Hoyuelo sacro: ¿qué es y cómo puede afectar la salud de mi hijo?

Los hoyuelos sacros pueden ser una simple hendidura en la piel o estar relacionados con patologías del desarrollo en algunos casos. Te explicamos todo lo que debes saber y sus implicaciones.
Hoyuelo sacro: ¿qué es y cómo puede afectar la salud de mi hijo?
Leonardo Biolatto

Escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto el 27 diciembre, 2020.

Última actualización: 27 diciembre, 2020

Algunos bebés presentan una pequeña hendidura en la parte baja de la espalda. Esta zona también recibe el nombre de región lumbar o zona sacra, porque el hueso sacro es el que se sitúa ahí. De ahí que esta pequeña muesca se denomine hoyuelo sacro.

El hoyuelo sacro puede ser una simple fosa que no produzca molestias ni síntomas. Sin embargo, algunas veces esta depresión conecta con el conducto raquídeo, por lo que puede provocar problemas a nivel del sistema nervioso. Por eso, en este artículo te explicamos todo lo que debes saber sobre el tema y cómo se trata. 

¿Qué es un hoyuelo sacro?

Como hemos mencionado, un hoyuelo sacro es una muesca o hendidura que aparece en la parte baja de la espalda. Está presente desde el nacimiento. Según explican los especialistas de Mayo Clinic, suele situarse justo encima del pliegue de los glúteos.

Lo cierto es que la mayor parte de hoyuelos de este tipo son inofensivos. Sin embargo, un porcentaje se asocia a disrafismo espinal. Según expresa un artículo de Acta Pediátrica, el disrafismo espinal hace referencia a ciertas anomalías congénitas que provocan en el cierre incompleto de ciertas estructuras, como la columna vertebral.

Es un grupo heterogéneo de malformaciones que provocan que el tejido neural esté más expuesto. En este mismo estudio afirman que entre un 40 y un 95 % de los bebés con disrafismo espinal presentan alguna alteración en la piel. En muchos de estos casos, dicha alteración puede ser un hoyuelo sacro.

Sobre todo, es importante sospechar que el hoyuelo sacro es peligroso si está cerca de un mechón de pelo o hay cambios de color en la piel cercana. El problema es que en estos casos, debido a la alteración neural, puede haber alteraciones neurológicas, urinarias, rectales o incluso ortopédicas. Por eso es esencial distinguirlo y tratarlo.

Tipos de hoyuelo sacro

Un hoyuelo sacro puede ser típico o atípico. Esta distinción tan sencilla es la que permite diferenciar si se trata de una situación benigna de algo grave. Un hoyuelo sacro típico o simple es aquel de pequeño tamaño, que se encuentra en el pliegue entre los glúteos.

Normalmente, no supera los cinco milímetros de diámetro. Además, están cerca del borde del ano. Son bastante frecuentes y no implican ningún tipo de riesgo de disrafismo. De hecho, se estima que aparecen en casi un 5 % de los recién nacidos sanos.

Por otra parte, encontramos los hoyuelos atípicos. Son de mayor tamaño. Tienen más de medio centímetro de profundidad y están más alejados del ano. Pueden llegar a situarse cerca de los costados.

Un hoyuelo atípico sí se considera un factor de riesgo de sufrir disrafismo espinal. Cuando son muy profundos, puede haber una comunicación anómala con el conducto raquídeo. El conducto raquídeo es una estructura muy sensible por la que discurren numerosas fibras nerviosas.

Por eso, esta comunicación puede provocar daños a nivel medular y neurológico. Este tipo de hoyuelos pueden acompañarse de cambios en el color de la piel, bultos o incluso zonas de crecimiento inusual de vello.

¿Qué diferencia hay con el quiste pilonidal?

Tal y como explica la Clínica Universidad de Navarra, un quiste pilonidal es un quiste que contiene formaciones pilosas en su interior. Al igual que sucede con el hoyuelo sacro, se produce en la zona interglútea, justo encima de las nalgas.

Lo que ocurre en el quiste pilonidal es que se acumula pelo, células, sustancias de desecho y líquido, dando lugar a una colección. Suele desarrollarse después del nacimiento. Es más frecuente en hombres y, en muchas ocasiones, se infecta. Esto da lugar a un intenso dolor e hinchazón.

