.
  • No usar prendas que aprieten el abdomen.
  • Evitar ruidos, luces brillantes o viajar en auto.
Comida durante la hiperémesis gravídica.
Los alimentos frescos siempre son la mejor opción, pero hay que valorar en cada caso si generan desagrado, náuseas o se acompañan de olor fuerte.

Riesgos, complicaciones y consecuencias

En general, en la hiperémesis gravídica el pronóstico tiende a ser bueno y las complicaciones más bien raras. Sin embargo, no por ello deben dejar de seguirse los cuidados y tomar en cuenta las recomendaciones del médico.

Se ha observado una mayor incidencia de problemas en la vesícula biliar, daño renal y hepático durante y después del embarazo. También puede ocurrir hemorragia retinal.

Por lo común, las afecciones a consecuencia  de la hiperémesis gravídica están más asociadas con deshidratación y pérdida de peso. Esto, a su vez, puede ocasionar anemia.

También se experimentan otras consecuencias desde el punto de vista social, mental o psicosomático, afectándose la calidad de vida de la mujer. Esto incluye fatiga, ansiedad y desánimo.

En cuanto a los efectos sobre el feto, la hiperémesis gravídica se asocia con parto prematuro y bajo peso y talla del bebé al nacer. Es posible que también haya desequilibrios electrolíticos.

Si a pesar del tratamiento administrado y las precauciones que se aplican, continúan las náuseas y los vómitos, así como la pérdida de peso, se pueden tomar otras medidas e incluso plantear una interrupción terapéutica del embarazo.

¿Cuándo acudir al médico si sospecho hiperémesis gravídica?

Las siguientes son las señales de alarma que se deben tener en cuenta para comunicarse con el médico de inmediato:

  • Náuseas durante todo el día.
  • Vómitos frecuentes 4 o más veces en 24 horas.
  • No poder retener alimentos.
  • Mareos, vértigo o desvanecimiento.
  • Dolor abdominal.
  • Pérdida de peso mayor de 2,5 kg.
  • Sensación de confusión.

Sentir potentes náuseas en el desayuno puede ser algo más que una simple molestia pasajera. Y si bien no son tan frecuentes las complicaciones asociadas con la hiperémesis gravídica, no está de más evitar males mayores.

Ahora, ¿es posible esto? Sí, aunque las causas no siempre están claras.

Las medidas a tomar serán similares a las que se tienen en relación con el cuidado diario: tomar vitaminas y ácido fólico, comer a las horas adecuadas y con regularidad, evitar aquello que produzca las náuseas.

Varias de estas medidas tienen que ver con un cambio en los hábitos. En suma, todo lo que hacemos para tener una vida sana.

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