Hipertensión portal: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

La hipertensión portal se asocia a complicaciones graves, como la hemorragia digestiva superior. Su principal causa es la cirrosis hepática.
Hipertensión portal: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento
Mariel Mendoza

Escrito y verificado por la médica Mariel Mendoza.

Última actualización: 10 octubre, 2022

Por hipertensión portal se entiende al aumento de la presión en el interior de la vena porta y en sus ramas. La vena porta transporta la sangre desde el intestino hacia el hígado, desde el cual se incorpora al corazón y a la circulación general.

Debido a que la vena porta atraviesa el hígado, las causas de hipertensión portal pueden ser intrahepáticas o extrahepáticas. Estas últimas serán prehepáticas (antes del hígado) o poshepáticas (luego del hígado).

Los síntomas son variables. La cirrosis de origen alcohólico y la hepatitis viral son las principales causas de hipertensión portal en la actualidad.

El flujo sanguíneo hepático y la hipertensión portal

Por lo general, el flujo sanguíneo hepático normal es de aproximadamente 1,5 litros por minuto, lo que representa del 15 al 20 % del gasto cardíaco. La presión portal es modificable por la presión intraabdominal.

Para su medición se utiliza un catéter en cuña al nivel de la vena hepática, con un abordaje a través de la vena yugular o la femoral. La presión venosa hepática que se toma cuando se enclava el catéter es la presión venosa hepática en cuña o enclavada.

Luego que se libera la punta del catéter en el interior de la vena hepática, se obtiene la presión venosa hepática libre. Cuando se resta el valor de una a la otra se obtiene el gradiente de presión venoso hepático.

Si el gradiente de presión venoso hepático es mayor a 6 milímetros de mercurio (mmHg) se considera que hay hipertensión portal. También puede definirse como una presión intraesplénica mayor de 15 mmHg o una presión directa de la vena porta mayor de 21 mmHg.

Hígado.
La circulación portal atraviesa el hígado. Por lo tanto, las enfermedades de este órgano determinan la posible presencia de hipertensión en la vena porta.

Causas

La obstrucción o resistencia al flujo portal puede ser extrahepática o intrahepática. Entre las segundas, la cirrosis hepática es la principal causa. En la misma, hay alteración en la estructura del hígado, lo que dificulta el paso de sangre a través de la circulación, con el consecuente aumento de presión dentro del sistema porta.

La cirrosis por el consumo crónico de alcohol o por hepatitis viral (en especial, hepatitis C crónica) es la más prevalente. También puede producirla el uso crónico de medicamentos (como el metotrexato), la enfermedad hepática grasa no alcohólica o la fibrosis hepática congénita.

La presencia de trombosis de la vena porta es la principal causa prehepática. Por otro lado, la obstrucción de la vena cava inferior es la prevalente en las poshepáticas.

Otras causas poshepáticas pueden ser las enfermedades crónicas del corazón, como la insuficiencia cardíaca, la miocardiopatía restrictiva o la pericarditis constrictiva. El aumento de la presión dentro del corazón produce aumento de la presión retrógrada y eso explica la hipertensión portal.


Lo que debes saber de Cirrosis hepática


Desarrollo de la hipertensión portal

El aumento de la presión dentro de la circulación hepática se transmite de forma retrógrada a otras venas del aparato digestivo y hacia el bazo (circulación esplénica). Se produce constricción de los vasos sanguíneos de la circulación hepática y dilatación de los vasos de la circulación esplénica.

Además, la sangre busca una vía alternativa para alcanzar la circulación general. Se desarrollan los denominados vasos colaterales, que no pasan por el hígado. Conectan directamente el sistema porta a las venas que llegan a la circulación general.

La circulación colateral que se produce en la hipertensión portal predomina en el esófago y en la parte superior del estómago. Debido a que se manejan altas presiones, son frágiles, tortuosas y con tendencia a sangrar. También se desarrollan en la pared abdominal y en el recto.

El desvío del hígado produce que los tóxicos que suelen ser depurados por el hígado alcancen la circulación general, pudiendo ascender hasta el sistema nervioso central y causar encefalopatía hepáticaEl aumento de la presión en la circulación origina filtración de plasma rico en proteínas, que se acumula dentro del abdomen.

Por otro lado, el aumento de la presión esplénica causa interferencia en el flujo de sangre desde el bazo a los vasos portales. Esto lleva a un aumento de volumen en el bazo, con disminución en su funcionalidad.


Signos y síntomas de las Varices esofágicas


Complicaciones

Aunque la hipertensión portal por sí misma no causa síntomas, se asocia con múltiples signos de sus complicaciones:

  • Hinchazón o edema en miembros inferiores.
  • Ascitis o acumulación de líquido dentro del abdomen.
  • Crecimiento anormal del bazo (esplenomegalia) con disminución de su función (hiperesplenismo): destrucción de glóbulos rojos (anemia), de glóbulos blancos (leucopenia) y de plaquetas (trombocitopenia). La esplenomegalia puede causar dolor en la parte superior izquierda del abdomen.
  • Aparición de varices esofágicas que pueden sangrar, causando hemorragia digestiva superior (heces con sangre o negras como alquitrán y vómitos con sangre).
  • Hemorroides que pueden sangrar (sangre en las heces).
  • Encefalopatía hepática manifestada de forma principal por confusión, somnolencia, falta de memoria y agitación.

Diagnóstico de la hipertensión portal

El diagnóstico de la hipertensión portal se basa en los síntomas y los resultados de la exploración física. El médico se apoya en estudios de imagen (ecografía, tomografía computarizada y resonancia magnética) para visualizar la circulación sanguínea y detectar la presencia de líquido libre en el abdomen.

Para determinar la causa de una cirrosis hepática se practica la biopsia.
Ecografía de hígado.
Las imágenes médicas del hígado permiten detectar cambios estructurales y de la circulación que hagan sospechar la presencia de hipertensión portal.

El tratamiento de la hipertensión portal es complicado

El tratamiento depende de las complicaciones y funciona en un número limitado de casos. Debe iniciarse con una dieta baja en sal y el uso de diuréticos para disminuir la retención de líquidos. También se recomienda reducir la cantidad de proteínas en la dieta.

Para disminuir la presión dentro de la vena porta se pueden incluir nitratos, que producen vasodilatación intrahepática directa. Al igual que los betabloqueantes y el octreotide, que reducen la vasodilatación en la circulación esplénica.

La lactulosa funciona para tratar la confusión en casos de encefalopatía. Mientras que para eliminar directamente el líquido acumulado en el abdomen se emplea la paracentesis.

Cuando lo anterior no funcionó, o si ocurre hemorragia digestiva superior, es necesario el tratamiento urgente.

Se utiliza la endoscopia digestiva superior para parar el sangrado con escleroterapia (se inyecta una solución en las várices) o con ligadura (se usan bandas o gomas elásticas que bloquean el suministro de sangre a las várices). Cuando no se logra controlar con éxito la hemorragia, se pueden necesitar procedimientos de descompresión, que son quirúrgicos y riesgosos.

En las etapas finales de la enfermedad hepática, el trasplante de hígado puede ser la única vía. Se reserva para los casos que no encuentran otra solución.

La hipertensión portal tiene pronóstico reservado

El pronóstico de la hipertensión portal depende de su causa, la edad del paciente y las enfermedades asociadas. Las complicaciones que se hayan desarrollado determinan gran parte del escenario.

La complicación más grave es la rotura de las várices esofágicas, ya que desencadena una hemorragia digestiva superior. Esta situación constituye una emergencia médica.

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