Causas del hoyuelo sacro

Lo cierto es que, a día de hoy, no se han podido identificar las causas del hoyuelo sacro. Se sabe que es algo congénito, que está presente desde el nacimiento. Esto, como hemos señalado en el apartado anterior, permite distinguirlo del quiste pilonidal.

Los hoyuelos atípicos pueden ser derivados de ese defecto de cierre de las estructuras de la línea media. Sin embargo, tampoco se conoce con exactitud por qué tiene lugar este suceso.

¿Qué síntomas produce y cómo se diagnostica?

Hay que llevar al nino al pediatra.

Generalmente, los hoyuelos sacros no producen ninguna sintomatología. Esto se debe a que, en su mayoría, son hoyuelos simples. Solo es una alteración cutánea en la parte inferior de la espalda.

No obstante, un hoyuelo sacro atípico sí puede asociarse a ciertos síntomas. Depende de si es realmente un indicador de disrafismo espinal. Por eso, para detectarlo, se requiere una exploración física exhaustiva.

Es fundamental medir y comprobar las características del hoyuelo. Si es muy grande o profundo, hay que realizar una serie de pruebas complementarias para estudiarlo. Ocurre lo mismo si aparecen más hoyuelos, hay decoloración de la piel o se encuentra muy lejos del ano.

Según un estudio publicado en Archives of Disease in Childhood, la ecografía es un método que permite estudiar los hoyuelos. Cuando en ella se aprecian anomalías, se estima que hay seis veces más probabilidades de que haya algún tipo de problema espinal.

La ecografía es una técnica preferible porque es de bajo coste, rápida e inocua. No obstante, si quedan dudas sobre el diagnóstico, se puede realizar una resonancia magnética. Permite estudiar con mayor precisión los tejidos.

Posibles complicaciones

Las complicaciones derivadas de un hoyuelo sacro aparecen en el caso de aquellos atípicos. Pueden relacionarse con la espina bífida o el síndrome de médula espinal anclada, entre otras patologías.

La espina bífida es una malformación congénita. Lo que ocurre es que el tubo neural no se cierra de manera adecuada. Hay diferentes tipos, pero la que se relaciona con el hoyuelo sacro es la espina bífida oculta.

Se caracteriza porque hay un pequeño hueco en la columna. Este hueco aparece porque no se desarrolla la columna vertebral en ese punto. Puede no producir síntomas y suele detectarse en la adolescencia o en la vida adulta.

Por otra parte, el síndrome de médula espinal anclada tiene lugar cuando hay un tejido cicatricial que ancla la médula espinal. Puede hacer que haya incontinencia urinaria y fecal, debilidad en las extremidades inferiores o incluso dificultad para estar de pie.

Tratamiento del hoyuelo sacro

Para un hoyuelo sacro simple, no es necesario ni existe ningún tratamiento en concreto. Lo único fundamental es evitar que se acumule la suciedad en dicha zona. De lo contrario, se pueden producir infecciones, ya que están muy cerca del ano y puede haber contaminación por bacterias intestinales.

Por eso, cuando aún son bebés, es esencial limpiar bien la zona y tener cuidado con los pañales. En el caso de que el hoyuelo sea atípico, puede requerirse algún tratamiento en función de cuál sea el riesgo. 

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Es necesario que cada caso sea revisado y estudiado por un médico. En los niños que presentan defectos del cierre del tubo neural, puede ser necesario recurrir a técnicas quirúrgicas para paliar el defecto.

¿Cómo se procede según el estado del mismo?

Lo ideal es que todos los recién nacidos sean explorados de manera exhaustiva. Si se aprecia un hoyuelo sacro, hay que realizar un estudio inicial del mismo. En éste, se mide el hoyuelo y se buscan otros signos o alteraciones alrededor. 

Si todo lo demás es normal, el niño presenta buen estado de salud y el hoyuelo sacro es pequeño, no hay que hacer nada más. Por el contrario, si hay algún signo de alarma o el hoyuelo es atípico, lo normal es que el niño sea remitido a un especialista.

Será fundamental explorar con más exactitud el hoyuelo. Además, se investigará si el bebé puede presentar alguna alteración neurológica o defectos del desarrollo. Del mismo modo, en función de los resultados, se considerará el mejor tratamiento para cada caso.

Lo que debemos recordar es que la mayoría de hoyuelos sacros son simples. Solo son una pequeña alteración en la piel. Sin embargo, es fundamental descartar que se trate de un problema neurológico. Por eso siempre está indicado consultar con el médico. 

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