Sí, hoy debes dejar de lamentarte

Raquel Lemos Rodríguez·
30 Julio, 2020
Aprender a aceptar la realidad es el primer paso para dejar de lamentarnos de todo lo que nos ocurre. Debemos saber apreciar el lado bueno de las cosas.

Lamentarte una y otra vez durante mucho tiempo nunca será algo positivo para ti, sobre todo cuando aquello por lo que te lamentas es algo que no puedes cambiar. Recuerda, hay cosas que están en tus manos y otras no. No es posible tenerlo todo bajo control.

Si conviertes el lamento en un estilo de vida, te alejarás de la felicidad y menguarás tu propio bienestar. Vivirás rumiando, dándole vueltas al pasado que fue y al que pudo haber sido, sin sacar ningún provecho con ello. Al contrario, solo conseguirás un mayor malestar.

Si tiendes a lamentarte a menudo, es probable que nunca estés satisfecho con nada y que te cueste ver lo bueno en tu día a día. ¿Qué tal si empiezas a cambiar eso? Para ayudarte, a continuación te presentamos una reflexión y lagunas claves para que las tengas en cuenta.

Lamentarte solo te lleva a la insatisfacción

Si te lamentas de forma constante, si te quejas por todo, es lógico que nunca estés satisfecho con nada. De hecho, con tus quejas constantes puedes haber asumido que nunca podrás ser feliz, puesto que todo es negativo a tu alrededor. ¿No debería todo esto empezar a cambiar?

Miras a tu alrededor y tan solo ves oscuridad. Sientes que eres una persona llena de amargura y que no eres feliz. De repente, te das cuenta de que te has convertido en un eterno insatisfecho y que tan solo funcionas en ‘modo queja’.

Lamentarte a diario no te ayuda a avanzar.

Lo positivo tiene su parte negativa

En vez de ser al revés, logras sacarle siempre el lado malo a todo aquello bueno que pueda sucederte en tu vida. Tanto es así, que nunca estás contento con lo que logras alcanzar.

  • Si llevases gafas, sus cristales no estarían limpios, sino tildados de una neblina grisácea imposible de eliminar.

Las soluciones no existen porque no las buscas

Siempre hay una solución para todo. El gran problema es que, si encuentras esa solución, ¡ya no tendrías de qué lamentarte! ¿Lo habías pensado alguna vez de este modo?

Aunque te quejes, incluso, por verte en esta amarga situación, quieres estar en ella. Tienes una dependencia a esa actitud que te alimenta a nivel emocional. 

Niegas los errores que cometes

Algo más que aporta mayor negatividad a tu vida. Negar los errores que cometes tan solo te sumirá en una continua irresponsabilidad.

No asumir los errores evita que puedas encontrarles una solución. Al final puedes encontrarte sumergido en un círculo del que no eres capaz de salir.

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Lamentarte no te acercará a la felicidad

Quizás no eres consciente de que todo el tiempo te estás mintiendo, buscando encontrar una felicidad que no puedes alcanzar porque no quieres. Con tus lamentos, con tus quejas, te estás alejando más y más de esa felicidad que tan difícil es para algunos de lograr.

Pero esto no es lo peor. Lamentarte de manera constante no es sano para tu salud mental ni física. De hecho, tal vez estés sufriendo algún problema de ansiedad, estrés o depresión.

Ver lo negativo en lo positivo es algo que tú puedes cambiar. Nadie más puede hacerlo en tu lugar, aunque sí que puedes recurrir a un profesional en busca de estrategias para cambiarlo.

Al lamentarte constantemente, todo se vuelve inalcanzable

Además, ¿qué pretendes conseguir con este estado de queja constante? No harás más que sentirte indefenso, incapaz de conseguir los sueños que antes querías lograr. Ahora se han quedado en eso, en meros sueños que son del todo inalcanzables.

Lamentarte puede arruinar tu autoestima, echando por tierra toda esa fortaleza que en ti reside, pero que te empeñas en hacer retroceder. Ya basta, ¿no crees? No te mereces esa oscuridad que te rodea y que evita que veas la luz que, en realidad, predomina. Es el momento de cambiar. ¿Vamos allá?

Mujer mirando por la ventana con curiosidad.

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Un camino duro siempre valdrá la pena

Salir del estado de queja constante es algo muy difícil porque, aunque no lo admitas, ¡debes cambiar tu forma de ver las cosas! Esto siempre es algo complicado, pero no imposible de lograr. Por eso, este será el primer paso para que dejes de lamentarte. ¿Cuáles le seguirán?

Acepta todo aquello que no puede cambiarse

Porque en el mundo hay cosas que escapan de tu alcance. Y esperar a que cambien no hará más que frustrarte y decepcionarte. Así pues, empieza a aceptarlas, ¡y abre tu mente para ello!

Deja ya de juzgar

Tiendes a juzgar de forma innata pero, si eres consciente de ello, ¡puedes dejar de hacerlo! ¿Qué tal si desarrollar tu capacidad de empatía? Esto te ayudará a entender mejor a los demás y serás mucho más feliz.

Dile adiós a tus expectativas irreales

Muchas de tus quejas, seguramente, tienen una base de expectativas irreales. Es hora de que pongas tus pies en la tierra y visualices aquello que, en verdad, puedes alcanzar.

No generalices

A veces, que te lamentes tanto proviene de la generalización de una circunstancia, un momento negativo o desagradable que crees que siempre se producirá de la misma manera. Pero, ¡esto no tiene por qué ser así!

Por último, ¡sé positivo! En tu yo más interno tienes al positivismo luchando por salir de una vez por todas para comerse toda esa negatividad que te está volviendo alguien amargado y triste.

Libera todo lo bueno, cambiará tu forma de ver las cosas. Verás cómo, de repente, te descubrirás siendo una nueva persona.

Nota: te recomendamos consultar con un psicólogo si consideras que necesitas ayuda para sentirte mejor.